‘Barcos de cebolla’, un viaje entre los sueños

El autor de ‘Barcos de cebolla’, Luciano Ugidos, con el libro.

Luciano Ugidos publica una obra intimista en la que juega con el lector para mostrar y esconder partes de su vida

Por SERGIO JORGE

Cuenta Luciano Ugidos que llegó a Monfarracinos, un pequeño pueblo zamorano, casi por casualidad, “donde quiso ir el coche”, aquel día en el que buscaba la localización de la historia que narra en ‘Barcos de cebolla’. Pero fue llegar allí y empezar a reconocer el pueblo en el que se desarrollan todos los acontecimientos que había soñado, pero que también había vivido. Así que cuando le indicaron que efectivamente allí había un molino, no dudó un segundo en descubrir uno de los escenarios principales de su segunda obra, primera novela.

«El mundo de los sueños ni tiene el mismo escenario ni son los mismos personajes, aunque se derive de la realidad. Yo soñaba con un pueblo que no era el mío, y no sabía que existía. Tardé más de veinte años en encontrarlo», rememora este escritor leonés, militar ya retirado, músico en su infancia y, sobre todo, un apasionado por la vida y por los sueños.

Porque ’Barcos de cebolla’ es eso, un viaje por la vida de Leandro, el nombre del protagonista que a todas luces es el autor, pero que va deslizando los detalles que han marcado su vida. Es por eso que no es solo una novela, ni una autobiografía al uso, sino el mapa de una vida narrada a través de la interpretación de los sueños.

Son esos barcos de cebolla, sus primeros juguetes, los que sirven como motor para el desarrollo de la historia, desde su infancia hasta su madurez, en la que tiene gran importancia su carrera militar, siempre pegada a la doma de caballos, pero sobre todo su padre y su madre.

El estilo en primera persona va evolucionando según el personaje va creciendo y superando etapas, desde su tierna infancia hasta su duro paso por el desierto del Sáhara. “Yo no he estado allí, pero lo he vivido en sueños”, aclara Luciano Ugidos, quien resalta que ese precisamente es uno de los momentos más duros de su vida, porque también es una metáfora de un episodio en el que los beduinos del libro fueron también sus salvadores, aunque tuvieran bata blanca y no ropajes oscuros.

“Es una historia fascinante, muy singular”, resalta Luciano Ugidos, que apunta algunos aspectos de su libro que a buen seguro van a gustar a quien lo lea, como por ejemplo el amor a los caballos que impregna buen parte de la obra, así como “la diversidad de personas y escenarios”. Para Luciano, el caballo no es solo un animal, es un símbolo de todos sus sueños, un vehículo de transporte espiritual. Especialista en cría caballar, el autor asegura haber conectado con estos animales hasta el punto de «sentirse uno de ellos».

Y lo que es más importante, ‘Barcos de cebolla’ es la forma de conocer a su autor, pero también de sumergirse en los sueños de uno o una misma, en la dualidad entre lo soñado y lo vivido, de ahí que se establezcan tres grandes ejes: una niñez de fe y protección materna, una juventud de lucha en el Madrid de los años 60 y una madurez en Canarias donde se enfrenta a diferentes piedras en el camino.

«Tenía la necesidad de escribirlo, pero no sentía angustia», explica Ugidos, quien tras jubilarse decidió dar forma a esta historia, su historia, que habitaba en su mente. ‘Barcos de cebolla’ es, en definitiva, una invitación a abrir la ventana del desván —esa parte de la casa que simboliza lo que ocultamos— y enfrentarse a las páginas en blanco de la propia historia de cada uno.

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