Olvido García Valdés: “La escritura es un lugar donde no se miente”

1 portada marinas olvido

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Un lugar donde no se miente
Conversación con Olvido García Valdés
MIGUEL MARINAS

Libros de la Resistencia. Colección Paralajes 6
Madrid, 2014. 160 páginas. 11,50 €

El pensador Miguel Marinas recoge en un libro una larga conversación con la poeta asturiana Olvido García Valdés, buscando dar “el retrato entero de una de nuestras mejores escritoras, de una de nuestras más lúcidas ciudadanas”.

Por ELOÍSA OTERO

“Sí, la escritura es un lugar donde no se miente. Quiero decir, donde no se miente no ya para los demás, sino sobre todo para ti misma. Entonces, en ese aspecto no es un lugar benigno, ni es un refugio”. (Olvido García Valdés)

“La escritura es un lugar donde no se miente”. La frase sobrevuela las páginas de este libro en el que se transcribe una larga conversación entre el pensador Miguel Marinas y la poeta asturiana Olvido García Valdés. La frase saldrá a relucir varias veces, y se convertirá en el título de este volumen en el que Marinas habla con Olvido “del vivir, de lo que ha leído, de cómo entró en la vida que es escribir”. Marinas pregunta y escucha, “y poco a poco ella me advierte que somos dos los que hablamos… Por eso conversamos de componer el poema, pero también del amor, de la vida que pasa y no se va sino que viene. Por eso nos sonreímos tantas veces, aunque esto no se pueda leer. O sí”.

“La intención primera fue buscar un pretexto para escuchar a Olvido hablando de sí misma. Y, por lo tanto, no solo de su poesía, o de su escritura o de su condición letrada y pensadora. Yo imaginé un dispositivo, como unos palitos a lo largo de un camino fabulado, como si fueran unos postes de la luz, a los dos lados de una carreterina dibujada en la tierra, como hacíamos de niños, para poner orden y atemperar lo que era pura avidez del juego que venía”, apunta el entrevistador.

“Conmueve la certeza, la precisión de su modo de pensar y decir, la llaneza para nombrar lo desmesurado, la contención de los miedos, la valentía de no engañarse”, anota Marinas en las primeras páginas de este libro concebido como “un fragmento de vida que yo creo que da el retrato entero de una de nuestras mejores escritoras. De una de nuestras más lúcidas ciudadanas. Puedo afirmar que leyéndola pasan cosas”.

Sí, claro que pasan cosas leyendo a Olvido García Valdés. Pero en este libro más bien se la escucha (“su voz timbrada, un poco grave”) y parece que no pasa nada, aunque yo no he dejado de subrayar frases a medida que avanzaba en la lectura. Me ha interesado sobre todo lo que tiene que ver con la escritura como parte intrínseca de la vida, de algunas vidas. Y en la escritura lo importante es el cuaderno, que Olvido concibe “como un lugar de pensamiento, de consignación de sueños, de conversaciones o de lecturas o de eso en lo que quieres trabajar”.

Así que, como en un cuaderno, anotaré aquí de forma personal (entresacadas, casi descontextualizadas) algunas de estas frases dichas por Olvido García Valdés, las que me han tocado de alguna manera, las que después me servirán para reflexionar:

“Pero la sensación que tengo es más bien la de que se viven muchas vidas. Que vivimos muchas vidas y que estas se hacen visibles para nosotros, como si se fuese la misma persona y al mismo tiempo se hubiesen sido muchas personas”.

“—¿Y qué buscas cuando haces Filosofía?
—Aprender a pensar.”

“Algo es arte si tú decides que eso es arte”.

“La poesía tiene su propio carril, trabaja con una química y una física que produce cristalizaciones, que hace que determinadas cosas cuajen, tiene sus raicillas raras”.

“… en el trabajo de pensar que vas haciendo en la escritura a lo largo de la vida”.

