Con MANOLO JULAR, de ayer en adelante…

El pintor Manuel Jular en su casa de León. 2015. © Fotografía: José Ramón Vega.

El pintor Manuel Jular en su casa de León. 2015. © Fotografía: José Ramón Vega.

Este sábado 28 de enero, por la mañana, se nos ha ido Manuel Jular Santamarta (1939-2017), el artista, pintor, escultor, diseñador gráfico, dibujante… el amigo. Esta entrada quiere ser un pequeño homenaje y despedida a su persona y a su obra, al que pueden sumarse cuantos quieran hacerlo (iremos añadiendo los textos que nos vayan llegando).

La familia y amigos recibirán en la Sala 3 del Tanatorio de Eras de Renueva (León), este domingo 29 de enero, durante todo el día, a quienes quieran acercarse a manifestar su cariño y condolencias.

Un paisaje de Jular, de su primera época.

Un paisaje de Jular, de su primera época.

MANUEL JULAR, NUESTRO PROGENITOR

Por TERESA JULAR PÉREZ-ALFARO

No quiso jugar a la familia convencional, pero eso no nos impidió compartir vida una vez cerradas las heridas.

Y así yo fui, por ejemplo, su huésped en Madrid y su anfitriona en Murcia, su galerista fugaz, facilitadora de su primera producción digital, codiseñadora de su web, seguidora cercana y crítica de sus creaciones hasta el final…

Con Cris compartió muchos momentos, muchas amigas :-) y, desde luego, Roma.

Nos deja recuerdos alegres y cuadros magníficos y a muchas personas que le han querido, rebosantes de un afecto que, sin duda, también llega para mi hermana y para mí. No es poco.

Manuel Jular con su compañera, Toe, sus hijas Teresa y Cristina, y gente querida.

Manuel Jular con su compañera, Toe, sus hijas Teresa y Cristina, y gente querida.

OTRA VISIÓN DE MANOLO JULAR

Por TOE, su compañera

Hace ya más de una semana que se me fue Manolo. No he tenido ni fuerzas ni moral para escribir algo con cierta serenidad.

No es que ahora posea todas esas cosas: fuerza, serenidad, tranquilidad. Pero las ideas y pensamientos que se han ido agolpando en mi cabeza tienen ya que tomar forma.

Mi experiencia, mi vivencia, mi visión, son muy diferentes a las de los demás. Él ha sido mi compañero durante más de doce años y he compartido todo ello: pintura, arte, música, compromiso, agudo ingenio, conversación, viajes… en fin, la vida, SU VIDA.

Aunque todo, desde otra perspectiva, ÉL está a mi lado, siempre ahí (si hago memoria, han sido contadas las ocasiones en que nos hemos separado y, siempre, brevemente).

Su “no estar”, me ha dejado sumida en un atajo de pedazos, que intento recomponer a medida que avanza el día, sin conseguir siquiera, a veces, abrir el frigorífico. Me gusta pensar, recordar… ¡nos dimos tanto el uno al otro!

Recuerdo la primera exposición que vimos juntos, en Madrid, Expresionismo Alemán, la llamada “generación puente”. Exposición que me gustó muchísimo y… ¡todo un lujo sus explicaciones, claro!. Me llamó mucho la atención un cuadro de Kirchner: Fränzi ante una silla tallada. En él, Fränzi: una niña, una adolescente, tiene la cara de color verde y, en mi ignorancia y curiosidad, le pregunté a Manolo el porqué de esa ocurrencia. Pues es para resaltar algo tan valioso y querido, contestó, como pudiera ser una esmeralda, algo tan preciado como una hermosa esmeralda.

Ahora, cuando he visto en TamTam Press la entrañable iniciativa de Carlos Cuenllas, para que los alumnos de artes plásticas del colegio de los Maristas trabajaran sobre una foto tuya, de Jular, que te hizo Marcelino Cuevas, que la colorearan o dibujaran cualquier cosa que les pudiera sugerir… yo, Toe, tu compañera, y quiero pensar que alumna aventajada, por lo menos con el corazón, pintaría tu cara de color verde esmeralda, para resaltar mi bien más preciado: el lujo que ha sido haber compartido mi vida contigo todos estos años.

Después se sucedieron más visitas, exposiciones, cuadros… pero esa niña, Fränzi, siempre será mi referente para conocer, mirar con otros ojos y con la cabeza. Ahora me viene a la memoria una de tus frases emblemáticas: “se pintan las ideas”.

Vimos muchas cosas juntos, y tú compartías, siempre, mi emoción. Pero ante un cuadro, una pintura: se está solo, como si fuera una visión mas individual, aunque siempre se pueda comentar, comparar…

Otra cosa es LA MÚSICA. Yo era una aficionada o, más bien, una “aficionadilla”. El escuchar, contigo, me ha convertido, no diría que en una experta (es algo presuntuoso) pero sí en una adicta. En la oscuridad o penumbra de una sala, auditorio, teatro, nos cogíamos la mano y la apretábamos con un roce muy ligero. Eso, ya no parará nunca, está tan metido en mí, que sentiré siempre cómo tu mano se acerca a mis entrañas y estrechando muy fuerte mi corazón, me dice: Toe, escucha, oye, siente…

Y, todo ello, ¡dicho para una SORDA! Comentaba una amiga común y de mucho tiempo: Manolo, eres un pintor mas surrealista que Dalí, has vuelto a ir a los conciertos y a la ópera con una sorda.

De nuevo este pensamiento se enlaza con el de la pintura: la música está en la cabeza y en el corazón, a pesar de que “el gran terrorista” te haya creado SORDA.

He tenido conmigo a otros “Julares”: el vividor, viajero, el entrañable, el amante de los perros, el de las broncas Políticas (te vas sin ver caer a “Rayuá”) y todo lo que ello conlleva. Y en nuestras conversaciones, sobre la situación de esta España Nuestra Actual, mi conclusión, casi siempre, era que el ser humano no merece nada y sacaba a colación la famosa frase de: “El hombre es un lobo para el hombre”.

Pero Jular NO, seguía pensando (ya bastante desencantado, para qué nos vamos a engañar) en que parte de la Raza humana tenía que ser mejor, vivir mejor, en una sociedad más justa y más libre. Y hacía todo lo que estaba en su mano para lograrlo, desde la pintura, carteles, dibujos, caricaturas, su MAC, el facebook… incansable.

No puedo decirte adiós. Siempre utilizo la fórmula “hasta luego” para despedirme. El addio es solo para las Óperas/Tragedia. ¡¡¡Y nuestra vida no ha sido una tragedia!!!

Por todo ello, al marcharte: hasta luego, Manolo.

No hay otra vida, ni otra galaxia, ni otra reencarnación… Tü estarás en mí siempre, mientras yo viva y pueda pregonarlo a los cuatro vientos.

Manolo Jular, mi compañero, has sido, eres un regalo.

Toe

Ernst Ludwig Kirchner. "Fränzi ante una silla tallada" (1910).

Ernst Ludwig Kirchner. “Fränzi ante una silla tallada” (1910).

JULAR

Por VICTOR M. DÍEZ

Hoy me fumaría un Montecristo de aquellos tuyos. Bebería vino escuchando a Mahler o a Shostakovich. Sacaría a Rimbaud y a Piruleta de paseo. Montaría el borrico de las alforjas republicanas como un San Froilán de antaño. Pasearía por una viñeta roja del tardofranquismo contigo. Iríamos a Chueca, donde vivías antaño. Hoy me liaría la abstracción a la cabeza y saldría a buscarte. Al callejón de Ármaga, a la buhardilla de Puerta Castillo, al comedor del Benito… Hoy estaría en la resistencia y en la clandestinidad contigo; me preguntaría, Manolo, aquello que tú enseñabas: Muerte ¿dónde está tu victoria?

(María te manda un beso y Guadalupe un dibujo en el cristal tomado de la cocina).

...

Manuel Jular, con artistas y escritores leoneses, durante la inauguración de una exposición en Gordoncillo en 2014.

EH, TÚ

Por CARLOS PÉREZ-ALFARO

Algunas noches de mediados de los 60 me quedaba a dormir en su casa.

Me iba a la cama cuando ya no entendía lo que decían; cuando el Djamila Boupacha de Luigi Nono, el Treno a las víctimas de Hiroshima, de Penderecki, o una ópera de Verdi me parecía que duraban demasiado; cuando la somnolencia temprana de adolescente me derrumbaba y ellos me pillaban. Yo leía su expresión severa, nunca hostil: acuéstate.

De madrugada, él se asomaba al dintel de la puerta y decía: eh, tú, ¿vienes? La luz de su estudio, al fondo del pasillo, estaba encendida. Por mucha prisa que me diera en ir, ya había empezado a pintar. Me sentaba por alguna parte y veía cómo la espátula extendía trazos oscuros de pasta en una superficie que no siempre era lienzo. En aquel tiempo experimentaba collages a partir de los signos anónimos que albergan las fachadas de la ciudad. A ratos, se volvía para hablarme. Era ya sabio.

Después vinieron tiempos de combate político, represión policial (ante la que fue baluarte en la solidaridad con presos políticos), turbulencias afectivas, distancias y exilios. Hasta que en los 90, alguien querido nos puso frente a frente y nos recuperamos.

Pero la cronología de nuestra historia común se retomó en 2004, cuando ambos, casi a la vez, volvimos a León. Una mañana hablamos de la vida y de las cosas que, mientras transcurría, podíamos hacer juntos.

Las hicimos. A nuestra manera, repintamos viejas fachadas.

 Eh, tú, ¿quedamos después?

Fragmento de un cuaderno de Manuel Jular para Antonio Gamoneda (2006-2007).

Fragmento de un cuaderno de Manuel Jular para Antonio Gamoneda (2006). Los versos son de Gamoneda.

LA AMISTAD

Por ANTONIO GAMONEDA

Fue hace medio año. Con serenidad ávida, tomaba el sol en una terraza. Me hizo su última broma inteligente y se quedó esperando. Como todos, esperaba esto, la muerte, pero él ya la sabía cercana. Aún tuvo tiempo para recibir un poco más de sol, mirarme con ojos interrogativos y comentar una textura evidente. Ahora estoy más solo aunque permanezco en su amistad.

Manuel Jular, Ángeles Lanza y Antonio Gamoneda.

