Delitos ficticios

Por JORGE CUADRILLERO.— Tras la polémica retirada del espectáculo “La bruja y don Cristóbal” e ingreso en prisión durante cinco días de los miembros de la compañía Títeres desde Abajo, el autor del artículo se pregunta si viene, de nuevo, la censura que vivió de cerca su abuelo, en tiempos de la dictadura franquista. El arte, recuerda, puede y debe ser provocador —aludiendo a Picasso— pero de ahí a considerarlo apología del terrorismo hay un trecho indigno de comparación. La libertad de expresión está en juego.