Las chispas de “Ávida llama” iluminan la obra de Margarita Ferreras

Portada del libro ‘Ávida llama’.

El fuego que brota de la publicación de ‘Ávida llama. Voces para una antología sinfónica’ es un homenaje a la poeta del 27, Margarita Ferreras, atizado por 50 autores y autoras que buscan consolidar una figura que ha estado olvidada durante casi un siglo, tras publicarse ‘Pez en la tierra’ (1932). En este recital, nada improvisado, contagian y sobresalen las notas de una sinfonía compuesta para hacer justicia.

El libro se presentará en Espacio Factor, en San Feliz de Torío (León), el próximo 25 de mayo, lunes, por la tarde.

Por I. M.

Al cumplirse los 125 años del nacimiento de Margarita Ferreras (Alcañices, Zamora, 1900 – Palencia, 1964) un numeroso grupo de poetas, narradoras, novelistas,  músicos, artistas plásticas y visuales, cantantes y periodistas han acudido a la llamada lanzada por la profesora Dolores Fidalgo para poner en valor la obra y la vida de la largamente olvidada poeta zamorana.

A lo largo de 300 páginas, la amplia nómina de autores y autoras ha profundizado en el cuerpo intelectual, biográfico y poético, hasta donde ha sido posible, de Margarita Ferreras. Sus aportaciones se han plasmado en el título Ávida llama. Voces para una antología sinfónica, en edición de Dolores Fidalgo Estévez (Eolas ediciones). Una “antología sinfónica” que “nace del amor: del amor a la palabra poética, del calor que desprende su fuego, de ser refugio contra la intemperie o contra el frío de la vida”, escribe Fidalgo Estévez.

Sacar adelante la empresa, a pesar de la generosidad en la respuesta de la cincuentena de colaboradores, fue laboriosa. “Una vez reunidas todas las colaboraciones, la mayor dificultad de la obra resultó ser lograr un todo armónico al fusionar sus creaciones artísticas: literarias, pictóricas y musicales; fundirlas con el trabajo de investigación realizado en los archivos, hasta dotar al conjunto de un sentido único, de reivindicación en forma de un canto coral”, explica la coordinadora.

Una de las primeras observaciones al leer tan variada cosecha de contribuciones poéticas es que se trata de un pentagrama con los más variados signos y caracteres musicales: desde el ensayo, a la prosa poética, los relatos breves, la epístola, la crítica o la escena teatral.

Un complejo abanico de lenguajes literarios que vibran en torno a términos como la soledad, el erotismo, la belleza, las señas de identidad, el misticismo, los símbolos o las metáforas extraídos de Pez en la tierra, único libro publicado por Margarita Ferreras, muy bien recibido por la crítica en su momento.

Placa del Lyceum Club Femenino, espacio cultural del que fue socia Margarita Ferreras. (Colección particular).

Pasiones sueltas

Pocos años después de la publicación de la obra (1932), desaparece casi por completo la pista de la inquieta poeta alistana, adscrita a la Generación del 27, aunque inicialmente no formó parte de ese movimiento literario. Acuciada por sus problemas de salud, esa situación la llevó a ingresar en el psiquiátrico San Luis de Palencia donde falleció a mediados de la década de los 60.

A lo largo de las páginas de Ávida llama, si la profesora Roberta Quance, al referirse a la calidad de los versos de Pez en la tierra, señala que descubrió en Ferreras “un lenguaje apasionado y atrevido que pocos podrían sostener”, la poeta María Jesús Fuentes agradece la  osadía del discurso de la escritora alistana en estos términos: “Si no hubieras sido tan natural, tan valiente, como lo fue Cernuda, si no hubieras llevado tu arrojo hasta la temeridad de hablar de la mujer, de ti, de nosotras, como criaturas sexuadas y no neutras y sometidas, ¿habría sido igual?”

En algunas de las secciones de Ávida llama los autores se ponen en la piel de Margarita Ferreras fijándose en aquellas relecturas que les llamaron la atención de Pez en la tierra. Beatriz Berrocal Pérez, por ejemplo, sitúa a La Sinsombrero zamorana casi un siglo después y desarrolla una de las constantes de su obra: el erotismo en pleno siglo XXI antes de regresar a su “cielo”. “A lo mejor piensan los modernos que el erotismo lo han inventado ellos, que las mujeres de hace cien años no sentíamos, no teníamos las mismas ganas que tienen las de ahora, lo que pasa es que entonces solo podíamos abrir la boca y las piernas cuando decían los hombres; pero, aunque encarceladas en temores, también se sentía, se amaba, se deseaba y se sufría”, apunta.

