El Arte Público

SONY DSC

La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, presentando el Proyecto Galerías II en una celda de la antigua cárcel intervenida por el pintor segoviano José Luis López Saura.

¿Qué es “arte público”? La autora de este artículo, presidenta de la Asociación de Artistas Visuales Castilla y León (AVA CyL), abre un espacio para la reflexión al cuestionar las “perversas” políticas culturales de las administraciones (en relación con el 1% cultural) y al sostener que, desde hace algunos años, el arte público ha fracasado en su inserción social.

Por CARMEN M. PALENZUELA

En el año 2010 la Asociación de Artistas Visuales de Castilla y León, AVA CyL, presentó el Primer Informe Histórico de Prácticas de Arte Público en Castilla y León, redactado por Miguel Ángel Fernández y Juan Albarrán, enmarcado dentro de otro, que en la actualidad permanece inconcluso, bajo el título: Estudio del estado de la cuestión del arte en CyL, realizado con el MUSAC, y en colaboración con las facultades de Historia del Arte, Filosofía y Letras y Sociología de la UVA.

En el mismo año 2010, AVA CyL organizó el ciclo “Los Territorios del Arte”, un conjunto de jornadas para el estudio y debate en torno a las producciones artísticas contemporáneas, su contexto y su proyección. Los encuentros tuvieron lugar en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca y en el Museo Patio Herreriano de Valladolid.

Son varios años de preocupación por revisar una serie de problemas que no solo afectan a los artistas sino a toda la ciudadanía, sujeto pasivo y paciente de los peregrinos derroteros de las políticas culturales.

Dentro del debate sobre lo público y las políticas que lo dan sentido, las prácticas artísticas contemporáneas, el trabajo de arte colaborativo y las acciones producidas en red o de forma interdisciplinar, son temas que hoy, en el año 2015, a la vista de los actuales acontecimientos sociopolíticos y de los movimientos ciudadanos que los promueven, adquieren especial relevancia y pueden ser objeto de reflexiones más profundas y específicas.

Para teorizar sobre arte público, y obviando la vocación pública de todo arte, lo primero que cabe es preguntarse qué es arte público. Cuando aún no nos ponemos de acuerdo y andamos mirando qué es arte y qué no lo es, se complica más aún si le añadimos el adjetivo “público”, otra palabra poliédrica. Podríamos acaso preguntarnos qué tiene de privado lo que llamamos público, y de igual manera preguntarnos qué tiene de “arte” el arte público: me refiero a la proliferación de cachivaches en rotondas, esculturas por doquier, etc..

La idea de arte público ha adquirido una nueva dimensión ligada inevitablemente a factores ideológicos, ahora se va comprendiendo la ciudad como un entramado complejo, un contexto sociopolítico que depende, entre otras muchas cosas, de la comunicación, la educación y otros ámbitos de la cultura.

Por tanto sería oportuno escrutar cuál es el grado de compromiso hacia lo público, tanto por parte del artista como de la institución que se ocupa de ello, y mirar a ver si estamos acertando en la forma de fomento, gestión y desarrollo del tipo de arte destinado a los lugares públicos.

Debemos preguntarnos desde qué instituciones se está elaborando esta tarea, o cuáles son los organismos a los que cabría exigir esta reflexión.

En la Junta de Castilla y León, la gestión cultural carece de un departamento especializado, no solo no existe, es que ni siquiera hay en sus filas un solo experto en el tema. En las concejalías de Cultura generalmente tampoco, sus gestores están calificados pero no están cualificados.

En Castilla y León la Cultura comparte consejería con Turismo, (nos gustaba más con Educación), dejando así perfectamente definida la idea de arte público que tienen nuestras administraciones: se le confunde con industria, o con artesanía, o con folklore…. cuando no con los productos de la hostelería.

Desde hace algunos años el arte público ha fracasado en su inserción social. Ejemplo: Las llamadas esculturas del 1%, refiriéndose a la Ley del 1% cultural —La Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (Art. 68) y el Real Decreto 111/1986, de 10 de enero de desarrollo de la misma (Arts. 58 y 59), establecen con carácter genérico la obligación de incluir, en el presupuesto de cada obra pública, una partida destinada a “financiar trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Histórico Español o de fomento de la creatividad artística, con preferencia en la propia obra o en su inmediato entorno”—, una ley de la que tristemente se hace uso perverso. A menudo ni siquiera intervienen los artistas sino que estos encargos son realizados por los mismos arquitectos, e ingenieros, como en el caso de autopistas o complejos urbanísticos. La espectacularidad de algunos de estos elementos de arte público muchas veces lo que hace es insultar al público. En tiempos difíciles, casi medievalmente difíciles, el desarrollo de ciertos edificios o monumentos “públicos” resulta chocante.

Escultura de Javier Mariscal en el exterior del Hospital Pío Del Río-Hortega (Valladolid).

Escultura de Javier Mariscal en el exterior del Hospital Pío Del Río-Hortega (Valladolid).

Tenemos muchos ejemplos, como el caso del Pabellón Puente de Zaragoza, de Zaha Hadid, que una vez finalizado es Ibercaja quién se encarga de su descomunal mantenimiento, (recordemos el capital público de las Cajas), o la escultura de las Sillas del Hospital de Valladolid, de Javier Mariscal, cuyo coste, de una manera u otra, acaba en un bolsillo ajeno al interés cultural o económico de nuestra comunidad. Se trata de encargos grandilocuentes que, al margen de la ciudadanía, al final acaban siendo financiados con dinero público.