Manuel Jular, Ángeles Lanza y Antonio Gamoneda.

MANOLÍN

Por ROCÍO RODRÍGUEZ HORCAJO

Quisiera poder escribir algo emotivo… grandioso como tú, pero es complicado encontrar las palabras adecuadas que hagan referencia a una persona que es tanto para mí. Me estrujo los sesos… Ahora mismo podría escribir una novela sobre todo el tiempo que pasamos juntos pero… no hallo las frases para esta situación. Supongo que será porque aún no soy capaz de asumirla.

Marulín, como decías: “Hay muchos hombres a tu alrededor”, y me alegro de que tú fueras uno de ellos… mi “otro” padre, aquel que me enseñó a disfrutar de los placeres más exquisitos de la vida y que, de ahora en adelante, seguiré disfrutando por ti.

Gracias, Marulo, gracias por ser mi papá y amigo.

Nos encontraremos en el bar de la esquina, o en el de la calle ancha, o en cualquier otro de León o Madrid u otra parte del mundo, o incluso en todos ellos… brindando y bebiendo contigo como siempre.

¡Salud camarada!

— — —

MANUEL JULAR EN NEGRO POR UN RATO

Por MARGARITA R. MERINO (MMdL)

Me dice Aguirre que nos la has jugado el sábado 28 de enero
vistiéndote de negro, o lo parece, Manolo Jular, que la prima Eloísa
y los amigos posan lápidas escritas con tu nombre en la hierba Tam Tam.
Ay Jularón de los tiempos de las filosofías resistentes,
Jularón teórico y abstracto, ubicuo, exagerado:
en tu manera de hacerle a todos la puñeta de perderte
no querrás endosarnos la quietud del tono en que estábamos hartos,
embriscados en generaciones sucesivas, exactos modelos del no ser,
con estrellas caídas y las flores heladas en un rictus perplejo:
en la costumbre de los cuarenta años y los dogmas todas coincidían
contigo en esa ideología de que el luto era laaaaargo,
un luto retórico y real en el discurso de los días de plomo
y las esquinas tomadas por la sombra. O la apatía y el sermón asustado.
“El luto de nuevo”, -dices, “para que nos jodamos el crear”.
(Qué ingenuos, sin saber lo que vendría en el alivio, vive el cielo,
Vargas se empeñaba a la contra en hacer trazo y color en paz).
Ibas, conversador incansable, a la caza de fieles contertulios
para albergarlos en tu reino de bares y la cátedra al aire itinerante
de libros y películas y coplas y debates y réplicas, -cultura-,
allí pastoreabas pensadores bisoños y chicas risueñas, -cultura-,
compartiendo claretes y aquellas tortillinas de patata, -cultura, calorín-,
en “Casa Benito” con un Chus tutelar añadido a la prédica
y Alfredo cuidadoso asomándose a la barra del aula.
Sin prisa y sin pausa vivías, entregándote a ratos al talento y los pinceles,
-carteles de “Rodríguez y Jular”-, los amigos pintores, y más y más
a la aventura pictórica de tecnologías en que fuiste maestro virtual
pero era el arte más buscado el tuyo el de vivir, la libertad.
Ah Roberto, -brother-, Carmen, Isabel, Jesús, Tato, Marili, Eloy:
las terrazas vacías de la taberna madre se han llenado de ausencias,
y ya el Barrio era otro, seca la humedad, bebían los extraños.
¿Dónde estáis, Johnny? ¿Laura Laurel, dónde estamos todos y el verano?
¿Severino, Ramón, Modesto? ¿Dónde aquel maratón de risas, Petra?
Volvías del “Paraíso de Hormigón” al amor de tu “Tierra Leona”, sujeto
a sus calles y tus rutas cómplices, ya enrolado en carmines, peleón,
ya al gualda pinturero de emblemas de paisano y de República
en lobo al acecho, sanfroilanero, figurativo el morado, pese a ser
teórico y abstracto, pintor de innovación y cambio, Jularón.
¡Viva tu padre Tasio, librero que te formó vidriera contra su voluntad!
Suena el son, compay, estáis, estamos, ahora bailando en el CCAN:
esta reunión al compás bullidor, la noche a carcajadas, con el ritmo de Cuba,
¿será por la nostalgia de Sagua la Grande o de La Habana despintándose?
¿será contra la desesperanza, fiesta contra el tiempo enjaulado
o por La Institución Libre de Enseñanza y los Amantes de la Naturaleza?
En el recuerdo antiguo de la casualidad amable
te encuentro un mediodía en una parada de autobús
-¿cerca de la Residencia de Estudiantes y su halo truncado?-
comiendo pipas, tan feliz, y a modo de saludo me ofreciste
la mano abierta al sol y tu tesoro: -“¿quieres?”
(¿Y los jóvenes que fueron Buñuel, Dalí? ¿Federico? ¿Rafael? ¿ Mª Teresa León?)
Pipas o medio mundo hubieras dado a cualquiera que pasara
por allí como si tal cosa “Al vent del món”.
Comiendo pipas estuvimos como si no se hubieran perdido las batallas
sangrientas donde nunca pudimos levantar pañuelos blancos,
como si no hubiéramos de dejar para siempre en la arena
banderas juveniles, sueños legendarios, las brochas, los perros compañeros,
el arte y su obsesión, el ratón cibernético, y desvestir del negro al blanco
el temblor de pintores, cineastas, poetas que jugaron primero,
antes de ponerse a hablar en serio o casi de la vida que huye
y de la muerte a cántaros, en ópera:
En blanco otro código para buscar tu esencia y los que éramos,
¿generaciones heridas a caballo de guerras infinitas,
se me ocurrirá decirte, ya en fuga del color y con la música ido?
Al mirarte en tus cuadros donde espera el símbolo diamante,
relumbra la burla callada de tus bromas inasequible a la tristeza
de tus hijas, el escalón a la serenidad donde brinca Piruleta.

1 de febrero del 2017, Tennessee

Encuentro de artistas y escritores leoneses. ¿1987-1988?

Encuentro de artistas y escritores leoneses. ¿1985-1986-1987?

FAMILIA

Por ELOÍSA OTERO

No quiero despedirme, Macnolín. Ni escarbar en los recuerdos con la lengua. Entre nosotros nunca hubo demasiadas palabras, como que no hacían falta, aunque tú me las pidieras para cada exposición, como si yo supiera qué decir sobre tu pintura colmada de potencia expresiva. No quiero pensar cuántas cosas aprendí contigo… Hace un año, cuando participamos en esa subasta de arte y poesía que organizó el doctor José Cosamalón desde la Fundación Leonesa Pro Neurociencias, para recaudar fondos con destino a la investigación científica, la “causalidad” (o Marga Carnero) hizo que tu dibujo y mi poema fueran juntos en un mismo marco. Pujó por él Tere Colín, y fue como volver a la buhardilla del CCAN, 25 años después de aquella revista que hicimos a medias para celebrar los primeros 20 años de un club tan especial en nuestras vidas. Lo más valioso para mí es que siempre me has hecho sentir que era una más de tu “familia”, y así me siento, y así te siento: como alguien que desde hace 30 años ha formado parte de mi vida, como alguien que también es (eres) “mi familia”.

...

BARÍTONO FELIZ

Por ISABEL URUEÑA CUADRADO

En otro país menos inclemente quizás hubieras sido un barítono feliz. Si sondeo las capas subterráneas de mis afectos, nos recuerdo cantando a dos voces Stenka Razin, tributo al subversivo cosaco del siglo XVII; en la canción popular rusa confluían algunos de tus fervores más inmutables: la música y la rebeldía contra cualquier clase de opresión. Desde el otro lado del muro de la cárcel, silbabas como consigna no un himno insurrecto, sino un tema de los Conciertos de Brandeburgo…

Pero la intolerancia asfixiante obliga al disfraz (de cordero bajo una piel de lobo que incluía dientes sarcásticos y zarpas no siempre incruentas) y a la consiguiente y machadiana “fidelidad a la máscara”. Cuántas veces el símbolo nos ocultó a la persona, que, no obstante, emergía intermitentemente en detalles tan poco triviales como tu exquisito discernimiento en asuntos de arte, literatura, música… y personas. Sobre todo ello aprendimos de ti mucho más de lo que fuimos capaces de enseñarte: el saldo resulta a tu favor.

No nos veremos más, y es “señal de contra”; pero manos amorosas han mullido tus últimas almohadas, y es “señal de pro”. Para ti esta broma cifrada (también de procedencia rusa) que te hubiera hecho mucha gracia. Eclípsate con una carcajada, Manuel; esto que llaman la vida lo merece.

Obra de Manuel Jular.

Obra de Manuel Jular.

 ESPÉRAME COMO ANTAÑO…

Por ALEJANDRO VARGAS

La tristeza me ha invadido esta tarde, al conocer tu desaparición. Compartí contigo algunos sueños, sueños de glorias abstractas. Todos se desvanecieron como tú ahora lo has hecho. Esta es la substancia del sueño, el desvanecimiento. Espérame como antaño en cualquier café, no se dónde, en cualquier café….

Alejandro Vargas, Teresa Jular y Manuel Jular.

Alejandro Vargas, Teresa Jular y Manuel Jular.

ÚLTIMO ABRAZO

Por MODESTO LLAMAS

Ni rojo, ni amarillo, ni azul. La nada. Negro, negro, negro. Te recordaré…

Un último abrazo, JULAR, amigo y compañero en el arte.

Tú prolífica obra quedará  para siempre.

Modesto Llamas en una exposición de Jular.

Modesto Llamas en una exposición de Jular.

AHORA TE DIGO ADIÓS

Por AMANCIO GONZÁLEZ

Maestro, ahora te digo adiós, antes nunca me atreví. Tu generosa sonrisa apagaba todos los rumores. Burlón, esta vez has dejado un enorme vacío.

Obra de Manuel Jular.

Obra de Manuel Jular.

CARIÑO MUTUO

Por JOSÉ QUINDÓS MARTÍN-GRANIZO

Te conocí tarde Manolo, pero creo que nos teníamos un sincero cariño mutuo.

Una vez, no sé porqué, hablé con mi padre sobre ti, y me dijo que las dos personas más cultas que había conocido en su vida érais Santiago Amón y tú. Eso me impresionó, la verdad. No tanto por el dato (que también), como porque noté en mi padre auténtico respeto en sus palabras cuando me lo dijo. Curiosamente, tanto Santiago como tú tuvísteis mucha relación con el PCE.

