Un curso sobre auténticos cineastas “francotiradores e independientes”

El crítico de cine Javier Ocaña. Foto: L. Fraile.
El crítico de cine Javier Ocaña. Foto: L. Fraile.

Del 8 al 17 de octubre el crítico de cine Javier Ocaña impartirá un curso, en la Universidad de Valladolid, en el que repasará la trayectoria de algunos de los directores de cine más osados e insólitos de los últimos años, como Werner Herzog, David Lynch, Jean Vigo, Jim Jarmusch, Ida Lupino o Lars Von Trier, entre otros.

Por LAURA FRAILE
últimoCero.com

Una veintena de años de trayectoria, primero en la revista Cinemanía y posteriormente como crítico de cine del diario El País, cargo que ocupa actualmente, convierten a Javier Ocaña en una de las principales voces de este oficio, un trabajo en el que prefiere definirse humildemente como un simple mediador entre el director de cine y el lector. “En realidad te ves como un mediador en un doble sentido. Por un lado, entre el lector que compra cada viernes el periódico y quiere ver una película ese mismo fin de semana, lo que te sitúa en un mediador entre él y el producto. Por otro lado, también ocupas esta posición entre la obra del director de cine y el lector que quiere saber más cosas sobre la película, lo que te da la oportunidad para ofrecerle aspectos que suelen pasar desapercibidos”, apunta.

Este propósito forma parte del curso que, desde hace seis años, Javier Ocaña lleva impartiendo en la Universidad de Valladolid y que celebrará una nueva edición desde este miércoles día 8 al 17 de octubre, en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras.

“El curso se llama “Francotiradores e Independientes” y pretende ofrecer una continuidad al volumen del año pasado, en el que estaban cineastas como John Cassavetes o Sam Peckinpah. Todos estos directores son personas que tanto por su creatividad artística, que siempre estuvo alejada de los cánones habituales, como por su dificultad para producir sus películas, no han sido valorados en su justa medida. En esta segunda entrega he querido incluir a personas caracterizadas por su rareza, su creatividad insólita o por una actitud especial que los aleja de las convenciones de vida más normales”, explica el crítico cinematográfico.

El primer tema del curso, que se prolongará a lo largo de siete sesiones en horarios de 16:45 a 21 horas, se llama `Extraños en el Hollywood clásico´ e incluirá la trayectoria de dos figuras del cine norteamericano: Nicholas Ray y Samuel Fuller. “Nicholas tenía una visión insólita de la vida y fue una persona que vivió de forma urgente, muy al día, tal y como acabaron siendo sus películas. Salvo éxitos como Rebelde sin causa, sus demás películas son bastante desconocidas. Samuel Fuller está en la línea del cine independiente. Él mismo producía parte de sus películas y hacía un cine muy violento, muy desarraigado, con un planteamiento de vida muy brutal”, describe Ocaña.

Ida Lupino será la protagonista del segundo tema de esta actividad formativa.
Ida Lupino será la protagonista del segundo tema de esta actividad formativa.

La siguiente sesión de este curso, que ha sido coordinado por Javier Castán, Irune Fiz y Ramón Pérez, estará centrada en Ida Lupino, una de las pocas mujeres que dirigían películas en el Hollywood de los años 50, aunque también era actriz. “Estoy encantado de haberla incluido en el programa de este año. Ella misma producía y escribía sus películas, donde incluía temas muy modernos que estaban centrados en la condición de la mujer. Por poner algunos ejemplos, en una película habló de la violación desde el punto de vista físico y moral, en otra de cómo una madre se aprovechaba económicamente de su hija, que era estrella del tenis, mientras que en otra se refirió al caso de una mujer que se había quedado embarazada siendo soltera”, explica Javier sobre esta cineasta fallecida en el año 1995.

Los más raros de los 70

`Al margen del margen, los raros en el cine de los 70´ es el nombre del tercer tema de este curso, que continuará con los directores Hal Ashby, Werner Herzog y Nicolas Roeg. “Hal cumplía el prototipo de hippy. Tenía una barba blanca que le llegaba casi hasta el pecho, era alcohólico, cocainómano, heroinómano… pero también era brillantísimo en el arte del montaje. Dirigió películas de culto ya olvidadas como Harold y Maude o Bienvenido Mr. Chance, pero tuvo una carrera corta ya que empezó tarde y murió joven. Werner fue un director alemán que trabajó puntualmente en EE.UU. y que hizo un cine en el que reflejaba el estado natural de las cosas y cómo el hombre presuntamente civilizado las acaba estropeando. Los protagonistas de sus películas son muy ambiciosos y ególatras. Nicolas Roeg es el más reconocido de los tres. Él empezó como director de fotografía y fue un pionero en el arte de desestructurar las narrativas de sus películas para darles otro sentido”, comenta Ocaña.

