Lee Friedlander (1934). “America by car”

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Por JOSÉ RAMÓN VEGA

Lee Friedlander, uno de los grandes, fijo en cualquier alineación que se precie, un artista con un concepto tan personal de la fotografía que ha roto todos los moldes de su tiempo. Reconocible como pocos, es difícil no identificar una foto suya, porque las fotos de Lee Friedlander son distintas, simplemente por eso. Lee Friedlander no se parece a nadie; algunos ilusos en ocasiones queremos parecernos a él. Sus fotos tienen ese algo a medio camino entre lo real y lo inventado, entre lo obvio y lo sorprendente, tienen ese matiz sutil que diferencia la obra de los grandes creadores de la del resto de los  aficionados.

Su trabajo se centra en lo que él denominó como “el paisaje social estadounidense”, ese escenario tan reconocible, pues tanto el cine como la televisión nos lo ha acercado en innumerables ocasiones; un escenario múltiplemente manido, con sus iconos, sus carteles, neones, vallas, señales de tráfico y postes de madera llevando la electricidad a través de llanuras sin fin. Sin embargo la pincelada de Friedlander sobre ese gran lienzo, no trata de resaltar su grandiosidad o su mil veces retratada iconografía. Estamos en las mismas coordenadas geográficas pero hay algo que no casa en un primer golpe de vista, hay una sensación de caótica composición, una superposición de planos que confunden, pues aunque están todos los elementos esperados, parece que están dispuestos de manera distinta, incluso la sombra del fotógrafo, sus autorretratos o su cámara están ahí, todo esta ahí.

Su mirada es fría y calculada, como un corte preciso que disecciona la realidad con la pericia de un patólogo forense. Lee Friedlander transforma el espacio, interviene y se adueña del mismo, digamos que crea su espacio, su personal paisaje social. Su visión es totalmente  distinta a la de cualquier otro; partiendo de los mismos ingredientes, el resultado poco tiene que ver. Puede que a algunos les guste más o menos, difícil quedar indiferente.

Quizá lo que más distinga a un fotógrafo de un gran fotógrafo sea la habilidad que tiene este último para sacar de donde no hay. He encontrado unas declaraciones suyas que resumen esta idea: “Me fascina que haya una variedad de sensaciones sobre lo que yo hago. No soy un fotógrafo premeditado. ‘Veo’ una un fotografía y la hago. Si tuviera la ocasión, estaría disparando a todas horas. No tienes que ir a buscar fotografías. El material es generoso. Sales y las imágenes te buscan a  cada paso.”

Soy un gran admirador de la extensa obra de Lee Friedlander, creo que cada vez me gusta más y que algunos conceptos o trabajos que en mis primeros años no entendía ahora me parecen fascinantes. Sus tomas van ganando con el paso del tiempo y, aunque lleva en activo muchos años, sigue en plena producción. Destacar uno de sus últimos proyectos: “America by car”, una visión muy particular de ese paisaje social que ha construido, fotografías tomadas desde dentro de un automóvil, una sucesión de planos, una profundidad de campo sin límites, un torrente de información en cada fotografía.

Fotografías de José Ramón VEGA en:
maqroll.shutterchance.com/photoblog

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