Por ELENA SOTO
La materia de la que estamos hechos está íntimamente relacionada con procesos que ocurrieron durante inmensos intervalos de tiempo en el universo. Todo el material rocoso y metálico sobre el que nos encontramos, el hierro de nuestra sangre, el calcio de nuestros dientes o el carbono de nuestros genes, se produjeron hace miles de millones de años en el interior de una gigantesca estrella roja. Estamos hechos de material estelar. Nuestra conexión molecular y atómica con el resto del Universo es un circuito cósmico real, nada caprichoso e imaginativo.
En su obra Cosmos, Carl Sagan dice: We are made of star stuff (estamos hechos de polvo de estrellas). La sentencia, que parece un verso, es un hecho científico. ¿Y si la sangre que fluye por nuestras venas y el calcio que forma nuestros huesos hubiera sido parte de la Osa Mayor? ¿Nos guiamos por las constelaciones porque las combinaciones bioquímicas de nuestro cuerpo son producto de la combinación de elementos formados en las estrellas?
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La Gran Osa Blanca hiberna en mis huesos
Porque a veces busco la Osa Mayor entre tus dientes,
porque a veces me guía el cielo de tu boca,
porque a veces en la noche sin luna me estrechas, sin apenas tocarme,
y me envuelves, sin apenas tocarme,
como me estrecha y envuelve el manto del vacío, sin apenas tocarme.
Por ser la gran osa blanca que hiberna a temporadas en mi alma,
durmiente, cauta, menguante e invisible,
porque te refugias prudente sin rasgarme hasta que llega el deshielo
y con tu letargo alimentas mi sueño.
Porque boca a boca me distancias
de la caverna a la que van los muertos que viajaron sin rito.
Porque a veces me marcas con tus garras,
porque a veces me hieres,
porque a veces en la noche me marcas y me hieres, sin apenas tocarme,
convirtiendo mi espalda en la tabla esmeralda de lo ínfimo,
guiando la travesía de los argonautas,
velando las constelaciones de mis huesos.
Hermética, tierna, creciente y guardiana,
vigilas, husmeando la bóveda celeste,
hasta encontrar en el cielo el cielo de mi boca.
Porque a veces merodeas solitaria
y para encontrar tus huellas merodeo solitaria.
Porque me yergo mientras tú te dispersas
para apoyar sobre la planta de los píes el peso de los átomos.
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En este extraordinario vídeo, Carl Sagan narra la historia del universo y cómo lentamente todo lo que ahora existe se formó gracias a la evolución cósmica y las leyes de la naturaleza:
No sé si es de estrellas pero somos polvo, no ha duda
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