
La Galería Armaga (León) abre la temporada expositiva con *Ilusionismo*, la primera muestra del artista leonés Pablo García (Pablo JeJe) en este espacio, desde el que invita a los espectadores «a sumergirse en un mundo de ilusiones visuales donde la realidad se transforma y lo cotidiano se vuelve extraordinario». La inauguración tendrá lugar este viernes 13 de septiembre de 2024, a las 20 horas, y se podrá visitar hasta el próximo 26 de octubre.
Por ELOÍSA OTERO
Pablo García (Pablo JeJe) se define como «creador digital» aunque esta sea tan solo una de sus muchas facetas, y también la más pública gracias a las redes sociales, donde va colgando sus obras. Porque este artista multidisciplinar es diseñador gráfico, ilustrador, fotógrafo, profesor… y hasta apicultor, además de buen cocinero. Pero sobre todo es un creador apasionado y cañero, a la vez que divertido, que explora los límites de la percepción, y lo hace a través de collages digitales e intervenciones fotográficas que juegan con la forma en que entendemos las imágenes, invitando al espectador a cuestionar los límites entre lo real y lo ilusorio.

Para su exposición en la galería Ármaga, la primera que realiza en una sala comercial desde 2009, Pablo JeJe se ha centrado en el collage, una técnica que él sabe combinar de forma inteligente y sutil con grandes dosis de ironía, sentido del humor, imaginación surrealista, paradojas, crítica social…
«En estos años he creado mucha obra, tengo demasiadas series… Al principio pensé en llamar a esta exposición ‘Totum revolutum’, pero al final me decanté por ‘Ilusionismo’, porque eso es lo que hago, en definitiva: hago trucos de magia y creo ilusiones, creo cosas que no existen…», explica, antes de desgranar cómo ha seleccionado las obras para esta muestra.
El primer ejemplo de su magia lo conforman los «retratos imaginarios» con los que se topa el espectador nada más entrar a la galería. «Sí, son retratos de personas que no existen, de gente mayor, curtida, con sus arrugas… Me gusta la belleza no normativa, y en publicidad no se suele poner a la gente mayor…».
En el centro destacan cuatro ‘Fotografías con filtro y sin filtro’, donde la polisemia de la palabra ‘filtro’ le lleva a construir retratos de mujeres mayores fumando pitillos (con y sin filtro), tratadas con un filtro diferente al que se usa en fotografía.

Frente a ellos ha colocado una muestra de su serie ‘Desiderátum’ —que se pudo contemplar en el MUSAC en 2015, dentro de la colectiva ‘VER (RE)VELAR’—, que él mismo describe como «foto-pinturas en las que se aborda la ‘extrañeza’ dentro de la condición humana y la irrupción de lo siniestro en el seno de lo cotidiano».
Estamos ante una galería de personajes inventados —realizados mediante la combinación del collage digital y la modificación pictorialista de las imágenes— que el artista convierte «en émulos de la tradición tenebrista barroca pasados por el tamiz de la cultura popular». Son también personajes alejados de los cánones de belleza”, collageados a partir de fotos superpuestas, cuyos rostros finales proyectan vidas difíciles. “Soy tímido; por no atreverme a fotografiar a gente que me llama la atención, empecé a crear pequeños ‘monstruos’ y acabé poniéndoles un aura; son entrañables”.

En esta primera parte de la exposición, al fondo de la sala, Pablo JeJe ha colocado otro políptico muy íntimo y peculiar: los «pelanas». Son retratos de amigos y amigas reales, intervenidos digitalmente con gorros y prendas de lana. «Por una vez es gente que existe, son personas que me han dado un abrazo, calor, ayuda… amigos que abrigan cuando hace frío y que para mí son importantes y muy especiales». Personas con aura.

El artista rompe en dos el espacio de la galería gracias a otra obra impactante, una «manola» de la serie «Misterios gozosos» (una de las muchas series iniciadas en años pasados que fue abandonando por el camino).

Y entramos en la segunda parte de la exposición, para la que ha seleccionado 32 collages pictóricos que ocupan toda la pared, y que se complementan con otros nueve más pequeños ubicados enfrente, al fondo. “Empecé con los collages en 2016, como terapia. No tenía trabajo y me apunté a un proyecto en la Red, donde cien autores realizan un collage cada día a partir de una misma imagen. Fue un gimnasio para mí, ahí empecé a dar una vuelta de tuerca a las imágenes…”.

Algunos de estos divertidos collages ya se pudieron ver en 2017 en la exposición ‘Corto y cambio’, en el Centro Leonés de Arte (CLA), mientras que otros son creaciones más recientes. «Yo vengo de la publicidad, del cartelismo, y juego también con la imagen y la palabra. Los títulos redondean el collage». Y sí, hay que fijarse en el título impreso con dymo junto a cada obra y descubrir también cómo el humor en este artista es inseparable de su mirada crítica (cada imagen es una bofetada).
Pero la exposición guarda todavía una pared sorpresa que hay que encontrar, porque no se ve desde la calle. Y ahí está el «Gabinete Barroco», una instalación formada por obras realizadas a partir de fragmentos y personajes de cuadros famosos, la mayoría del Museo del Prado, intervenidos para «darles un aire más cómico». Cada uno de ellos ha sido adaptado a marcos de madera antiguos, que Pablo ha ido acumulando a lo largo de los años o que le han regalado los amigos.

:: Sobre Pablo García (Pablo JeJe)
Curiosamente, Pablo García recuerda que siempre fue de ciencias puras. “Me matriculé en Agrícolas, pero no me gustó. Un amigo me animó a preparar el acceso a Bellas Artes en Salamanca, y esa carrera divertida y sanadora me cambió la vida”. Tras especializarse en Diseño y Audiovisuales trabajó primero en publicidad y más tarde dando clases y talleres, sin renunciar a su obra personal.
Es en sus libretas donde plasma sus ideas, aunque luego las trabaje en el ordenador. “Llevo toda la vida con un lápiz entre las manos, mis libros de infancia están llenos de dibujos. Mi madre era patronista y mi abuela una artista que, a sus 90 años, seguía cosiendo y haciendo tapices… Con ellas aprendí que el arte puede ser terapéutico”.
En su trayectoria destacan algunas muestras realizadas en la galería Cubo Azul, galería Fúcares, DA2 de Salamanca, y convocatorias colectivas en ARCO 06 y ARCO 08, el Centro Leonés de Arte (ILC) o el MUSAC, entre otras muchas.
Cuando se quedó sin galería, en 2009, empezó producir obras en otros formatos y se lanzó al street art. “Necesitaba mostrar mi trabajo y pensé que, si intervenía en la calle, aquello lo iba a ver mucha más gente”. Empezó con pequeñas pegatinas (algunas ya son iconos), continuó interviniendo con sus personajes inventados los escaparates de comercios cerrados y abandonados… y hasta le encargaron que interviniera sobre las paredes del edificio del Instituto Leonés de Cultura.
Además, como fotógrafo ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Fotografía Científica (con la imagen de un perro oliendo a un escarabajo). En 2012 se fijó en los escaparates devastados por la crisis, y empezó a fotografiarlos en una serie excepcional sobre la ruina del comercio leonés: ‘Crack’. Pero tiene más series y algunas se pueden descubrir en su web, como la irónicamente titulada ‘Falo Llionés’ («un pequeño apunte del arte popular en la ciudad de León»).
