Los deberes

Por SERGIO JORGE

La utilización del verbo deber arroja en algunas ocasiones varias dudas, puesto que puede llevar a ciertos errores o incorrecciones que en la lengua coloquial son muy utilizados, incluso en la lengua culta. Un ejemplo muy claro es la diferencia entre deber y deber de.

En el primero de los casos, está claro que cuando el verbo deber se refiere a un mandato u obligación, nunca va seguido de una preposición, puesto que va implícita. Así, cuando el uso se habla de obligación de, necesidad de o conveniencia de, la utilización es la habitual, sin la preposición.

Por ejemplo: “Debo ir al colegio antes de las 10 de la mañana”; “Debes estudiar para poder aprobar”.

Pero la norma cambia cuando se utiliza este verbo para expresar posibilidad, suposición, conjetura o creencia, tal y como explica la Fundación Fundéu. En estos casos, es obligatorio incluir la preposición de después de deberya que no es una obligación, sino una duda.

“Debe de hacer frío porque el cielo está nublado”, puede servir de ejemplo para este caso.

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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