“Yo funciono mucho por asimilación, por incorporación, algo pasa a formar parte de ti, a veces sin saber de dónde procede; es lo que hacemos al comer, incorporamos alimento al organismo…”

“De la escritura lo que más te interesa es a dónde vas llegando, no de dónde partes. (…) Es decir, la escritura no es el lugar de lo que ya sabes, sino el lugar hacia el que vas. De reconocimiento, en ese aspecto, de lo que te da de ti que no sabías de ti”.

“En realidad uno tarda muchísimo en saber lo que sabe”.

“Paso al papel lo que paso al papel, y pasa al papel porque sí, porque se queda en la cabeza o porque te impresiona o porque por alguna razón anotas esas frases, aunque sean a veces bobadas. Es decir, un día o un mes da para muchísimo. Si tú te pones a anotar sistemáticamente todo lo que te parezca que puede tener visos de escritura, da para muchísimo. Sin embargo, se queda en pocas cosas. Esas cosas están ahí porque están, o sea, se quedan en la cabeza por la razón que sea en relación contigo. Entonces son anotaciones que están ahí o poemas en bruto que están ahí… (…) De vez en cuando miras esos materiales (…), lo trabajas un poco. Es como se ajusta a lo que tiene que ser. Y luego eso sigue trabajándose (…)”.

“Asociación y desprendimiento. Con esas dos cosas, y con el tiempo, acaba cuajando lo que sea”.

 “¿Qué esperas, corazón? ¿qué quieres de mí?”

“Otra cuestión que te planteas al principio: ¿desde dónde hablas? Eso es así para cualquier cosa que escribas, está siempre implícito, lo explicites o no; es una pregunta o la pregunta fundamental, en realidad. Y lo mejor ahí es tratar de no hacer trampas. O sea, que la persona que lee sepa qué se va a encontrar. Se va a encontrar un libro que es mío y que tiene por tanto las marcas, para bien o para mal, que puede tener algo que yo haga.”

“Yo oí una vez decir a Gil de Biedma en una lectura, que el poema solo es útil para el sistema de economía interior de quien lo escribe. Y estoy completamente de acuerdo. Habría quizá que ampliar y decir: el poema solo es útil para el sistema de economía interior de quien lo escribe y para el sistema de economía interior de quien lo lee”.

“Escribes poesía porque ahí te lleva tu carácter, tu historia personal y familiar y demás. Te lleva a buscar un espacio, que puede ser ese, o la pintura o la música o lo que sea, pero que es necesario, porque si no, a lo peor acabas mal. La escritura está ahí, como un camino o espacio personal ineludible (…)”.

“Yo creo que lo del amor es una especie de pozo sin fondo (…), pensándolo a través del tiempo, lo que es el amor va cambiando muchísimo”.

“En realidad, el alma es el cuerpo, el cuerpo es el alma. Tiene que ver mucho con el poema y con todo lo demás, con la muerte”.

“No más alma que la que el cuerpo expresa”.

“Cuidar el alma es cuidar la vida, exactamente”

“Lo que se plantea es cómo aprender a vivir, que es lo más difícil. (…) Yo creo que vamos caminando a ver si vamos encontrando un poco más de ligereza, de levedad. Sin encontrar mucha, tal vez, pero a ratos sí”.

“Escribimos. Vale para todo. En realidad se escribe en gran medida por eso. Por ejemplo, el paso del tiempo, que es una cuestión importante, la asimilación del paso del tiempo en uno mismo, creo que es un aspecto importante de ese cuidado de sí. No se trata de que parezca que no pasa el tiempo, que si se quiere también (….), sino aceptar que el tiempo pasa, ha pasado por ti. Entonces, eso son como trallazos, trallazos fuertes, y para eso también está la escritura”.

“…y llega, el porvenir llega, y tú ya eres una persona adulta y se supone que tienes lo que buscabas, y resulta que no se parece en nada a lo que íntimamente esperabas que iba a ser. (…) Es a lo que conduce lo que has ido haciendo porque querías, pero no es como imaginabas que iba a ser. Hay un desfase total entre lo que te encuentras y lo que se suponía que iba a ser”.