Por mi parte, nunca se me olvidará cuando me contaste que mi padre te ofreció su negocio para organizar el acto de legalización del Partido en León, cuando nadie se atrevía a ello. Tiempos duros, decisiones valientes, compromiso con la vida.

Me gustaba esa relación de respeto que os teníais.

Me pide una foto Elo. Podría hacer una de alguna de tus obras. Pero, por lo que he contado arriba, me gusta la foto de Vega porque apareces tú junto a un grabado de Matías Quetglás que editó mi padre.

Así que cuando miro esa foto veo a dos grandes hombres en ella.

Buen viaje Manolo.

Manuel Jular (2015). © Fotografía: José Ramón Vega.

Manuel Jular (2015). © Fotografía: José Ramón Vega.

GRACIAS, HERMANO

Por JOSÉ GÓMEZ ISLA

Conocí a Manolo Jular antes por su obra que en persona. Correría el año 1994, más o menos. Pero lo que ya intuí entonces en sus lienzos se corroboró meses después cuando visité su estudio en Madrid. Supe que se trataba de un creador sensible, apasionado por la música, una de sus principales fuentes de inspiración como artista. Supe también que siempre estaba atento a cualquier manifestación cultural y social de su tiempo, y que era una de esas personas que amaban por encima de todo al género humano, lo que le llevó a autoimponerse un exigente compromiso político para hacer más fácil la vida de los demás. Desde entonces, el regalo de su amistad y su ejemplo vital me ha venido acompañando todo este tiempo. Gracias, hermano. Gracias por todo, amigo. Buen viaje. Nos vemos al otro lado.

© Manuel Jular. Pintura de la serie "Conversaciones con Shostakovich".

© Manuel Jular. Pintura de la serie “Conversaciones con Shostakovich”.

EL HUMOR

Por JOSÉ RAMÓN VEGA

Se  nos ha ido Manolo, se va el artista, pero sobre todo se nos va parte del poco humor y del sarcasmo que le quedaba a esta ciudad.

© Viñeta de Jular.

—¡Cirilo! ¿Dónde van los comunistas cuando se mueren?
—¡A la Historia! (…por lo menos…) ¡A la Historia! ¡Tronco!
© Viñeta de Jular.

DESDE TU GALERÍA

Por ASUNCIÓN ROBLES y MARGA CARNERO

Añoraremos tu persona, tu calidad humana y tu carácter. Tu sensibilidad, tu buen hacer. Estar contigo aprendiendo como gran maestro que eres. Disfrutando con una copa de buen vino entre las manos. Manolo, un beso de Asun y Marga, desde Ármaga, tu galería.

Imagen de la galería Ármaga con una exposición de cuadros de Jular. © Fotografía: E. Otero.

Imagen de la galería Ármaga con una exposición de cuadros de Jular. © Fotografía: E. Otero.

REFERENTE Y AMIGO

Por MAXI BARTHE

Nos conocimos en el 69 en el Húmedo, tomábamos vinos, discutíamos de política y comentábamos las últimas noticias. Los movimientos sociales, las huelgas universitarias contra la ley de Educación, las luchas internas dentro del franquismo, al que augurábamos poca vida, ¡Craso error! El juicio de Burgos, a CCOO, detenciones masivas, cárcel por pertenecer a una célula o por tener propaganda política, la condena y muerte de Antich, de los miembros del FRAP…. ¡Qué duros fueron los últimos coletazos del franquismo!…

Desde la Junta Democrática y desde la Plataforma, aunamos esfuerzos para la que la transición fuera un paso a la democracia. En León el CCAN fue uno de los instrumentos más eficaces en aquellos momentos. Se consiguió la legalización del PCE (El partido, como se denominaba entonces), las primeras elecciones democráticas y la Constitución que no querían, en unos pocos años habíamos conseguido vivir en una sociedad democrática.

Desde entonces Manolo fue para mí un referente político y artístico, una persona generosa, que sabía desgranar las ideas de una manera convincente, social y política.

Buen amigo de los amigos, un buen tertuliano con una fina ironía, que me ayudó en muchos momentos de mi vida, a ver las situaciones con otra perspectiva.

Tengo que agradecerle su amistad, su magisterio y que a lo largo de los años me ayudara a ser mejor persona, más tolerante, dialogante y a entender un poco más de arte y de la vida.

Una obra Manuel Jular.

Una obra Manuel Jular.

QUERIDO MANOLO

Por LUIS GRAU LOBO

Querido Manolo: Nada más enterarme de que te morías, corrí a tu página de Facebook, desde donde nos hacías llegar tus cosas, tan puntual y afinadamente, siempre laborioso, siempre inquieto; ese chaval insurrecto que eres. Con más calma, rebusqué entre tus pinturas, tus viñetas, tus fotos y tus comentarios, que encuentro por doquier. Ahí estabas. Qué susto. Te quedas con nosotros.

Expusiste en el museo en 2012 y en 2014, y te tocaba, comentaste socarrón como sueles, este pasado año, pero le dejaste sitio a ese chaval, Picasso. Bueno, no hay problema: esta es tu casa desde siempre. Y aquí hay amigos para siempre, como tantos que hiciste, pródigo y prolífico en todo lo tuyo, en todo lo de todos. Un abrazo, querido Manolo.

Jular, en el Museo de León. Foto: Luis Grau.

Jular, en el Museo de León. Foto: Luis Grau.

UNA ESTRELLA ROJA PARA MANOLO JULAR

Por MANUEL SIERRA

Carta de Manuel Sierra para Manuel Jular.

Carta de Manuel Sierra para Manuel Jular.

Querido Manolo: a veces, en los sueños, notas una angustia, como un presentimiento que te va ahogando y una prisa inesperada te espolea mientras quieres llegar a tiempo a no sé sabe dónde. Corres desesperadamente hasta despertar y vivir una especie de “deja vu”: te habías marchado ya.

Suerte, Manolo, amigo, en este viaje de retorno. Suerte y gracias, compañero.

Tres dibujos de Manuel Sierra para Manuel Jular.

Tres dibujos de Manuel Sierra para Manuel Jular.

LIBRE EN UN OCÉANO DE MÚSICA

Por CAMINO SAYAGO

Ahora mismo, cuando escribo estas líneas para decirte hasta luego, recuerdo cuando aterricé en León, a mediados de los ochenta, y descubrí un punto de reunión, una librería mágica, donde tú y otros colegas artistas y escritores –por cierto mucho mayores que yo–, os reuníais para conversar y poner de vuelta a todo lo que sucedía en la ciudad. Allí me acogisteis y allí descubrí tu humor ácido y socarrón, tu rebeldía, tu militancia, señas de identidad por aquellos tiempos y me temo que la de todos, pero también tu pasión creativa. Aún no te habías trasladado a Madrid y ya tenías ganas de emprender un nuevo rumbo hacia otros lugares, otros horizontes, lejos del eco sordo de la rutina. Cuando lo hiciste llegaron los cambios, y uno evidente se plasmó en tu pintura: surgió un universo gestual de grafías inundado de música. Con su sonido quiero pensar en ti. Libre en un océano de música.

Salud Manolo!!!

Obra de Manuel Jular dedicada a Beethoven.

Obra de Manuel Jular dedicada a Beethoven.

REBELDE HASTA EL FIN

Por NANA MONTAÑÉS

Todavía estaba en el instituto cuando me enseñaste que había que ser rebelde hasta el fin. Tú lo lograste a base de inteligencia y de ironía. Adiós, mi amigo, mi camarada.

Logo de Manuel Jular para "Mundo Obrero".

Logo de Manuel Jular para “Mundo Obrero”.

UN MUNDO DIFERENTE

Por MARÍA JESÚS LUELMO

Allá por los ’60 me ayudaste a intuir un León —y un mundo— diferente. Gracias, Manolo. Que la tierra te sea leve.

Cuadro de Jular, de 1985.

Cuadro de Jular, de 1985.

QUE TU VIAJE SEA EN EL COLOR

Por AMELIA GAMONEDA

Querido Jular, que tu viaje sea en el color, esa otra dimensión del espacio, como decían los cubistas. Siempre abriste ahí camino. Sigue haciéndolo, que vamos detrás. Nos vemos por allá. De momento me quedo dando un mordisco a tus manzanas cuadradas. Ésas que tengo colgadas en la pared. Y recordando cómo de pequeña trepaba por tus barbas hacia tu tremenda risa.

"Génesis", una obra de Manuel Jular de 1998.

“Génesis”, una obra de Manuel Jular de 1998.

UNA VETA INABARCABLE

Por MAY REDONDO

Hazme una filigrana con el soporte de tus lienzos y la incorporaré a los colores imprecisos del sueño.

Regálame tu manual de peligros para manejarme entre acuarelas de ocaso en el arte distinto de compartir penumbras.

Dame, para la verdad, una razón contraria, mostrándome la andadura que va y viene en cada puerto de antípodas.

Hoy gasto en sílabas todo mi afecto de infinitos, cuya frontera es ninguna y visto mis galas para intimar con la ternura reunida en tus aprecios. Me sobran motivos para no olvidarte: animal artístico de lunas extremas, vibrante en cada denuncia, desbordante de humanidad en tu plateada evanescencia.

Estás. Manolo, amigo, Jular.

Obra de May Redondo.

Obra de May Redondo.

ENTRE LAS CALLES SAHAGÚN Y SANTA NONIA

Por IGNACIO FERNÁNDEZ HERRERO

La relación entre nosotros o con los nuestros carga en ocasiones con facturas pendientes, más en apariencia o figuradas que en la realidad, de tal manera que parece que siempre hay algo por saldar para que las conciencias duerman en paz. Las conciencias judeo-cristianas que nos han instalado en el sistema operativo, claro, que esa sí que es una verdadera carga.

El caso es que la obra de Manuel Jular se nos apareció, no se sabe bien caída de qué cielo, en el local de una asociación de vecinos en la calle Sahagún de la ciudad de León. Ni el local ni la calle eran precisamente una galería de arte, pero eran tiempos de militancia y de causas, mediados los setenta, donde todo y todos coincidíamos en los lugares más pintorescos. Aquellos cuadros extraños permanecieron colgados en las paredes sin que nadie viniera ni a explicarlos ni a cuidarlos. Y allí quedaron, que yo recuerde, abandonados a su suerte, cuando fuimos desatendiendo poco a poco aquella militancia y aquella causa. A menudo me he interrogado por su destino y a menudo, a lo largo de los años, me he castigado con la culpa, judeo-cristina, de su más que posible extravío.

