¿Qué gato se pone el cascabel?

Kantor, el gato de la actriz Trinidad Osorio.
Kantor, el gato de la actriz Trinidad Osorio.

Por TRINIDAD OSORIO

Que tenemos lo que nos merecemos es una frase que se hace dura cuando lo que poseemos no es lo más gratificante, positivo, ilusionante, esperanzador, deseable, tranquilizador, bello, saludable… sino lo opuesto.

La situación actual está basada en el egoísmo, la envidia, el egocentrismo, la soberbia, quítate tú que me pongo yo, la prepotencia, la ineficacia y el nunca reconozcas tus errores, muestra la debilidad y te dejará en evidencia. Lo extiendo a todos los gremios, incluido el escénico-artístico. Qué asco.

A veces pienso que no soy la persona más indicada para hablar, porque voy subida a un carro lleno de dudas, miedos, inseguridades, apatía y pesimismo, todo ello muy humano, todo ello reprochable en un momento “crítico” en  el que la sociedad pide con sus manos alzadas y un grito sordo y rotundo que sus representantes se movilicen. Es enternecedor, e incluso sorprendente y aún más, increíble.

Aquello que se pide no parece descabellado. Reivindicamos los derechos humanos más primarios –salud, vivienda, comida, y educación–,  y la solución para la gente de la calle, para mí, no es tan complicada: reparto de los recursos pensando en el bien del ser humano y no en cómo explotar al ser humano, pero cuesta simplificar cuando alzan sus manos banqueros, políticos, magnates, mafiosos y agentes de seguridad.

¿En qué momento estamos? ¿Qué se puede esperar, si nuestros representantes están tan alejados de lo humano y se dan la mano en lo divino?

Cómo podemos esperar que se ocupen –ya no preocupen– de lo que les pueda pasar a unos artistas que solo los aceptan si les bailan el agua y, en la mayoría de los casos, somos un grano en el innombrable. Cómo podemos esperar que la profesión, tan grande, tan dispar y variopinta se una al interés general y cultural cuando nadie queremos soltar la gallina.

En un mundo deshumanizado, ¿dónde queda el teatro? Las personas que nos dedicamos al teatro intentamos transmitir, reflejar y representar al ser humano en todas sus variantes individuales y/o colectivas, mientras los espectadores lo ven, lo procesan, lo entienden o no lo entienden, les encanta o lo aborrecen… todo un proceso vital y de relación humana directa, sustituido por pantallas de plasma.

Estoy cansada de la hipocresía provinciana, de la prepotencia capitalina y de escuchar que esto es lo que nos merecemos… porque no me lo creo. Hemos trabajado muy duro sin esperar más de lo necesario a cambio, y ahora… ¡no merezco, no nos merecemos, estar exentos de ilusión! Pero…

¿Quién le pone el cascabel al gato? O mejor dicho, ¿qué gato se pone el cascabel?

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*Trinidad Osorio es actriz de la compañía Alkimia130.

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