“Anatomía de un caballo”, la obra más reciente de Amancio González se instala en la galería Ármaga

Anatomía de un caballo. Amancio González.

Por CAMINO SAYAGO

Amancio González abre la temporada de la galería Ármaga (C/Alfonso V, 6) este viernes 4 de septiembre a las 20:00 horas, con la exposición “Anatomía de un caballo”. En esta nueva etapa, el escultor leonés consolida una trayectoria marcada por la transformación de la figura y los límites de la formas. La muestra se podrá visitar hasta el 10 de octubre.

En este nuevo tramo de su dilatada travesía creativa Amancio González prioriza su foco de atención en mostrar el cuerpo animal en el centro de su discurso, muy alejado de la representación tradicional. “Anatomía de un caballo”,  ofrece al espectador un cambio en el contenido temático, sustituyendo, en esta ocasión, el protagonismo de la figura humana por la figura animal – caballos, toros y cabras-, que a veces aparecen metamorfoseados, como ocurre con otras obras anteriores del artista en las que evoca imaginarios clásicos, como los bestiarios medievales o la iconografía de la mitología griega. Los ubica suspendidos en el espacio, en un juego de ingravidez solo apuntalado por las estructuras geométricas que se adhieren a sus cuerpos, los dividen, fragmentan y modifican su anatomía. Lo orgánico y lo geométrico se confrontan, a la vez que se complementan.

La idea de transformación sobrevuela la exposición. Es un elemento fundamental que plantea cuánto puede cambiar una figura antes de dejar de ser aquello que reconocemos, y como representar lo que está en tránsito en el espacio. Estas premisas han conducido al artista a seguir investigando el movimiento a través de estas figuras zoomórficas, alentado por  las  célebres investigaciones sobre el desplazamiento de los animales de Eadweard Muybridge.

Esta anatomía escindida y sugerida invita al visitante a completar las formas que el artista presenta, fruto de un proceso depurado de diálogo entre la figura y la geometría, entre el volumen y el espacio, nexos de su trabajo escultórico, tensionado entre la figuración y la abstracción.

Las obras

“Anatomía de un caballo” que abre la temporada de Ármaga, se compone de algo más de una docena de piezas que  juegan con la relación entre presencia y ausencia. “Los vacíos, las interrupciones y los fragmentos adquieren tanta importancia como la propia materia. El resultado son composiciones en las que pueden reconocerse caballos y seres de las constelaciones, al tiempo que se cuestiona la idea de una anatomía cerrada y definitiva”, explican desde la galería. “Las referencias a las constelaciones y a las cartografías celestes introducen una dimensión que conecta lo terrestre con lo cósmico y coloca el cuerpo animal dentro de una red más amplia de formas, coordenadas y relaciones”.

Escultor de formación autodidacta,  Amancio González Andrés (Villahibiera de Rueda, León, 1965) descubre el arte en la academia del pintor Alejandro Vargas a los diecisiete años de edad y sus primeras obras escultóricas aparecen cuatro años más tarde en 1987. Compaginó su vocación escultórica con el trabajo que desempeñó como ferroviario hasta el año 2000, momento en el que decide dedicarse exclusivamente al arte, siendo unos materiales habituales de trabajo la madera, el bronce, la piedra y el hierro.

Ha participado en numerosas ferias nacionales (Estampa, ARCO, Art Madrid) e internacionales, Kusntrai, Holland Art fair, Lineart), sumando cerca de 50 exposiciones individuales. Además, es constante su participación en certámenes internacionales de escultura al aire libre, pudiendo contemplarse obras suyas en países como Francia, Dinamarca, Turquía, Croacia, México, Rusia, Canadá, Georgia, Ucrania, Chipre o Rumanía. Entre sus Obras Públicas más populares se encuentran «La fuente de la explanada» en Puerto del Rosario (Fuerteventura) o «La Negrilla” en la Plaza de Santo Domingo (León).

Amancio mantiene un alto compromiso entre la contemporaneidad expresiva y el respeto a los clásicos. En sus esculturas, ligadas a los seres humanos y a los animales, explora los materiales probando cómo se comportan o hasta donde llegan sus límites técnicos. También juega con las composiciones escultóricas al transformar la lectura de los objetos para buscar nuevas posibilidades expresivas.

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