También Jular parecía tener una deuda con Comisiones Obreras. Así, cuando le propusimos por primera vez para el Premio Diálogo, consideró que no era llegado el momento, pues, según él, no había existido una colaboración suya suficiente con la causa sindical, o a la inversa, para hacerle acreedor de ese galardón. Sólo cuando el Ateneo Cultural del sindicato auspició la exposición “Humor –gráfico– en tiempos revueltos”, donde recogimos su obra gráfica de los años 60, 70 y 80, que pudo verse en el Museo de León en la primavera de 2014, juzgó que había llegado el equilibrio entre las partes y aceptó el premio. Se lo entregamos unos meses antes de esa fecha en el salón de actos de la calle Santa Nonia. A todas luces, un escenario más adecuado ya a los méritos que él había contraído y a los espacios que la causa había conquistado. Y pareció feliz en ese acto. Y pareció así mismo que todos descansábamos por fin.

Exposición de humor gráfico en el Museo de León.

—HE DECIDIDO EXPONER…ME UN POCO— ¿otra vez, Jular?
Exposición “Humor –gráfico– en tiempos revueltos” en el Museo de León (2014).

EN LA PROXIMIDAD DE TU OREJA

Por MIGUEL ESCANCIANO

Querido amigo:

Un día tozudamente necio.

Parece como si el sol tuviera brazos y se comportara, cual invitado inoportuno en la mesa, abriéndose paso, groseramente, entre los comensales, para así asomarse tras los densos y grises nubarrones; de momento tan sólo llueve. Es una lluvia ligera que no provoca inquietud en las gentes ni en el tráfico. En las calles, pocos son los paraguas desplegados y escasa es la circulación de coches. Vamos, el relato de una jornada inoportuna.

Te cuento: Hacía tiempo que no dialogaba, frente a frente, con los semáforos. Normalmente observo, si puedo me los salto, ¿y tú?

Me fijé en la personita que reclama mi atención y proclama que no debo cruzar. Es un personaje en actitud relajada, serena, sumisa, y pensé en la brutalidad del contenido, en la manipulación del concepto. Es imposible que la luminosidad e intensidad del rojo no evoque ¡adelante! Por el contrario, el “paisanín” verde invita a andar. Es incongruente.

Parece ser que ahora tintinea el ámbar.

Cruza cuando quieras amigo mío.

Manuel Jular en la serie Sospechosos Inhabituales. (El código de barras pertenece al libro de Eugenio Trías "El canto de las sirenas", publicado por Galaxia Gutenberg-Circulo de lectores). © Fotografía: Juan Luis García.

Manuel Jular en la serie Sospechosos Inhabituales. (El código de barras pertenece al libro de Eugenio Trías “El canto de las sirenas”, publicado por Galaxia Gutenberg-Circulo de lectores). © Fotografía: Juan Luis García.

PASIÓN POR LA MÚSICA Y LA ÓPERA

Por JUAN LUIS GARCÍA

Se nos ha ido el maestro Manuel Jular Santamarta (1939-2017). Jular fue uno de los personajes de la serie Sospechosos Inhabituales, utilizando para aquel retrato el código de barras del libro de Eugenio Trías “El canto de las sirenas”. Conociendo su pasión por la música y por la ópera, un fragmento de Tannhäuser, de Wagner, “O du, mein holder Abendstern”:

El crepúsculo esta cubriendo
la tierra y el valle con su negro manto,
como presagio de muerte.
El alma, al contemplarlo,
se empapa de todo su horror.
Pero, en medio de la negra noche,
estas tú, la hermosa estrella de la luz,
para enviarnos desde la distancia
haces de inmensa dulzura,
que se filtran a través de la noche
y señalan un camino en el valle.
¡Ah! ¡Hermosa estrella de la noche…!
¡Yo siempre te he adorado!
De parte de mi corazón,
que nunca ha traicionado su fe,
saluda a Elisabeth cuando
pase junto a ti, cuando
abandone este valle de mortales
y se convierta en ángel del cielo.

— — —

PARA MANOLO JULAR

Por E. JIMÉNEZ (KIKE CARDIACO)

Los buenos amigos, como las hojas muertas, nunca acaban de morir. Con la tuya empiezan también las nuestras… Se cierran algunos de nuestros sueños que hace tiempo habían quedado arrumbados. Por ejemplo, aquel del eurocomunismo ¿recuerdas? Y sin embargo horas y horas de empeño no deberían caer en terreno baldío. Después, cuando ya te fuiste de León, aún en los años jóvenes para los dos, tenía yo contigo casa abierta en Madrid: Doctor Esquerdo, Atocha, Chueca… al ir a grabar, a hacer promoción o a un concierto siempre era bien recibido, recuerdo ahora mismo los de “King Crimson” y “Roxy Music”… y las excelentes sobremesas en el bar de abajo.

Nos reencontramos de nuevo a tu regreso a León en la colección de la música moderna leonesa en la que estrechamente colaboramos durante diez semanas. Estamos en constante y ávida erosión como te canté con “El Cometa Errante” el día que fuiste premiado por el Ateneo Cultural de Comisiones Obreras: “esta canción trae el sabor del tiempo aquel y un paladar de amores muertos que siempre acaban por volver”.

Siempre en mi recuerdo.

Portada de Manuel Jular para el disco de Los Cardiacos en 1982.

Portada de Manuel Jular para el disco de Los Cardiacos en 1982.

UN NUEVO DESAMPARO

Por FELIPE ZAPICO

Manolo, te has ido a la memoria colectiva, al desapego definitivo. Un nuevo desamparo. Cada vez nos dejáis más en primera línea del infinito. Manolo que la tierra te sea leve y a nosotros tu ausencia dura y especiada, con el picante de tu mordacidad y tu humor tan cáustico como tierno. Salud compañero.

Un cuadro de Manuel Jular.

Un cuadro de Manuel Jular.

GUERRILLERO DE LA CULTURA

Por LUIS ARTIGUE

Manuel Jular, luchador al conmovedor modo de los que saben que el mundo no sabe salvarse solo y actúan en consecuencia, guerrillero de la cultura leonesa universalista y de la ideología desacomplejadamente roja, amigo de las vanguardias con alma y del cromatismo digital, era un hombre que sabía leer las piedras y los cielos y los rostros y las almas y las palmas de las manos… Y un día me leyó a mí. Y ando buscando un modo de agradecérselo cada vez que en la vida tomo las curvas a la velocidad de la belleza…

Me quedo un rato ahora aquí desnudo en el jardín de los silencios para pensar brindar por ti, Manolo, cabronazo, amigo.

Oh Dadá dadá!

© Jular 2016.

LLORAN LOS COLORES

Por TOÑO MORALA

Al final de tus ojos, estrellas se visten de labios y besan el atardecer…

Jamás habíamos visto llorar a los colores… el rojo, además, reparte tus lágrimas vertidas por la libertad, querido amigo, Manuel Jular. (Siempre llevaremos tu abrazo en el corazón)

Autorretrato de Manuel Jular.

Autorretrato de Manuel Jular.

UN HOMBRE “PENSANTE Y MELANCÓLICO”

Por MANUEL VALDÉS FERNÁNDEZ

Conocí a Manuel Jular a principios de 1973 y me deslumbró por su agudo ingenio, erudición, compromiso político, amor por la música, abrupta e inagotable generosidad y feroz independencia. Pero el aspecto más elocuente de su biografía fue su condición de pintor, actividad que le convirtió en uno de los responsables de la incorporación de la pintura contemporánea leonesa a las corrientes plásticas internacionales.

Manolo Jular tan sólo con su copioso bagaje cultural, el tiempo y la utilización de modernas tecnologías le permitieron formular un torrente de asociaciones; un discurso especulativo sobre el que levantó día a día su cosmogonía; es decir, construyó y ordenó su propio universo.

Con su desaparición se va el Jular creador, el ávido lector, el amante de la música y el conversador fogoso e infatigable. Y se va también el Jular político; “Eché un vistazo hacia el pasado /…/ y me encontré con Socrates” escribió. En efecto, se encontró con todo un marco ético de aquel que aceptó la muerte por respeto a las leyes que le hicieron ciudadano de la polis por excelencia, es decir por político en el sentido primigenio del término. Ese sentimiento le empujó a dar el aldabonazo en San Froilán, 1974, con una composición que constituyó todo un manifiesto que demandaba la libertad del artista y del ciudadano.

  • El artículo completo de Manuel Valdés, AQUÍ.
Exposición de Manuel Jular en el Museo de León. Foto: L. Grau.

Exposición de Manuel Jular en el Museo de León. Foto: L. Grau.

AMIGO Y ARTISTA

Por CASTORINA

Desde el silencio que me ha dejado la noticia de tu muerte, solo puedo decir ¡Adiós amigo y artista!

Flora Tristán. Pintura de Manuel Jular.

Flora Tristán. Pintura de Manuel Jular.

UN RECUERDO PARA EL GRANDÍSIMO MANOLO JULAR

Por SANTIAGO ORDÓÑEZ GONZÁLEZ

Manolo nos acaba de dejar, las palabras fluyen pero se atascan en el ordenador. ES muy complicado hablar sobre alguien tan grande sin repetirme.

Sin embargo hay una anécdota que solo ambos compartimos con un puñado de amigos comunes. Se hace raro pero Manolo fue el cabecilla de una conspiración para cortarme el cuello. Era su sentido del humor y mejor recordarle con una sonrisa.

Corría el año 2011 y me tocaba dar la cara en una cuestión que ya es pasado. Mientras compartíamos charlas, cenas y alguna que otra bebida espirituosa, en el grupo que andábamos repensando León por esa época crecía la inquietud, cachondeo a mis espaldas más bien, que derivando en debate y finalmente en decisión firme: con mi vocecita no iba a ninguna parte, había que operarme las cuerdas vocales y dotarme de un vozarrón digno.

Hasta tal punto llegó la broma que incluso contactaron con un cirujano de Madrid. En cierto modo me convertí en otro de sus lienzos durante aquellos meses geniales. Es el recuerdo que me llevo de Manolo. Un tipo tan grande en todos los aspectos que es mejor ir recordando cada pequeña anécdota para reconocerle en todo su SER.

