Querido diario (102)

© Ilustración: Avelino Fierro.

Duerme poco el autor, y los libros, anotaciones y recortes de periódicos se le amontonan sobre la mesa y alrededores. Mientras escribe en las páginas de su diario, un domingo en las primeras horas de la mañana, la percusión arrítmica de las gotas del deshielo ponen “la banda sonora de estos días de hoy, del tiempo punteado de sobresaltos que nos toca vivir”.

Por AVELINO FIERRO

Son las nueve y cuarto de la mañana, domingo, catorce de enero de dos mil dieciocho. Me he despertado pronto, he maldormido; ayer eran casi las tres cuando apagaba la luz de la mesita y leía las anotaciones de uno de los diarios de Luna Borge. Era todavía de noche cuando me he levantado y me he puesto a ordenar algunos recortes de periódico de los suplementos culturales del sábado. Había niebla. Ahora, en este momento, sale el sol y sorprende a toda esa fauna y quietud nocturnas, molestándolas y haciendo que se restrieguen los ojos. Los tejados están nevados y empiezan a brillar. Partes del cielo ya son de color azul claro, jaspeado de trozos de nube blanca. Quedan a lo lejos retazos de niebla que suben desde el suelo; los veo, allá donde acaban los edificios, en un paraje cercano al río y por debajo de las lomas.

Llevo un rato transcribiendo a mi commonplace book algunos párrafos que tenía subrayados en el libro de Josep Pla, La vida lenta, notas para tres diarios de los años 1956, 1957 y 1964. Anoté al final del libro, en la página 338, que acabé su lectura el nueve de enero de 2015, a las 8:35 de la mañana. Es una anotación a lápiz que está hecha sobre el dibujo de la ventana que hice en la misma página. Bajo la fecha escribí “amanecer rojo”. En estos momentos copio la siguiente frase del diario, fechada el 28 de enero de 1957: “El aire de la nieve, que a veces tiene sabor a bergamota, otras, a frescor de menta”. Consulto en el ordenador sobre ese olor de la bergamota, “aroma fresco, intenso, cítrico y dulce”.

Bajo al quiosco a por los periódicos del domingo y no noto sabor ni olor especiales. La quiosquera me dice que si sé que ayer ha perdido el Real Madrid. Lo sé perfectamente; sonrío y le deseo un feliz día. Esta manera de mostrarse levemente perverso en las relaciones personales está muy extendida; yo ni la practico ni la entiendo; me parece deplorable. Me hizo recordar que el viernes por la tarde estuve unos minutos en el despacho de un taller de vehículos y pude comprobar que ya nadie saluda. Será que han desaparecido en los colegios los manuales de urbanidad o de ciudadanía: ni uno con cara de empresario, ni otros dos que parecían marroquíes –quedan disculpados: yo, la verdad, no llevaba chilaba–, ni una más con cara de emprendedora… Sólo una persona de cierta edad a la que le abrí la puerta y me quedé en medio sin dejarle pasar hasta que dio las buenas tardes.

Parece que todo va relacionado: cada vez se lleva menos eso de la gratitud –esto lo escribe Marías hoy; bien, ya sé: es periodismo y relata cuatro anécdotas que no quiere elevar a categoría– y Toño Amado, que, también en el periódico, habla de la ola de puritanismo que arredra, aprovechando las campañas tan en boga sobre el acoso. Le he escrito un e-mail porque me ha gustado su artículo y, al rato –es rápido pensando y escribiendo– me contesta con una larga parrafada de la que voy a copiarle un breve aserto: “Primero se jodió la educación y después vino el fútbol. Todos hooligans de cualquier cosa”.

