Se busca esclavo

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“Se busca varón de entre 20 y 40 años para realizar trabajos, ayudar y cuidar animales. Persona seria, responsable y con buenos hábitos. Imprescindible conocimientos en construcción y electricidad. A cambio de alojamiento y manutención, facilidades para el desplazamiento y posibilidad de un sueldo en el futuro. Finca situada a 10 min. de Guadalajara. Contacto mediante correo electrónico.”

Por VÍCTOR M. DÍEZ

Viendo el anuncio de arriba, recuerdo aquel chiste del difunto Eugenio. Alguien iba a pedir trabajo a una multinacional e interesándose por las condiciones, el empleador le contó: despacho, secretaria, coche de empresa, complementos… Grandes condiciones, con un sueldo pequeño al principio, pero que a los tres años llegaría a la fabulosa cifra de trescientas mil pesetas. El tío le da la mano, le mira al empresario y le dice: Pues nada, ya volveré dentro de tres años.

“Un sueldo en el futuro”, no me diga más. Podríamos pensar: se veía venir, esto era. Casi lo podríamos decir: lo van consiguiendo. Prende lo que sembraron y lo que crece apesta. Lo peor, que ya lo vemos como lógico, necesario y deseable, sometidos como estamos al electroshock de la intemperie. Es ideológico y es más. Es el epítome de la ideología más básica y primaria. Esta idea se ha mantenido incólume desde el origen de las especies.

Se evidenciaría en una narrativa así:

Nosotros, unos pocos, los elegidos, los mejores tendremos la riqueza, viviremos con dignidad bajo los cuatro palos del sombrajo: salud, cultura, mundo y alimento. Nosotros seremos humanos. El esfuerzo que honradamente os pedimos a vosotros, los menos dotados, los infrahumanos, los que viviréis como esclavos nuestros, pero nuestros al fin y al cabo, no es un capricho. Es vuestro trágico destino el que os dejó por debajo de la línea de la dignidad. Os cuidaremos como cuidamos lo nuestro, miraremos por vosotros como por el resto de las cosas que nos son propias y necesarias. Valoramos y mucho vuestro odio natural hacia nosotros y el de vuestros hijos y el de los hijos de éstos. Ese impulso os hace aún más útiles para nosotros, os mantiene vivos y atentos, lejos de molestarnos, vuestra ira es leña para el invierno de nuestro hogar. Vuestro frío, vuestra hiel, vuestros improperios nos reconfortan sobremanera. Ya esta bien de que todos tuvieseis casa, coche, vacaciones, seguro médico, hijos en la Universidad… La cosa no da para tanto. Si hubiéramos seguido así, acababais con el planeta.

Fuente:
www.milanuncios.com

2 Comments

  1. Bravo por Víctor M. Díez, por el contenido y por la forma de su comentario. Transmites cultura, belleza, proporciones, humanidad; beneficias al mundo tanto como el puerco anunciante lo ensucia, y perdón a los pobres animales de bellota. ¡Triste mundo!

    Aún así añado una reflexión, no sé por qué se considera más digno un trabajo en el momento en que se percibe un sueldo. Aquí se le ofrece alojamiento, manutención, e imagino que el sujeto podría renunciar en el momento que quisiera… No es verdadera esclavitud, o lo es tanto como el que recibe un sueldo. No sé por qué se hace del sucio dinero el único dios verdadero, cuando es una forma más de alienación de las CREATIVAS almas.

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