Un cuadro de Manuel Jular.

Un cuadro de Manuel Jular.

MAESTRO

Por RAFAEL SARAVIA

Querido Manolo,

Te llamo maestro por tu silencio. Por tu vino blanco, tu perilla inconformista de hombre en pugna y tu luz estroboscópica que hacía que el mundo girase un poquito más al ritmo de Jular y no al revés  en cada una de tus obras. Tenías la alegría visual del vencedor y la sabiduría del vencido en cada rasgo y mirada eléctrica. En tu casa social —la Galería Ármaga— he vivido contigo parte de ese no saber sabiendo de los místicos. Tu inercia ha sido y será ejemplo. Tu ausencia no ha de ser incluso ahora que te has ido. Guardaremos tu lucha querido maestro; la guardaremos.

Rimbaud, por Manuel Jular.

Rimbaud, por Manuel Jular.

PRO

Por ERNESTO RODERA

Nunca hablé con Manolo. Siempre discutimos. Sobre lo digital y lo analógico, sobre Illustrator y Photoshop, sobre Engels, protesta, abstracción y figuración, cartelismo, teletrabajo, planes de pensiones, cooperativismo, editorialismo gráfico, óleo y acrílico o la sexta cuerda de la guitarra. Volvía cuando yo iba. Siempre tenía razón. Nunca se la di.

Manolo Jular. Foto: E. Otero.

Manolo Jular, en septiembre de 2016. Foto: E. Otero.

SIEMPRE ESTARÁS

Por GELEN EFE

Manolo. La militancia, Manolo. Y Madrid, tu compañía en Madrid. Manolo en mi primera boda (fuiste el padrino). La ópera, que me diste a conocer, Manolo. Y la viñeta que me dedicaste en Mundo Obrero (he de buscarla para recordarte). Y los bares. Y que me llamabas La Gelen. Siempre has estado, Manolo. Siempre estarás.

Manolo Jular. Foto: Teresa Jular.

Manolo Jular. Foto: Teresa Jular.

ME CRECE LA ORFANDAD

Por JUANMARÍA G. CAMPAL

Que se nos haya ido D. Manuel Jular hace sin duda peor mi mundo. Crece mi orfandad, trepa la mala soledad. Y no porque lo frecuentase mucho, sino porque su lucidez crítica, tanto a través de sus obras en su vario ejercicio del arte, como de sus palabras, normalmente acompañadas de ese ingrediente crítico e inteligente que es la ironía, representaron siempre una compañía, un alimento a la necesaria esperanza, a la precisa utopía compartida.

Sí, hoy me ha crecido la orfandad y me siento más solo en este imperfecto mundo, para la búsqueda y, como un día le definí, defensa del paraíso. Ese humano paraíso que él tanto contribuyó a buscar y construir con sus creaciones artísticas, con su lucha por la conquista y ejercicio de la libertad, de la ciudadanía, con ese espíritu que a todo creador nos enseñó al decir: pintando lo que de verdad se siente uno no se equivoca nunca.

Fue D. Manuel Jular, para mí, una suerte de conocimiento; hoy, además de en tristeza por su definitiva ausencia, se convierte, por la admiración que le tengo, en aún más obligatoria referencia ética en tanta idea compartida, en el vivir cada día. Te has ido, Manolo, te quedas en muchos, en lo mejor de nosotros, de mí. Gracias por el tiempo compartido, gracias por tus obras, gracias por tus palabras, gracias por todo lo que, quizá sin saberlo, me has enseñado. Gracias por ti, por usted, don Manuel.

Juan Campal y Manolo Jular, en el Museo de León.

Juan Campal y Manolo Jular, en el Museo de León. Fotografía: Juan Luis García.

ACTA ES FABULA

Por SALVADOR ARMESTO

César Augusto y Rabelais dijeron lo mismo al final de sus días, quizás Rabelais con mas estilo: Tirez le rideau, la farce est jouee. Hemos jugado y hemos jugado bien. Acaba aquí tu temporada en el infierno. Infierno que, como bien sabías Jular, somos uno mismo y son los otros. Ahora, Orfeo, escapa del infierno, esos infiernos de Dante y de Rimbaud que tanto amabas, deja atrás esas puertas del infierno de las que dejaste memorable memoria pictográfica. Escapa hacía la nada, filósofo, arrojado al volcán del infinito.

Yo te admiro y te quise.

Retrato de Salvador Armesto, por Manuel Jular.

Retrato de Salvador Armesto, por Manuel Jular.

TÍO MANOLO

Por ANA VAQUERO PRIETO

Manuel Jular fue, un pintor
de los de ayer, lienzo en blanco,
pincel y brocha. Camina sobre el bien y el mal
con la carencia de tu ausencia, mitad tristeza
y mitad mueca burlona.

Tío Manuel, Tío Manuel.

Cató de todos los vinos
anduvo por mil caminos
y atracó de ciudad en ciudad.

Entre el fascismo y la democracia
entre luchas y promesas tío Manuel.

Dió todo lo que podía dar
su casa estaba de par en par
quien quería entrar
tenía un vino en la mesa.

(MÚSICA DE TÍO ALBERTO – SERRAT)

Hasta siempre amigo…

Ana Vaquero Prieto y Manolo Jular en el Museo de León.

Ana Vaquero Prieto y Manolo Jular en el Museo de León.

EN EL INFINITO

Por ANA V. PRIETO RASCÓN

“Nos volveremos a ver allá en el infinito…”

Yo no sé expresar mis sentimientos con palabras, sino con hechos. Te quiero Manolo, siempre te echaré de menos.

"Piruleta en Pompeya". Un cuadro digital de Jular.

“Piruleta en Pompeya”. Un cuadro digital de Jular.

UN ADIÓS QUE SE SUMA A TODOS LOS ADIOSES

Por KARLOTTI VALLE

Hoy el día nació brusco, raspón, estrecho, aventado y ajeno. Me digo con frecuencia que los días hay que hacerlos cada día, a mano si es posible. Hoy me lo hacen, sin remedio, los dioses inútiles, o viene troquelado por un Mercachifle de turno, y no sé si tan siquiera trae la noche bajo el brazo.

Y había un sonido a nada en la repisa de la miserable luz, sin sol en la solapa.

Incluso entre nosotros, los que cosechamos palabras, silencios… Nos quedamos a la escucha de las piedras, de su llanto, para compartir los adioses.

Hubo un tiempo en que las máquinas de coser Singer, el arreglo a domicilio de las mismas, me proporcionaba los justo para “atrincherarme” en León.

Todo era cuestión de la canilla, o del elegante mecanismo que encerraba el cabezal.

Apretar delicados tornillos, o cambiar la finísima lengüeta que hacía posible que el pespunte, y el cosido, tuviera un acabado perfecto.

Pues hoy zurzo, o hago pespunte, con los recuerdos donde Manuel hacía que el exilio fuera un lugar habitable; transterrados, nos ayudó a mantenernos vivos en esa jungla disecada y oscura que era el franquismo, nos enseñaba los pasos, los gestos y las palabras: y contra toda previsión, fuimos capaces de repetirlos.

El magnífico juego de estar vivos, y compartirlo, como necesario, imprescindible.

Inolvidable aquella tarde, a las pocas horas de morir el compañero Allende, escuchábamos, en compañía de Nana, sus últimas palabras, en Radio Magallanes, en el viejo CCAN. Él lo hacía posible.

Me puso el nombre, en una clandestinidad luminosa, de Heliodoro, como maoísta que era, el del Pecé sin tapujos, y era un privilegio discutir, siempre con su sardónica sonrisa poniendo en solfa la certeza, no dando puntada sin hilo, el hilo era de oro, su ironía, que volaba la conversación a las alturas, o la ponía lejos del alcance del necio; mordaz con el poderoso, con los mezquinos, de lucidez afilada, bisturí implacable.

Amigo entrañable, comunista del talante de John Berger, al que encontrará sin duda en los campos del Sueño Eterno, que rodea la Aldea de la Ausencia, que crece imparable en nuestros corazones.

Artista sin muletas, Pintor genial, admirado y respetado, con una obra de innumerables “pinturas, y otras cosas”.

Ahora será la hora de la gran exposición de esa implacable y rotunda obra.

Salud, amigo, ahora más cerca que nunca, podré disfrutar de tu silencio en flor, de tu presencia intachable.

Y sabiendo que el Tiempo es el lugar que habitamos vivos y muertos, todo esto te lo digo sentados a la misma mesa.

“Piscis”. Una de las imágenes del “Calendario Antelami”. © Manuel Jular.

“Piscis”. Una de las imágenes del “Calendario Antelami”. © Manuel Jular.

EN GORDONCILLO

Por JAVIER REVILLA CASADO

Con gran pesar despedimos hoy al artista leonés Manuel Jular Santamaría (1939-2017), a quien pudimos disfrutar en 2015 en Gordoncillo dentro de la exposición Grupo El Paso, Informalismo leonés y derivaciones organizada por la Diputación de León.

Manolo Jular ya había conocido el MIHACALE de Gordoncillo al asistir en octubre de 2014 al encuentro de artistas y escritores aquí celebrado. De aquella cita inolvidable es la fotografía donde aparece catando vino en Bodegas Gordonzello.

Marga Carnero y Manolo Jular catando vino en Gordoncillo. Foto: E. Otero.

Marga Carnero y Manolo Jular (detrás se puede distinguir a Esteban Tranche y Paco Suárez) catando vino en Gordoncillo. Foto: E. Otero.

Estas son las dos obras que Jular expuso en 2015 en Gordoncillo dentro de la exposición Grupo El Paso, Informalismo leonés y derivaciones.

Su comisario, Luis García, describió así al autor y a las piezas elegidas para dicha muestra colectiva:

Manolo Jular, uno de los creadores más activo y multidisciplinar del panorama artístico no sólo leonés sino también nacional, nos aporta, en esta ocasión, dos obras que corresponden a finales del siglo XX. Obras dramáticas, con un amplio despliegue y repertorio de recursos pictóricos y  texturales, se encuentran en la tradición cromática de colores intensos y con gran carga simbólica: negros, rojos, amarillos, grises, azules, que emergen con densidad de la masa pictórica o fluyen y chorrean sobre la superficie plana del soporte. El gesto de gran intensidad expresiva en el trazado, acota las formas y espacios cromáticos densos y plenos de evocaciones formales e incluso figurativas en el caso de “Vencesberg”, mientras que en la pieza “Autobiográfico” la atmósfera generada por el artista se convierte en asfixiante y casi en referencia personal.

MANOLO

Por EPIGMENIO RODRÍGUEZ

Te conocí tarde. Tus (y mis) ausencias largas de León hicieron imposible que nos encontráramos antes. Sólo estos últimos pocos años. Suficientes, eso sí, para que la admiración por la persona se sumase a la que ya tenía por la obra. Gracias por tu generosidad y por tu ejemplo, Manolo, maestro. Y déjame llamarte también amigo y mandarte un abrazo bien fuerte.

"Presentimiento del Grial". Obra de Manuel Jular (1998),

“Presentimiento del Grial”. Obra de Manuel Jular (1998),

COMO UN ÁNGEL NO CONVENCIONAL

Por LUIS GARCÍA ZURDO

Manolo Jular, con su “disfrazada aspereza” era en realidad, “como un ángel no convencional”.

Era un tío auténtico con él mismo y su “particular pensamiento”. Adiós Manolo…, ahora nos comunicaremos desde las estrellas.

"Agnus Dei". Obra de Manuel Jular, de la serie Réquiem (1999-2000).

“Agnus Dei”. Obra de Manuel Jular, de la serie Réquiem (1999-2000).

MOMENTOS MUSICALES

Por BELÉN ORDÓÑEZ

Pongo la sonata para piano de Khachaturian al máximo volumen. Me siento. Después de 27 minutos, justo antes de los cuatro fortes del compás 312 del Allegro assai (tercer movimiento), le doy al pause. Silencio total, que con seguridad me permite el compositor. Silencio para recordar mis momentos musicales con Manolo Jular. Satisfacción al saber con certeza que, a partir de ahora, podrás escuchar las mejores versiones de tus composiciones favoritas. Solo tienes que pedírselo a los grandes que están contigo (Shostakovich, Mahler, Sibelius…). Dales la enhorabuena! Ellos, sin duda, te la darán a ti! Y yo mientras tanto seguiré disfrutando de tu arte. Gracias siempre.

— — —

MAESTRO Y COMPAÑERO

Por JUAN CARLOS URIARTE

Querido Manolo:

Cuando murió mi padre, allá por el año 63, mi madre tuvo el fino olfato de pedirte mi educación mundana, y quiero decirte que lo hiciste con la máxima dedicación. Recorrí contigo todos los caminos, rectos y curvos. Tejimos músicas, pinturas y pintores, tertulias y políticas hasta el amanecer. Amigos y comidas en familia, regalos y aprendizaje, hijos y proyectos. No es fácil pagar todo esto. Hicimos exposiciones juntos y planes durante largos años, por eso siempre estaré en deuda contigo.

PD: Espero que logres convencer a Caronte en la Laguna Estigia, para que tengas un viaje placentero. Entrégale dos monedas, una para ti y otra para que cuando yo inicie el viaje, pueda reunirme contigo. Nos veremos, pero todavía no. Eterno viaje, maestro y compañero.

"Pentimento 1. Sibelius. 2003". Obra de Manuel Jular.

“Pentimento 1. Sibelius. 2003”. Obra de Manuel Jular.

SE ILUMINA CON FLASHES LA MEMORIA

Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

En los tiempos en que el Barrio Húmedo no recibía turistas, un grupo disparejo (adolescentes que se grillaban las clases, chicas del Barranco con sus chulos, un estraperlista con su chófer, uno que pegaba carteles y abría la puerta de toriles en las corridas…) se movía por las tabernas, íbamos de barra en barra. Inolvidable, para nuestra admiración y respeto, el modo en que el pintor comunista Manolo Jular sostenía la mirada de aquel comisario de la Brigada Político Social, otro de los habituales, cuando no estaba de servicio: el pintor con barbas y el fascista de ojos de besugo en un duelo de miradas, de un extremo al otro de la barra, un desafío que resumía la lucha de aquellos tiempos, aunque se tratara de una tregua momentánea. Inolvidable.

Grabado de la carpeta "Trece de los llamados Arcanos mayores..." de Manuel Jular. Haz un click.

Grabado de la carpeta “Trece de los llamados Arcanos mayores…” de Manuel Jular. Haz un click.

SAVIA

Por JUAN CARLOS PAJARES

Se fue Manuel Jular, uno de los nuestros, uno de los imprescindibles. Nos queda y nos quedará su pintura, pero el mundo es hoy un lugar menos acogedor, más frío, más triste, menos explicable. Se nos ha echado encima de pronto el invierno con sus hielos y sus grises y la desnuda impotencia de las almas y los bloques de apartamentos abandonados y los caminos vacíos y los árboles inexpresivos. Sin la savia creadora de Jular se nos va a hacer muy dura esta intemperie.

Obra de Jular dedicada al escultor Amancio.

Obra de Jular dedicada al escultor Amancio.

SIEMPRE VOLVÍA

Por FRANCISCO FLECHA ANDRÉS

Pues no. Yo nunca crucé con Jular ni una palabra. No tuvimos ocasión. Le miraba desde lejos con esa especie de pudor reverencial que, a veces, te provoca la gente a la que admiras.

Desde los viejos tiempos, cuando entonces, fue para mÍ algo más que una bandera: un hombre entero que andaba por la calle paseándose a cuerpo cuando era ya una valentía casi heroica “mostrar que somos quien somos”.

Y lo ha mostrado siempre, en toda circunstancia, con toda contundencia, con la confianza, la alegría y ese punto de ironía de quien se empeña en caminar entre amigos, compañeros… y un día se va si hacer ruido.

Acostumbraba a marchar, pero volvía.  Siempre volvía…

Volverá, seguramente, alguna tarde al Fornos, rodeado de amigos, a la hora de los vinos.

Cuadro de Manuel Jular.

Cuadro de Manuel Jular.

RESISTENCIA

Por TOÑO BENAVIDES

Conocí a Manolo a mediados de los ochenta. Un grupo nutrido de pintores, escritores y gente de mal vivir nos reuníamos a cenar una vez por semana en algún bar del Barrio Húmedo. Yo aparecí vestido con un abrigo de cuero negro que me llegaba casi hasta los pies y una estrella roja con la hoz y el martillo prendida en la solapa, buscando la apariencia de un comisario político de la antigua Unión Soviética. En mi caso, por aquel entonces, era más una cuestión de estética que de conciencia política pero a Manolo se le iluminó la cara como si estuviese escuchando a los coros del ejército ruso cantando la internacional.

Era un hombre culto e inteligente y como tal caminaba inevitablemente hacia el desencanto. Quizá esperaba demasiado de la vida en todos los sentidos. Una vez nos emborrachamos y conocí su decepción, su tristeza por lo que el tiempo iba trayendo, año tras año, entre los dientes. Eso le confiere un valor especial a su rebeldía y su voluntad de resistencia.

Hoy somos un poco más pobres y mucho más huérfanos.

El futuro era esto, Manolo. Todo lo que nos depara es el absurdo.

"Hipogeo". Obra de Manuel Jular.

“Hipogeo”. Obra de Manuel Jular.

EL CARTEL DE SAN FROILÁN

Por ANTONIO MERAYO

Manuel Jular será recordado, además de por otras muchas razones, por ser el autor de un cartel anunciador de las fiestas de San Froilán que lo significaron como un inteligente pintor eufemístico.

Cartel de Manuel Jular (1974).

Cartel de Manuel Jular (1974).

In memoriam Manolo Jular

Por CÁNDIDO ALONSO HIDALGO,
en nombre de la Casa de León en Madrid.

“He decidido EXPONER…ME UN POCO ¿otra vez volar?” Así nos lo hiciste saber con ocasión de tu exposición el año 2014. Y eso pienso hoy que te has ido ¿otra vez volar?, no, me temo que este vuelo va para largo, al menos hasta que en alguna galaxia nos volvamos a encontrar y recordar que somos “quintos”, ¡una buena añada la del 1939! así nos lo decíamos, siempre que un clarete de prieto picudo anduviera de por medio.

Fíjate, Manolo, se me está ocurriendo una maldad que tu entenderás muy bien, me estoy imaginando que tu transito a la otra vida que hoy se ha consumado lo estarás haciendo en ese lobo convertido en pollino por el santo y obispo Froilán que tu pintaste para el famoso y controvertido cartel de la fiesta de este santo allá por las calendas del 1974 creo que fue y cuyas albardas llevaban los colores de la bandera tricolor de la república.

Siempre te recordaré, además de como soñador y gran pintor, escultor, ilustrador o diseñador gráfico, poeta y humanista; como persona fiel a sus principios (que poco queda de eso ahora), a tus creencias agnósticas y credo político del que nunca abjuraste aunque anduvieras algo descreído por los personajillos que han ido apareciendo en el patio nacional que nos ha tocado vivir y no te digo nada con lo que nos viene de fuera y no se si también de dentro. Me gustaría ver tu caricatura del ínclito Donald Trump y los alevines que asoman el hocico por un agujerito, como el ratón que tu pintabas con las caras de tanto sinvergüenza patrio…

Siempre estaré agradecido, aunque nunca hemos sido presentados como ya te dije en alguna ocasión, a “Macintosh”, que consiguió que pasaras de pintor expresionista, dejando pinceles y lienzos, al arte digital que manejabas con proverbial destreza y sabiduría propia del hombre polifacético, afectivo y mordaz cuando así lo requería la noticia y del que tanto hemos disfrutado los últimos años tus amigos y el arte en general.

En la Casa de León en Madrid, en la que tantos buenos ratos hemos pasado dejas muchos amigos y algún cuadro que hará mas llevadero tu recuerdo. Adiós, amigo, hasta siempre con un abrazo en AMORISTAD.

"Spain is wonderful" (2012). Una caricatura de Manuel Jular.

“Spain is wonderful” (2012). Una caricatura de Manuel Jular.

PEQUEÑO RECONOCIMIENTO A MANOLO JULAR
EN EL COLEGIO MARISTA “SAN JOSÉ”

Por CARLOS CUENLLAS

Tras enterarnos de la triste noticia del fallecimiento de Manolo Jular, hemos querido dedicar las clases de plástica del colegio marista San José a mostrar la obra pictórica de uno de los artistas leoneses más representativos a la par que antiguo alumno del colegio.