El caso es que lo único que noté cuando bajé a la calle fue que el viento frío me hería la garganta; llevo una semana acatarrado y la mocarrina y la tos continua, sin duda han irritado las vías respiratorias. Otros síntomas son los habituales: dolor de riñones, dolor en la cuenca de los ojos y en los pelos de la espalda. Uno es tan sensible…

Pla también pasa frío en su masía. En la anotación del dieciocho de enero de 1957 puede leerse: “Vuelvo a casa de madrugada, con frío y tramontana. La sala está a 9. Es inhabitable”. Hay muchas anotaciones sobre la climatología. He copiado algunas, en eso es un maestro. El garbí, el mistral, la tramontana, la scirocatta en Malta…; todos los vientos y los colores y estados atmosféricos están muy bien dibujados. Reseña también las lecturas (Boswell, Renard, Léautaud), las visitas (Ridruejo, Foxá), el insomnio, la bebida, las comidas. De las que cita no sé bien qué menú elegir: si un arroz negro y un congrio con guisantes, o lo que califica como una buena cena: sopa francesa, espárragos y corvina.

Este trasvase de párrafos a mi cuaderno es casi obligado. Tengo que mover algunos libros leídos que se amontonan en el suelo alrededor de la mesa y esa nueva ojeada y el tomar notas es una costumbre de siempre. Y es como una despedida, aunque en algún caso habrá una relectura. En estos días he acabado de leer también ese otro libro de nuestro autor, Hacerse todas las ilusiones perdidas. Este, la verdad, no aporta gran cosa a la obra del ampurdanés, aunque Pla siempre es capaz de dejarnos algún párrafo admirable. Hay aquí reflexiones sobre economía y de tipo sociológico, frases contundentes (“España es un pantano de mierda”; “la paralización mental, la estupidización general, el embotamiento son los fenómenos más visibles del país”, refiriéndose a Cataluña), alusiones a los “años de la persecución franquista” o al desconocimiento de la existencia de una personalidad catalana –puede que si se corre la voz empiecen a leerlo ahora los nacionalistas–. Dudo si pasar al cuaderno dos de ellas. Una, de 1962: “Hace muchos años que me visto con ropa de los demás, y no creo que mi literatura se haya resentido. Hay dos cosas que no tienen nada que ver con la literatura: lo que la gente denomina la moral y la frecuentación de las sastrerías”. Otra, que el compilador del volumen dice que puede tratarse del inicio de una narración inacabada: “Por las tardes, en el cielo, a veces hay algo de nácar –muslo de ninfa–. El aburrimiento en el pueblo es multisecular”.

Ese color de nácar es el que ahora veo sobre los tejados. El frío ha helado la nieve y los rayos del sol la van puliendo hasta convertir el blanco mate y algodonoso en una superficie brillante con reflejos irisados, leves carmines o azules, según las zonas de más luz o sombra. Oigo también cómo están cayendo sobre la terraza de arriba las gotas del deshielo desde la cornisa del edificio. Es una percusión arrítmica, poco melodiosa. La banda sonora de estos días de hoy, del tiempo punteado de sobresaltos que nos toca vivir.

  1. Camarada

    Curioso, estoy releyendo el diario del palafrugellense y cierro el libro después de sentir frío con los 9 grados de la masía. Abro tu diario y me encuentro con la mañana helada de un domingo leonés y la mención de la misma página de esa vida lenta.
    Creo que me voy a meter en la cama. Andan alborotadas las brujas

  2. Ventura Rico Castelló

    ¡Maravilloso, Avelino! Muchas gracias.
    Aquí, como la nievo sólo la soñamos, tiene aún más poder evocador.

  3. Espigador en las tardes y en las noches. Espigador que reúnes lo que has ido esparciendo años atrás. Espigador de rebuscas nocturnas. Pintor de inviernos, atardeceres, amaneceres y demás fragmentos del calendario. Te he leído y todo me ha ido llevando al título de la nueva exposición de Pessoa en el reina Sofía que no en el princesa Sofía: “Todo arte es una forma de literatura”. Pero te veo al revés: “toda literatura son muchas formas de arte” y con J, Pla detrás marcando el paso. Los dos sabéis pintar cualquier clima con los labios sonrosados de las palabras.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: