Me desahogo. Punto

Fotograma de la película "Esto no es una cita". Miguel (Fernando Cayo) y Paula (Virginia Rodríguez).
Fotograma de la película «Esto no es una cita». Miguel (Fernando Cayo) y Paula (Virginia Rodríguez).

Por FERNANDO CAYO

Éste es mi primer artículo de la temporada y francamente no sé por dónde empezar… Inevitablemente ocupa una posición elevada en el podio de mis cuestiones candentes el tema IVA, pero  ya tengo como respuesta el estupendo comentario de un artículo que leí el otro día: “…cuando ciertas medidas –el IVA– están acabando con un sector –el cultural– y no se corrigen, lo más seguro es que el objetivo sea acabar con el sector”. ¿Qué más se puede añadir? Punto. Otra cosa. Nos están jodiendo. Claro. Punto. Me cagüen su puta cabeza. Sí. Punto.

Después de este sublime desahogo, cambio de tercio: efervescencia creativa. Sí. Ímpetu. Oh yeah! Estrenamos una peli: ESTO NO ES UNA CITA, una… estupendacomediadivertidaeleganteconbuenguiónpremiadaenfestivaldemalagayalicante.

La estrenamos. En toda España. Sí. Nuestro aguerrido director Guillermo Groizard ha conseguido distribución para la película después de arduas negociaciones. Entre otras cosas algunas distribuidoras le pedían una inversión inicial, así, para empezar a hablar. Una inversión imposible de recuperar aunque la peli fuera un taquillazo. Salteadores de caminos. Sí. Los hay. Los hubo y los habrá, me temo. Coraje.  Al final hemos conseguido salir con una cantidad de copias modesta, pero espero que sirvan para lanzar la película. Hay fecha. El 8 de noviembre. Desde este foro os invito a verla. Comedia. No facilona. No sal gorda. Ingeniosa. Divertida. Increíble pero cierto. Bien.

La rodamos en diez días. Sin contar los ensayos. Entre amigos. Amigos y muy buenos profesionales. Claro. En cooperativa. Se imponen nuevos modelos para hacer frente al enemigo. Y está muy bien. De verdad. Es posible hacer cosas de otra manera. Liberarnos del sacrosanto yugo que nos ha tocado vivir en este país que premia al banquero corrupto y cabrón y castiga al educador, al médico, al científico y al artista. Más desahogo. Punto. Salir de la pérfida influencia del doctor Octopus. Ser libres. Con una pizca de ira, pero LIBRES. Oh yeah…!

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