Los alumnos han trabajado añadiendo de forma creativa trazos y colores a imágenes del rostro del artista, copias de la imagen del cartel de la exposición “De ayer en adelante”, que tuvo lugar en el Café Ristán, imagen que procedía a su vez de un retrato fotográfico realizado por Marcelino Cuevas.

La pieza resultante de la unión de muchos de estos trabajos de los alumnos ha sido ubicada en el hall de entrada del colegio, a modo de pequeño reconocimiento hacia el artista que cuenta con una trayectoria artística extensa y prolífica.

Adjuntamos fotos de los alumnos pintando las fotocopias de los retratos de Manolo Jular, de los trabajos, y de la pieza final formada por la unión de los trabajos individuales y que ha quedado expuesta en el hall del colegio. En una de las fotos aparece en primer plano el director del colegio, Javier Calleja, con el trabajo grande (unión de los trabajos individuales) colgando por encima de su cabeza:

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VISITA EN TENERIFE

Por MAR ASTIÁRRAGA

“Agosto 1983: Estuvieron en casa Jular y Pilar. Los recogimos en Santa Cruz. Al venir hacia el Puerto vimos una puesta de sol increíble aquí, con grises intensos, el Teide al fondo, y los rayos de sol que se colaban entre las nubes y se reflejaban en el mar. Lo único creíble era el Teide. Después de cenar en El Durazno, estuvimos de tertulia viendo diapositivas de las islas. El fin de semana fui al Lago con ellos y también subimos a La Orotava. Ave se quedó en casa trabajando”. (Del “Diario de las Islas)

* Nota de 2017: La foto original que se reproduce bajo estas líneas es, lógicamente, en papel. El cuadro que aparece al fondo lo habían elegido Avelino y Emiliano Ramos en  el piso madrileño de Jular, en Doctor Esquerdo.

Jular en Tenerife, en 1983, en casa de Mar Astiárraga y Avelino Fierro.

Jular en Tenerife, en 1983, en casa de Mar Astiárraga y Avelino Fierro.

PADRE E HIJO

Por EDUARDO AGUIRRE
(que rescata para este homenaje una columna publicada en Diario de León en 2012)

El pintor Manuel Jular me dijo una tarde: «¡Qué religión más cruel la católica!, ¿Qué clase de Dios mandaría a un hijo a que lo torturasen de esa forma?». Fue hace unos meses, en la inauguración de la muestra de otro pintor, durante una conversación breve pero muy intensa, quizá por lo inesperada. Creo recordar que el tema que dio pie a sus palabras surgió tras comentarle que leía con mucho interés su blog en la Red, aunque no compartiese sus planteamientos anticlericales. Me lo agradeció, pues varias personas molestas con su contenido le habían comunicado ya que no querían seguir recibiéndolo. Expone actualmente en el Museo de León su «Descensus ad inferos». Por cierto, el cartel anunciador es una bella interpretación del Cristo de Carrizo. Un artista culto y serio, buen conocedor de la mitología, de la que se nutre para sus creaciones. Hoy, Jueves Santo —Viernes Santo para el lector— he recordado aquellas palabras suyas dichas en ágora improvisada. Han permanecido en mi memoria, como el estribillo de un blues.

Su exposición es de gran calidad, y los textos merecen ser leídos con detenimiento. Me interesa lo que hace y dice Jular, porque, compartiéndolo o no, siempre percibo a un pensador coherente. Me detuve ante su interpretación de la crucifixión de Grünewald, una de las cumbres del arte, y uno diría que del sentimiento universal. Pero no creo que Cristo sea «el mito de los mitos», como afirma este leonés. Los mitos son bellos ecos del ayer ancestral, pero fueron trascendidos por una enseñanza superior. La fe permite compadecerse también de la Troya arrasada o de Sísifo.

Dios mandó a Cristo a cumplir una misión sagrada, que éste aceptó no sin miedo a que le sobrepasase. Fue en la plenitud de los tiempos. ¿Pudimos haber aprendido el mensaje de amor y perdón sin necesidad de que muriese en una cruz, entre sufrimientos y vejaciones? Lo dudo. La gran lección sólo podía ser aprendida así. ¿Qué clase de Dios le mandaría a un hijo a morir de esa manera? Manolo, sólo el Padre. Te felicito por esta exposición, que contiene afirmaciones en sus textos de las que discrepo, pero repleta de logros plásticos y poéticos. Sólo el corazón del ser humano es siempre más misterioso que el arte.

Una de las obras de la exposición 'Descensus ad Inferos', de Manuel Jular (2012).

Una de las obras de la exposición ‘Descensus ad Inferos’, de Manuel Jular (2012).

ACOSTUMBRADO A ÉL

Por GONZALO BLANCO

Jular. Manolo. Su muerte convierte casi todo en un error (y, por supuesto, en un horror). ¿Por qué así? Te habías acostumbrado a él como a la catedral o a cualquiera de los grandes ríos del paisaje leonés. Siento esta marcha abrupta, inopinada e ilógica. Solo se me ocurre recordar aquí un alijo de textos de una personalidad muy parecida a la de Manolo, —músico, poeta, escritor, escultor, pintor—. Un renacentista. Me refiero a Miguel Iribertegui, que dice de la muerte que es suerte errática, capricho del azar, / el mal humor del ser, su abrazo tóxico…

“La muerte desmiente todo don: confunde la gloria de la imagen, frustra el destino de grandeza, degrada hasta la fusión con lo animal. Supone un trato impropio dado a la persona que, trascendiendo la naturaleza, es sometida a su imperio oscuro y sin sentido. Y ese atropello del orden creado campea a la vista de Dios que no lo impide. “Es escándalo que el hombre muera porque con él muere un Universo entero”. La muerte da al hombre “rango de especie”; en vez de facilitarle “el crecimiento sin fin en la inmortalidad, “le somete” al modo de existencia de la especie, que es la multiplicación según la carne en el seno de la muerte…”. “Es una regresión contra natura…, el hombre deviene imagen del animal”. La muerte deshace la forma humana, es “obscena” [Miguel Iribertegui. La tarde esa lenta embestida. Edición de losDominicos de PaVillava (Navarra). 2016].

Obra de Manuel Jular.

Obra de Manuel Jular.

CARTA A MANOLO JULAR

Por LUIS GARCÍA MARTÍNEZ

Estimado amigo, me enteré por nuestra querida compañera Eloísa Otero con cierta congoja en el alma y el corazón desolado, del inicio de tu viaje, en cuya despedida sé que estabas excelentemente flanqueado por personas muy próximas y queridas, y como no podía ser de otro modo, sonando de fondo una sutil y exquisita música clásica. Te has ido lenta y silenciosamente, como un leve soplo de viento, pero hoy más que nunca suenan multicolores voces, susurros, ecos y reverberaciones que nos dibujan, enriquecen y construyen poliédricamente tu figura humana y artística desde la proximidad vital, desde el interior, desde las vísceras, como si de un aullido íntimo y profundo se tratase. Sin duda viviste tiempos muy difíciles, pero sabiendo defender con fortaleza, vigor e inteligencia, tus ideas y convicciones en cualquier espacio y situación, enfrentándote a la dura realidad día a día. Soñador impenitente que el tiempo castigó sin mesura, y el tiempo te convirtió en escéptico en algunas cuestiones, pero que nunca truncó tu convicción de dejar constancia directa y explícita de tu pensamiento y obra hasta el último segundo. He tenido la suerte de compartir, en alguna reunión y en múltiples encuentros casuales de eventos, momentos escuetos, pero intensos, de conversación, no tantos como hubiera querido; también diálogos mudos y silenciosos de miradas cómplices, aquellas que dicen todo y callan más. Tras el gesto sereno e inconfundible de tu rostro, siempre descubrí la mirada segura, limpia y sincera, sin críticas ni reproches, de un compañero de viaje que sabía perfectamente qué nos traíamos entre manos, sin tener que explicar nada y a la espera de encontrarnos en algún momento.

Te quiero agradecer profundamente tu colaboración desinteresada y enorme generosidad conmigo. Nos vemos. Un fuerte abrazo.

"Árbol del sí y del no", una obra de Manuel Jular del 2002, donada al ILC.

“Árbol del sí y del no”, una obra de Manuel Jular del 2002, donada al ILC.

HOMME LIBRE

Por LAURENT OGEL

Homme libre, toujours tu chériras la mer !
La mer est ton miroir ; tu contemples ton âme
Dans le déroulement infini de sa lame,
Et ton esprit n’est pas un gouffre moins amer.

Tu te plais à plonger au sein de ton image ;
Tu l’embrasses des yeux et des bras, et ton coeur
Se distrait quelquefois de sa propre rumeur
Au bruit de cette plainte indomptable et sauvage.

Vous êtes tous les deux ténébreux et discrets :
Homme, nul n’a sondé le fond de tes abîmes ;
Ô mer, nul ne connaît tes richesses intimes,
Tant vous êtes jaloux de garder vos secrets !

Et cependant voilà des siècles innombrables
Que vous vous combattez sans pitié ni remord,
Tellement vous aimez le carnage et la mort,
Ô lutteurs éternels, ô frères implacables !

BAUDELAIRE

Jean Paul Jular y Manuel Sartre. Impresionante parecido. La foto de Jular (derecha) es de 1961. [Fotomontaje: E. Otero]

Jean Paul Jular y Manuel Sartre. Impresionante parecido. La foto de Jular (derecha) es de 1961, siete años antes de Mayo del 68. [Fotomontaje: E. Otero]

LO TENÍA TODO

Por ALEJANDRO SÁENZ DE MIERA (Alexplays)

De vuelta a León, la tristeza se apodera de uno al saber que una de las personas que me acogió siendo un chaval que tenía muchas ganas de comerse el mundo intentando expresarse como pintor, me asesoró, me ayudó a entender mejor este mundo a aprender a observar, a mirar, a investigar, a jugar, a debatir, y sobre todo a ser autocrítico, es decir parte de lo que soy es gracias a todos los momentos que no fueron todos los que me hubiera gustado que Manuel Jular me regalaba mientras tomábamos un vino y de eso hace ya unos años … ayyyy. Gran activista, artista, persona, humanista, todo, lo tenía todo. Esa persona ya no está a mi vuelta a León.