María Ángeles Pérez López, Emily Roberts, Fanny Rubio, Nuria Ruiz de Viñaspre, Marifé Santiago Bolaños, Marta Sanz o Angélica Tanarro forman parte, entre otros muchos creadores, de la larga lista del colectivo que ha recordado y escrito sobre las llamas, los placeres, los deseos enterrados, las transgresiones, los ciervos y hasta “la ceniza caliente de la noche” en recuerdo de Margarita Ferreras.

A Esperanza Ortega, convertida aquí en dramaturga, seguramente le hubiera seducido incluir en su elenco de Alba y ocaso de Margarita Ferreras a la poeta alistana que ambicionó siempre ser actriz con ahínco pero, finalmente, optó por reunir a un primo, dos amigos y un camarero para desnudar los malos y buenos tiempos de la existencia de la malograda poeta zamorana.

Residencia de Estudiantes adonde acudió Margarita Ferreras con miembros de la Generación del 27. (Colección particular).

Talento y olvido

Aunque Margarita Ferreras no disponía de un perfil de artista al uso, tal como se entendía en la época, es decir, un posicionamiento “exquisito y exclusivo”, la profesora María José Bruña Bragado, sin embargo, señala que Ferreras desafiaba “todas las convenciones” y, en su opinión, reunía requisitos para ser definida como una dandy: “inteligencia, encanto natural, gracia, elegancia, talento” y también “descaro, ingenio y osadía” en las formas, con una evidente “seguridad en sí misma”.

Rescatar su memoria, compartir sus versos y hacer justicia con la trayectoria de la poeta nacida en Alcañices son mensajes, muy patentes, que los participantes en Ávida llama reclaman desde la autoridad de sus plumas. “Es un deber moral”, sostiene José Luis Puerto.

“Esta antología pone de manifiesto que Margarita Ferreras personaliza solo uno de los múltiples ejemplos silenciados por la transmisión literaria, marcada por la dictadura y el olvido; que la escritura de autoría femenina en la primera mitad del siglo XX se presenta como una realidad incuestionable cuya presencia, hoy, no tiene marcha atrás”, reflexiona la editora Dolores Fidalgo.

En el campo de la crítica literaria, varios autores centran sus trabajos de Ávida llama en estudiar y comparar el estilo y la forma de los versos de FerrerasTomás Sánchez Santiago analiza en su composición distintos momentos e imágenes de ese pez en la tierra. De su poesía, fusionada entre los reinos “animal” y “vegetal”, el escritor termina por definirla con “una identidad salvaje y poderosa”.

En su disquisición, al tiempo que reivindica la figura de la poeta de la generación del 27, sostiene que “su obra, reducida a un libro, adolece de una compacidad que ha de obligarnos a considerarla en su justa medida”.  El poeta y escritor zamorano señala también que son dignos de resaltar los primeros 28 poemas pero “el resto del libro se distancia de esa impronta original” y recuerda las huellas en su obra de García Lorca, el movimiento post-romántico y Pablo Neruda.

Residencia de Señoritas frecuentada por Margarita Ferreras.

Poemario inédito

Para el filólogo Miguel Soler Gallo no hay duda de las influencias del poeta granadino en la poética de Ferreras, concretamente, del “Romance sonámbulo” en “Por la verde, verde oliva”, mientras el novísimo Jaime Siles Ruiz, que analiza pormenorizadamente la composición de los versos de Margarita Ferreras, observa que es más interesante “la misteriosa vida” de la autora de Pez en la tierra que “su obra”.

Ávida llama se ha presentado al público para “revitalizar” el discurso poético de Margarita Ferreras, para “actualizarlo y convertirlo en un presente válido, desde una perspectiva intergeneracional e interdisciplinar”, manifiesta Dolores Fidalgo. A su entender, “la poesía, la narrativa, el teatro, la crítica literaria, la música y las artes plásticas se hacen presentes a través de su obra, sin ningún tipo de restricción de género. Confluyen en ella talentos consagrados al lado de jóvenes artistas cuyas voces apasionadas comienzan su camino”.

Los contenidos del libro concluyen con una exhaustiva documentación biográfica de la poeta, firmada por la coordinadora y editora, y la publicación de un poemario inédito que no figuraban en la edición inicial de Pez en la tierra descubierto en el archivo Lafora.

“La vida de Margarita importa en Ávida llama, sí, para dispersar las sombras que ocultan sus últimos años, escondida entre fríos muros de un destino aciago. Los textos autobiográficos y poéticos hallados e inéditos hablan de que su escritura siguió existiendo. Hoy tan solo unas líneas escritas en las turbulencias del viento. Nada. Silencio. Hastío”, concluye Fidalgo Estévez.

 

Deja un comentario con tu nombre

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.