La conversación con Olvido García Valdés de la que da cuenta este libro se desarrolló en varias sesiones (entre finales del 2012 y septiembre del 2013), siguiendo el orden de los ocho epígrafes pensados por Miguel Marinas: “Vivir la vida”, “Leer los libros”, “Escribir sin engaño”, “La sorpresa del mundo”, “La composición del poema”, “La cosa del amor”, “Lo que viene” y “Cuidar el alma”. Ocho epígrafes que se abren a reflexiones y a recuerdos madurados que dejan ganas de más, ganas de seguir conversando al hilo de las vías abiertas. Ganas de seguir escuchando a estos dos amigos que, en la última página, quedarán convocados para un futuro viceversa, en el que Olvido sea quien ponga los epígrafes y Marinas quien hable.

  • Presentación de Un lugar donde no se miente. Viernes, 16 de enero de 2015 a las 20:00 horas. En Enclave de Libros (C/Relatores, 16), Madrid. Intervendrán los autores, Olvido García Valdés y Miguel Marinas, acompañados por el poeta Pedro Provencio.
Olvido García Valdés. © Fotografía: Inés Marful y Su Alonso. / Miguel Marinas. © Fotografía: Beatriz Ruibal.

Olvido García Valdés. © Fotografía: Inés Marful y Su Alonso. / Miguel Marinas. © Fotografía: Beatriz Ruibal.

Sobre los autores

Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) es licenciada en Filología Románica y en Filosofía. Entre otros premios, se le concedió en 2007 el Premio Nacional de Poesía por su libro Y todos estábamos vivos (Tusquets, 2006). En Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008) (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2008) se recoge su obra poética entre esas fechas. Posteriormente ha publicado Lo solo del animal (Tusquets, 2012). Libros suyos han sido traducidos al sueco, francés e italiano; igualmente sus poemas han aparecido en inglés, alemán, portugués, rumano, polaco, árabe y chino.

Es asimismo autora del ensayo biográfico Teresa de Jesús, de textos para catálogos de artes plásticas (Zush, Kiefer, Vicente Rojo, Tàpies, Juan Soriano, Bienal de Venecia 2001, Broto…) y de numerosos ensayos de reflexión literaria. Ha traducido La religión de mi tiempo y Larga carretera de arena de Pier Paolo Pasolini, y (en colaboración) la antología de Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva El canto y la ceniza, así como El resto del viaje y otros poemas, de Bernard Noël. Ha co-dirigido la revista Los Infolios, y fue miembro fundador de El signo del gorrión (1992–2002). Ha dirigido o coordinado diversos cursos, seminarios y ciclos de lecturas de poesía contemporánea.

Miguel Marinas simultanea la escritura con la enseñanza de la Filosofía en la Universidad Complutense, donde es catedrático de Ética y Filosofía Política y coordinador del Máster de Psicoanálisis y Teoría de la Cultura.

Entre sus propuestas poéticas están sus libros De transeúntes a trashumantes publicado por Cuadernos Leoneses de Poesía (1980) y su participación en Todos de etiqueta (recopilación de Tomás Salvador en “Barrio de Maravillas”, 1986), Razón de duelo (publicado por Eloísa Otero en “Traviesas de Poesía”, 2008-2014) o la composición All kinds of love, para Inés Thiebaut, musicada por ella misma con el título Nombre de Olvido (con estreno el 17 octubre 2010 en el “Festival International de Composición de Tres Cantos”). Recientemente ha publicado Ejido de las ciudades/Composición del mar (Ediciones Varasek, 2014).

Algunos ensayos relacionados con la escritura: La razón biográfica. Ética y política de la identidad (Ed. Biblioteca Nueva, 2004). La ciudad y la esfinge (Ed. Sintesis, 2004). Los nombres del Quijote. Una alegoría de la ética moderna (Ed. Calamar, 2006). Palabra dada: La escucha en la historia oral (Ed. Síntesis, 2007), Pensar lo político (Biblioteca Nueva, 2012). El poder de los santos. Valor político de las imágenes religiosas (Libros de la catarata, 2103). Ética de lo inconsciente (Biblioteca Nueva, 2014).

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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