Además están las conmemoraciones, los encargos realizados por ayuntamientos y gobiernos locales, las donaciones de clubs privados…, todas son formas de incursión del poder, con su carga de valores, que muestra su hegemonía en los espacios públicos.

También podría hablarse mucho sobre las rotondas en las redes viales, objeto de convocatorias públicas de proyectos en los que el jurado es una comisión formada por miembros no cualificados, que aplican criterios de valoración arbitrarios.

Así se va demostrando que sí, que podrían existir dotaciones presupuestarias para el arte público, pero que la sensibilidad de políticos y gestores no alcanza a comprender las necesidades ni los modos de solucionarlas.

Al contrario, sucede que hay una utilización perversa del arte, a veces no ha sido más que una coartada para el enriquecimiento de particulares y el intercambio de favores, sin ningún respeto por la calidad profesional ni el buen criterio de selección.

Comprar un escultura y ponerla en un parque no es arte público (o puede serlo dependiendo de cómo se haga), encargar una instalación o escultura para situarla en una rotonda de una ciudad o una carretera no es arte público, disponer en la calle muros de cartón para que los grafiteros actúen no es arte público, decorar una calle con reproducciones de las obras pertenecientes a las colecciones de un museo no es arte público en ningún modo. Porque no debemos confundir arte público con arte en el espacio público.

Llamaremos arte público a un conjunto heterogéneo de prácticas que se impliquen en la construcción de una esfera pública, que consigan generar vínculos entre las comunidades que la habitan, es decir, que tengan significante y significado.

El arte público siempre se ha caracterizado por tener gran fuerza política e ideológica, empezando por las catedrales góticas, o los retablos de la edad media. Por tanto parece lógico pensar que las ideas de hoy necesitan un arte público para hoy.

Dada la escasez de instancias académicas o críticas que pudieran emprender este debate, desde AVA CyL pensamos que no estaría de más que sea la propia comunidad artística la que trate de enfrentar estas preguntas y de hallar el modo de pervivencia de la producción artística con la función pública, o social, o comunitaria.

En todos los lugares se podría generar una colaboración con diferentes personas, colectivos o instituciones, que actuasen en el contexto local y que activasen mecanismos de intervención artística, acordes con la idiosincrasia del lugar e inteligibles para el público.

En los ayuntamientos sería conveniente la existencia de una comisión de expertos a los que consultar, un departamento de BBAA, desde el que hacer evaluación de la idoneidad de los elementos de la iconografía urbana, de los trastos llamados obras de arte, y sus relaciones de proporción, también la de sus costes al erario público.

Adaptar los museos a los tiempos

En otro orden de cosas, la idea de abrir los museos a la ciudad supone una transformación interesante del concepto museo adaptándose a los tiempos. La proliferación de los museos, su relación con la ciudad y la función que cumplen en ella, su evolución como institución y la actual vocación pública, son asuntos que también están en el punto de mira.

No vamos a censurar este proceso, no se trata de negar esta posibilidad para el arte público, sino de observar críticamente una realidad que se pone a prueba, el arte actual no puede jamás entenderse como un exceso privado, pese a que sea esto lo que está pasando.

Otra de las reflexiones necesarias es la de evaluar el impacto que las grandes infraestructuras culturales como MUSAC, Patio Herreriano, Da2 CAB, Esteban Vicente, han tenido sobre el tejido artístico no institucional. ¿Han conseguido consolidarlo?, ¿han generado nuevo tejido o han contribuido a su desactivación?, ¿qué tipo se diálogo se ha establecido entre las nuevas instituciones y la red de iniciativas independientes?, ¿se ha tratado de establecer vínculos con las iniciativas o colectivos que ya existían?.

Ahora estamos en un momento en que se hacen necesarias nuevas formas de implicación en el entramado urbano, de interacción en el espacio social, de generación de situaciones o estructuras que dialoguen con el entorno y la complejidad social propia, en un tema determinado o coyuntura puntual.

Son pocas las experiencias institucionales, pero como ejemplo de buena práctica puedo mencionar el Proyecto Galerías de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Segovia. Se trata de una convocatoria abierta para el concurso de proyectos de intervención artística en las celdas de la antigua cárcel de la ciudad. Todo un acontecimiento que demuestra que el arte es también un servicio público, además de una industria, un objeto de colección o un bien museificable.

Así, si estamos dispuestos a iniciar una revisión del sentido de ciudad y ciudadanía, si aceptamos que el modelo predeterminado para el arte en los espacios públicos a día de hoy es discutible como arte y como algo público, estaremos empezando a tomar conciencia de la grieta existente entre la teoría y la práctica de la cultura y de la necesidad de regenerar los contornos de esta llamada esfera pública.

     Valladolid, 7 Marzo de 2015.

— — —
Carmen M. Palenzuela es presidenta de AVA CyL (Asociación de Artistas Visuales Castilla y León).

Un Comentario

  1. Me parece muy acertado tu artículo.
    En el 88 ya luchaba por su cumplimiento con el MOPU.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: