Calendario (16)

Calendario (16). © Ilustración: Avelino Fierro.

Después de 125 entregas (y tres libros consecutivos, publicados en Eolas Ediciones), el autor anuncia que va a dejar de escribir el “Querido diario” por algún tiempo, que necesita un cambio de rumbo… Y abre nueva sección, “Calendario”, asimismo ilustrada. Esta es su decimosexta entrega:

CALENDARIO

16

Por AVELINO FIERRO

Desde la fresca suavidad de la noche viene a caer entre las calles del barrio la mañana. De la mano de un aire pequeño y de ojos claros, como de almendra. Vuelvo la esquina y a la puerta de la casa rosa que ocupa desde hace unos meses el comedor social aguarda un grupo de hombres y mujeres. Son estables, se conocen y hablan entre ellos. El alto, flaco, de gorra y desdentado; y el de cara afable, con tono de un país del Este. Una mujer negra y que brilla está algo apartada y habla por teléfono. Ropas desajustadas por la caridad y el centelleo de lo precario. En su deambular por la ciudad irán dejando jirones de piel en las esquinas, o grumos de almas pálidas, roídas por algún tipo de peste. Ya hay aroma de café. Entre sus pies, para llamar la atención, se mueve un prospecto de colores que anuncia precios más bajos y excursiones a Torremolinos. Primeros de mes; cola en el mostrador del banco; regreso a casa. En el bar de al lado, está aparcado en su silla de ruedas un abuelo de mirada acuosa, sombrero blanco; al lado, su hija fuma ansiosamente. En la escalera encuentro al grandullón de la empresa de reparto GLS. Ha pasado otras veces: el portal le resulta acogedor –quizá el horrible espejo ondulado–, se desparrama dentro y manipula su móvil. No saluda; está un buen rato. La limpiadora me dice que los de la compañía eléctrica van a cortar la luz desde las nueve, casi cuatro horas, y qué va a ser de los congelados, si es que no piensan en nadie. Bolsillos medio vacíos y palabras necesarias, sin agujeros de polilla. Pero estos desarraigos no suman; no tienen ni letra pequeña en los libros del Gobierno y sus otras jerarquías. Visiones de estos minutos de esta mañana de julio, cuando el sol comienza a trazar su circunferencia. Momentos que quiero fijar en estas notas, para que no se traspapelen. Estas soledades, estas estancias en el hospicio de este trozo de mundo. Sombras nada más, hojas secas, páginas de un libro que no va a leer nadie.

Un Comentario

  1. Konrad Laudenbacher

    Querido Avelino,
    En Munich la temperatura es ahora tan caliente como en Madrid.
    Renunciar a una casa es un asunto muy triste pero también liberador.
    Lástima que ya no recibamos tus pensamientos y esas narraciones tan maravillosas. La narrativa de hoy es un buen ejemplo. Lastima, lástima …y lastima….
    Estoy seguro de que ahora vendrá una nueva sección en tu vida y estoy ansioso por verla.
    Un abrazo muy fuerte de Konrad

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