Gracias Manolo, gracias gracias gracias. Ve coloreando y preparando espacio que nos veremos en algún momento de nuevo.

Manuel Jular (2014). Fotografía: Juan Luis García.

Manuel Jular (2014). Fotografía: Juan Luis García.

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Un paisaje de Manuel Jular de los años 60. © Fotografía: E. Otero.

Un paisaje de Manuel Jular de los años 60. © Fotografía: E. Otero.

:: Los sitios de Manuel Jular en la Red:

Cartel de una exposición en el Café Ristán-Hotel Quindós (2016), organizada por su sobrina Ana R. Jular.

Cartel de una exposición en el Café Ristán-Hotel Quindós (2016), organizada por su sobrina Ana R. Jular. La foto sobre la que está hecha el cartel es de Marcelino Cuevas.

FOTOS:

Estadio Hispánico. Años 50. Manuel Jular es el que está detrás de Manuel Urueña (en jarras). Foto: Manuel Martín (Foto Exacta), cedida por Manuel Urueña.

Estadio Hispánico. Años 50. Manuel Jular es el que está detrás de Manuel Urueña (en jarras). Foto: Manuel Martín (Foto Exacta), cedida por Manuel Urueña.

Manuel Jular y Alejandro Vargas en 1961. Primera exposición de Arte Abstracto en León. [Fotografía cedida por A. Vargas]

Manuel Jular y Alejandro Vargas en 1961. Primera exposición de Arte Abstracto en León. [Fotografía cedida por A. Vargas]

Manuel Jular y Alejandro Vargas en 1961, en La voz de León, con Salvador de Pablos hablando de arte abstracto, cuando aún se podía fumar en los estudios... [Fotografía cedida por A. Vargas]

Manuel Jular y Alejandro Vargas en 1961, en La voz de León, con Salvador de Pablos hablando de arte abstracto, cuando aún se podía fumar en los estudios… [Fotografía cedida por A. Vargas]

Jular y Toe, su compañera.

Jular y Toe, su compañera.

Manuel Jular con su hija Cristina, en el Museo de León. Foto: Teresa Jular.

Manuel Jular con su hija Cristina, en el Museo de León. Foto: Teresa Jular.

Manuel Jular con su hija Teresa.

Manuel Jular con su hija Teresa.

Los dos hermanos, Jesús y Manuel Jular, en la galería Ármaga (2015). Foto: E. Otero.

Los dos hermanos, Jesús y Manuel Jular, en la galería Ármaga (2015). Foto: E. Otero.

Jular con su amigo Carlos en el Fornos. Foto: E. Otero.

Jular con su amigo Carlos en el Fornos. Foto: E. Otero.

Amancio, Carlos Pérez-Alfaro, Jular, Escanciano y María Murciego, hace unos meses en el callejón de Ármaga. Foto: E. Otero.

Amancio, Carlos Pérez-Alfaro, Jular, Escanciano y María Murciego, hace unos meses en el callejón de Ármaga. Foto: E. Otero.

Uriarte, Jular y Carlos Álvarez.

Uriarte, Jular y Carlos Álvarez.

Juan Carlos Uriarte, Jular y Luis García Zurdo.

Juan Carlos Uriarte, Jular y Luis García Zurdo.

Jular, en la galería Ármaga, escuchando tocar a David de la Varga y Pelayo Tahoces.

Jular, en la galería Ármaga, escuchando tocar a David de la Varga y Pelayo Tahoces.

Modesto Llamas, Marga Carnero, Luis G. Zurdo, Asun Robles y Manuel Jular en la galería Ármaga. Foto: Vicente García.

Modesto Llamas, Marga Carnero, Luis G. Zurdo, Asun Robles y Manuel Jular en la galería Ármaga. Foto: Vicente García.

Esther, Carlos Pérez-Alfaro, Alejandro Vargas, el dibujante Juan Álvarez, Teresa Jular, Manuel Jular y Toe en el Museo de León.

Esther, Carlos Pérez-Alfaro, Alejandro Vargas, el dibujante Juan Álvarez, Teresa Jular, Manuel Jular y Toe en el Museo de León.

Esperanza Matías conversa con Gamoneda y, abajo, Ángeles Lanza charla con Jular y Vicente García. Septiembre de 2016. Foto: E. Otero.

Esperanza Matías conversa con Gamoneda y, abajo, Ángeles Lanza charla con Jular y Vicente García. Septiembre de 2016. Foto: E. Otero.

Manuel Jular en una foto de Mauricio Peña (La Nueva Crónica).

Manuel Jular, delante de una de sus obras, en una fotografía de Mauricio Peña (La Nueva Crónica).

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

  1. nino

    muy bueno. Gracias!

  2. Cristino Torío

    Se nos va un amigo.

  3. Conocí a Manuel Jular con menos de 20 años y aunque nuestros rumbos vitales pronto se distanciaron nos reencontramos varias veces. Manolo es entrañable, generoso, divertido, ácido, truculento, obsesivo, culto, espiritual… una bella y gran persona.

    ¡Cuánto me sorprendieron sus pinturas de la serie “Requiem”! Las vi en su casa de Madrid hace años, cuando comenzaba a trabajar en ellas: nadie hubiera imaginado a Jular -y así se lo dije- pintando crucifixiones.

    Hoy quiero dedicarte mi recuerdo, mi oración y una de tus propias pinturas junto con el texto que tú mismo elegiste para acompañarla.

    Nos veremos, Manolo. Hasta pronto

    “Requiem eterna
    dona eis, Domine,
    et lux perpetua luceat eis”

  4. Carlos Suarez

    Precioso homenaje a un grande de la pintura.

  5. Miguel Marinas

    Pues pena por la desaparición de este hombre, que es un signo libertario y artístico para todos.
    Una foto de su padre con el mío y otros niños en los años veinte en los Maristas
    La presencia continua y cariñosa de su otro : Chus.
    Y el recuerdo vivo quizá de su primera exposición , jaleada por el “Pregoncillo coplero a Manolo Jular, donde salían pareados así :
    “Si no pinto lo que veo / ni en mi mismo creo”
    “Milagro de lo visto / pinto luego existo ”
    Y solo otro más (no recuerdo el resto):
    “Buscándole el gris al sol / que es su más bello arrebol”
    Luego salíamos a Ordoño y León, como dice Mariaje, ya era otro.

  6. Pingback: Despedida al pintor Manuel Jular | FARO GAMONEDA

  7. Toño Madruga

    Adiós amigo, camarada, hermano de tantas conversaciones: en León, en Madrid, la última en Cuadros. Conversaciones que en realidad era una sola, intermitente, intensa, mantenida a lo largo de 45 años, siempre regada con vino y abordando lo mismo: la cultura, la gente, la vida, la revolución. Te vas y me dejas con un vacío: ¿por qué no nos hemos visto más? Seguro que por mi falta ya que tú estabas siempre dispuesto a pasar a la acción.

  8. Teresa Fernandez Corte

    El anuncio de tu muerte nos pilló de sorpresa. Los recuerdos se pusieron en marcha con desorden, como suele pasar. Recordaba la primera vez que te vi en los primeros 70, yo bastante joven, tu 10 años mayor con esa forma de hablar intimidante para quien aún no te conociera. Y me atreví a hacerte frente con cierta inconsciencia juvenil. Creo que desde ese día siempre nos quisimos, aunque seguiste siendo intimidarte pero ya no asustabas.
    Recordaba cuando nos veíamos en las fiestas del PCE, en las de la Casa de León en Madrid, en algunas de tus exposiciones, en casa, siempre en torno a unos vinos que regaban aquellas conversaciones en las que parecía competir el ingenio. Recordaba las incursiones en tu estudio de turno para comparte algún cuadro. Mirando uno de esos cuadros lamento lo poco que nos vimos últimamente y me causa una inmensa tristeza que te hayas ido sin poder darte un abrazo. El polvo de las estrellas se enriquecerá con tu llegada.

  9. Anónimo

    Un artista,nunca muere….su persona se va…pero nos deja su alma, gracias a su obra
    Siempre estará , entre comillas vivo. Un hasta luego, porque todos tristemente , acabaremos viajando al mismo destino.
    Monika Aramburu

  10. Pingback: Manuel Jular, “pensante y melancólico” | Tam-Tam Press

  11. Josedeleon

    Amigo Manolo!!!!ahora que ya vuelas libre….sin peso ni gravedad, intercede por nosotros,a ver si se puede arreglar esto…que se está poniendo la cosa fea….No te olvides campeón!!Abrazo!!

  12. alfredo rodríguez vidal

    al volver la esquina

    Hasta siempre Manolo, amigo y compañero de noches cómplices; el que me enseñó que se puede ser culto sin afectación; que el arte y el compromiso van unidos, son la vida misma. En el último 1 de mayo, coincidimos en la manifestación, caminábamos despacio, haciendo chanza de nuestras dolencias; al final, después del discurso de rigor, sonó el viejo himno de los parias del mundo. Manolo se adelantó un poco. Así lo recuerdo conmovido, de espaldas, erguido pese a la enfermedad, un hombre solo con el puño derecho levantado. Sé que un día nos veremos de nuevo, …al volver la esquina.

    Alfredo Rodríguez Vidal

  13. Anónimo

    Quiero escribir tu nombre y recordarte.
    Quiero que tu nombre ondee y encumbrarte.
    Quiero que no olvidemos ni tu nombre ni tu arte.
    Quiero que tu nombre, Manolo, tu obra y tu compromiso, no pase página y recrearte.
    Quiero contigo unos huevos fritos con chorizo y no olvidarte.
    Manuel Primo Izquierdo

  14. María Jesús Flecha Merino

    Con el recuerdo de Jular, un abrazo muy fuerte para mi querida prima Toe..Toñi, después de leer tus palabras,se me ha llenado de contenido esa fórmula que se suele usar como expresión de pésame, “Te acompaño en el sentimiento…”.Pero es insuficiente.Quiero acompañarte también en tu emoción, en tus recuerdos, en tu nostalgia y en tu consuelo. !Qué bonita la evocación de esos años tan felices! A tu manera has llenado de colores una despedida como tu compañero hacía en sus cuadros. Hasta luego

  15. Pingback: Recordando a Manolo Jular | GALERÍA ÁRMAGA

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