Delitos ficticios

Los titiriteros encarcelados y puestos en libertad con cargos (sus marionetas y material de trabajo han sido incautados).
Los titiriteros encarcelados y puestos en libertad con cargos (sus marionetas y material de trabajo han sido incautados).

Tras la polémica retirada del espectáculo “La bruja y don Cristóbal” e ingreso en prisión durante cinco días de los miembros de la compañía Títeres desde Abajo, el autor del artículo se pregunta si viene, de nuevo, la censura que vivió de cerca su abuelo, en tiempos de la dictadura franquista. El arte, recuerda, puede y debe ser provocador —aludiendo a Picasso— pero de ahí a considerarlo apología del terrorismo hay un trecho indigno de comparación. La libertad de expresión está en juego.

Por JORGE CUADRILLERO

Ya han pasado unos días de la “detención por enaltecimiento de terrorismo de dos titiriteros que desplegaron, durante una función infantil, un cartel de Gora ETA” (Antena 3).

Casualidades de la vida, uno de esos titiriteros, Alfonso Lázaro, es amigo mío. Le conozco desde hace años y sé que no es un etarra y que nunca haría apología de ETA. También sé que no se calla ante la excepcional situación de “toque de queda” contra la libertad de expresión en la que nos encontramos en estos momentos.

Alfonso es un artista, un mago de las marionetas, un sabio, un revolucionario cuyo arma es el arte, y con ese arma ha conseguido desenmascarar a la justicia y a las siniestras leyes de las que se nutre y ha dejado al descubierto a la triste España de la ley mordaza. Junto a Raúl García, denunciaba en su obra el uso extremista y abusivo con el que se puede aplicar la ley antiterrorista, condenando injustamente a una bruja bajo acusaciones infundadas y ridículas.

El arte sirve para ayudarnos a mejorar como personas y para hacer que nos demos cuenta de nuestros errores, individuales y sociales. Alfonso y Raúl quisieron denunciar, mediante la sátira, una situación esperpéntica y el juez Ismael Moreno y la fiscala Carmen Monfort se encargaron de darles la razón, haciendo que su obra cobrase vida en la realidad con ellos mismos como protagonistas.

Yo no sé si, tanto el juez como la fiscala, han leído algún libro de ficción en su vida, o han visto alguna película puesto que desde el “El correcaminos”, hasta “Pulp Fiction” pasando por “Caperucita Roja” casi todas ellas tienen contenidos violentos. Si lo han hecho y supieron, en su día, diferenciar la realidad de la ficción artística, no entiendo que puedan condenar a los autores de una obra por lo que suceda en ella.

Además, ponen de manifiesto que la apología del terrorismo está más penada que el propio terrorismo, puesto que los actores que han encarnado a etarras nunca han sido encarcelados por ello y estos sí lo han sido por representar a un personaje que supuestamente enaltecía el terrorismo. O dicho de otro modo, dar vida en la ficción a un etarra no es delito, pero dar vida en la ficción a uno que lo defiende, sí. ¿Quién imagina un mundo donde robar no fuese delito pero jalear a los que roban sí?

Pues ese, “amigo Sancho”, es el mundo es el que nos está tocando vivir. Desde el fin de la actividad armada de E.T.A. hay más denuncias por apología o enaltecimiento que mientras la banda estaba atentando, es decir, se está instrumentalizando el terrorismo —incluso el inexistente—, desde el poder, para justificar la represión política.

Quiero creer, siendo inocentemente benévolo, que con este encarcelamiento, Ismael Moreno quería criticar desde dentro la ley antiterrorista, demostrando que las consecuencias de dicha ley pueden ser devastadoras para la cultura y para la libertad de expresión. O eso, o a partir de ahora habrá que revisar los guiones de las películas y las novelas antes de publicarlas, para ver si hay que tachar escenas o eliminar personajes, y eso me recuerda demasiado a las tristes historias que me contaba mi abuelo.

“El arte es peligroso, el arte no es casto; no están hechos para el arte los inocentes ignorantes. El arte que es casto no es arte”. No lo digo yo, lo decía Pablo Picasso. El mundo de la cultura se ha volcado en denunciar lo que le parece un atropello a la libertad de expresión del artista. Pero un pequeño grupo de personas se ha limitado a opinar lo que los medios de desinformación le han dicho que tenía que opinar, sin haber visto la obra y sin entender lo que es el arte.

Este grupo de personas es beneficioso para los gobernantes, porque no se molesta en pensar de manera crítica y es más fácilmente domesticable. No vayan a pensar que la eliminación de la cultura clásica y la filosofía de la educación secundaria, la degradación de la asignatura de música o la nula preparación del profesorado de educación artística en primaria son casualidad. Las diferentes leyes educativas de los últimos años van dirigidas sin ningún complejo hacia la total eliminación de las asignaturas de humanidades, como si pensar, crear o amar fuesen menos importantes que las matemáticas o el inglés.

Hoy más que nunca, es fundamental el respeto al arte, a la belleza y a la verdad, y mientras los gobernantes sigan escupiendo sobre las paletas de los artistas, poco vamos a avanzar en conseguir un país mejor. España ha hecho el ridículo ante el mundo entero.

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*Jorge Cuadrillero es músico y amigo de Alfonso Lázaro, componente de la compañía Títeres desde Abajo.

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