
No te encojas de hombros porque se vayan los turistas al terminar sus vacaciones, porque en los pueblos de la comarca haya poca gente y sea mayor, porque escaseen las actividades, porque dejen quemar Las Médulas y se palpe la soledad, porque es lo que hemos hecho siempre… La compañía Fabularia Teatro propone cambiar el chip: dinamizar la vida rural de la zona con un Festival de Otoño al que quiere que se unan los vecinos, los ayuntamientos, el Consejo Comarcal del Bierzo, la Diputación de León y que siga el apoyo de la Junta. Todo menos cruzarse de brazos.
Por ISAAC MACHO
A la calma chicha en materia cultural que ya definía a los pueblos de Las Médulas, el fuego que arrasó, el pasado verano, parte del espacio natural catalogado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad vino a consumar esta situación de abandono general.
Si a esa situación unimos las marcas de la casa como son la despoblación, unas comunidades envejecidas, una inexistente programación de actividades y el fin de la estación turística, encontramos la tormenta perfecta que nos muestra una fotografía plana, sin profundidad ni visión de futuro, del panorama en la zona.
Ante tantas adversidades, la compañía Fabularia Teatro, que fundó en 2015 el Centro de Creación “El Lagar” en la localidad berciana de Borrenes y que cuenta con una trayectoria escénica de 25 años, decidió dar un paso al frente: transformar la galvana en empeño, la indiferencia en laboriosidad e invitar a participar a los vecinos en tareas colectivas frente a la soledad.
“Queremos dar dignidad a los propios pueblos con una programación de calidad”, señala Raúl Gómez, director del Festival de Otoño en Las Médulas y gran conocedor de la vida rural y emprendedor teatral. Él fue quien creó y dirigió durante 16 años el Festival de Teatro Alternativo de Urones de Castroponce (FETAL), de Valladolid, con resultados extraordinarios. Algún periódico regional definió la experiencia como “un milagro” en Tierra de Campos.
“Mi sensación con las personas de Las Médulas es que, vayan o no a las funciones del Festival de Otoño, ya se muestran agradecidas porque se propongan actividades aquí. He comprobado que, de entrada, te dan las gracias por plantear en sus pueblos hacer algo distinto y eso es muy gratificante e, incluso, creo que les da moral a ellos mismos”, asegura.
Raúl Gómez no quiere que el reto de esta iniciativa cultural lo asuma solo una compañía independiente, como la suya, sino que pide la “complicidad de las administraciones”. “Yo estaría encantado de no ser nosotros quienes propusiéramos el Festival sino que fueran las instituciones las que se unieran para llevarlo a cabo”, demanda el responsable teatral. La puerta está abierta.

:: La programación
A este I Festival de Otoño en Las Médulas, que se está desarrollando entre el 5 y el 21 de diciembre, acuden cinco compañías con siete espectáculos. Abrió la programación el grupo de música folk D’urria en un concierto-presentación de su nuevo repertorio Tsaciana. Originarios del Valle de Laciana, los componentes de esta formación investigan e interpretan músicas asturleonesas que previamente han recogido.
Le siguió en las antiguas escuelas de Villalibre de la Jurisdicción el circo de Maintomano con el espectáculo Ekilibuá. En la obra, los intérpretes Marcos Rivas y Morgane Jaudou ofrecieron arriesgados juegos de construcción para todos los públicos en una apuesta artística que combinó los equilibrios y los portés acrobáticos con la teatralidad.
El poeta y artista gráfico, Juan Carlos Mestre, y el músico Cuco Pérez ofrecieron también el recital poético-musical Antífona del otoño en el Valle del Bierzo en la Casa de Cultura de Priaranza, coincidiendo con los 40 años de la concesión del Premio Adonais de poesía a este libro.

Fabularia Teatro acudió al Domus Procuratoris de Carucedo con el espectáculo familiar En las minas del emperador. Un profesor y una arqueóloga van descubriendo distintas pistas sobre la legendaria espada durandal que les hacen recorrer la historia del Camino de Santiago en invierno y las minas de oro de Las Médulas, conocidas como las minas del emperador.
Para el próximo 19 de diciembre llegará al hotel Medulio-Las Médulas la filóloga y especialista en literatura tradicional, escritora, investigadora, autora de libros de cuentos y de artículos sobre animación a la lectura, Ana Griott. En esta ocasión, la trotamundos leonesa presenta Narradoras de la noche, un espectáculo de narración oral sobre cómo cuentan las mujeres en diferentes culturas y cuáles son sus cuentos.

Para la clausura del Festival de Otoño, comparecerá, de nuevo, Fabularia Teatro con dos montajes: El Romano (20 de diciembre) en la casa del parque de Las Médulas-Carucedo y Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes en el aula del castaño de Borrenes (21 de diciembre). Una sátira del Padre Isla sobre un personaje de ficción, escrita en 1758, un auténtico best-seller de la época, que acerca este clásico del Siglo de la Luces al espectador del siglo XXI.
:: Otras actividades
Además de la programación abierta a los espectáculos, el Festival de Otoño en Las Médulas muestra varias actividades complementarias dirigidas al público infantil. Son talleres como el celebrado en la Casa del Parque de Las Médulas sobre este Espacio Natural incidiendo en los elementos del otoño recogidos en el entorno de este paraje. Otros tienen carácter didáctico en el Colegio Rural Agrupado (CRA) de Carucedo-Santalla del Bierzo relacionados con la interpretación del mundo romano. En el CRA de Carucedo-Priaranza del Bierzo se imparten, asimismo, talleres sobre interpretación de la cultura castreña, en concreto, orientados a los castros de Borrenes, asentamiento metalúrgico de Orellán y el castrelín de San Juan de Paluezas.
Por último, en el marco de las actividades complementarias, están incluidas las visitas teatralizadas a la Domus de las Pedreiras de Lago, una actividad dirigida al Club de Lectura “La senda del Lago” para ver en acción a cada uno de los espacios de la Domus y su construcción según las consignas de Vitrubio.
La dirección del Festival de Otoño en Las Médulas subraya que esta cita con la cultura no está dirigida a intelectuales ni a teatreros, al contrario, está pensada «para la gente que vive en los pueblos o que venga de las localidades próximas porque es una programación muy abierta, asequible a todos los posibles espectadores».
“Los habitantes de los pueblos entienden y tienen también derecho a disfrutar del buen teatro”, afirma el director. “Cuando la gente acude por primera vez a ver un espectáculo, si está bien hecho lo va a apreciar y, seguro, que si el público del medio rural asiste a un espectáculo muy rimbombante pero que no ofrece calidad va a ver algo que no le cuadra… Los vecinos de los pueblos tienen inteligencia para distinguir, sin lugar a dudas, una obra buena de un montaje que no tiene calidad”, concluye Raúl Gómez.
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