El ecuador del curso estará reservado para el cineasta David Lynch, al que este crítico se refiere como el “penúltimo surrealista”. “Le ha costado mucho financiar sus productos en el Hollywood convencional, pero tiene una mente insólita y un universo que está muy cerca de los sueños y del surrealismo. De su obra destacaría películas como Mulholland Drive“, continúa Javier Ocaña, quien dedicará la siguiente sesión del curso a los cineastas Jean Vigo y Valerio Zurlini. “Jean tuvo una filmografía muy corta, de apenas dos películas. Fue un director que murió muy joven pero que rodó un totem que se acabó convirtiendo en un mito, como fue Cero en conducta. Ésta fue una de las primeras películas en tratar la infancia como una revolución. Tuvo una gran influencia en Truffaut. De hecho, la película Los 400 golpes habría sido impensable sin ella”, advierte Ocaña.

A Valerio Zulini, en cambio, lo define como un gran adaptador de obras literarias. “Él adaptó la novela El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, que fue un periodista y escritor italiano. En total hizo siete u ocho películas, pero su carrera fue fantástica. En su película La chica con la maleta descubrió a Claudia Cardinale“, explica.

David Lynch es otro de los cineastas que figuran en la VI edición del programa de este curso.
David Lynch es otro de los cineastas que figuran en la VI edición del programa de este curso.

Cuatro nombres más completarán el recorrido por estos directores “francotiradores e independientes”, como son Jim Jarmusch, Lars Von Trier, Spike Jonze o Michel Gondry. “Jim es el prototipo de cine independiente norteamericano, es la voz cantante desde principios de los años 80 y hoy sigue haciendo películas a contracorriente. Es un director muy apegado al rock, tal y como se ha podido ver en su última película, Sólo los amantes sobreviven. Lars Von Trier es uno de esos directores que hacen películas que no se parecen entre sí, es un cineasta polémico, muy atrevido, con un punto de rareza. Spike Jonze y Michel Gondry proceden del mundo del videoclip y tienen una gran potencial visual. Son responsables de películas como la de Cómo ser John Malkovich o La ciencia del sueño, respectivamente”, continúa este crítico de cine, quien aprovecha para adelantar cómo será la dinámica de este curso. “Suelo hacer explicaciones sobre determinadas secuencias. En ellas incluyo referencias acerca de cómo ver una película para ir más allá, abarcando las técnicas y narrativas cinematográficas así como aspectos de la sociedad, política y cultura de ese momento. Suelen venir personas muy cinéfilas, pero también aficionados que quieren aprender algo más“, comenta al respecto.

Los tres “juicios” del crítico

Javier Ocaña compagina su tarea como docente con su labor como crítico de cine. Licenciado en Derecho, su incursión en el oficio periodístico se produjo a través del Master de Periodismo del País. “Lo normal es que acabara siendo periodista de tribunales, pero lo cierto es que de lo que más sabía era de cine, ya que he estado viendo películas desde que tenía uso de razón. Cuando compraba la revista ‘Fotogramas’ a los 12 o 13 años no me imaginaba que las personas que escribían allí pagaban con ello la hipoteca o el colegio de sus hijos. Cuando terminé el Master conseguí una beca en Cinemanía, así que se puede decir que la crítica llegó a mí en vez de que yo llegara a ella”, comenta.

Desde entonces no ha parado de escribir críticas, una tarea en la que, según asegura, convergen tres juicios. “Uno es el del ojo, que refleja lo que estás viendo. El otro es el del intelecto, que está vinculado con lo que has leído y visto anteriormente o con lo que conoces de política y sociedad. El tercer juicio es el de las tripas, que tiene que ver con lo que te emociona o no. Un buen crítico tiene que vigilar los engaños de cada uno de los tres juicios, pero sobre todo no tener prejuicios. Yo, antes de hacer cada crítica, intento no leer nada sobre la película o ver los trailers. Prefiero hacerlo después. Me gusta ir a verlas lo más virgen de información posible”, concluye Ocaña, quien este año ha estado en Palencia impartiendo un curso sobre el reflejo de la juventud y la adolescencia en el cine y quien a partir del mes de noviembre retomará sus clases dentro de la Junta de Colegios Mayores Universitarios de Madrid.

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