Fernando León de Aranoa: “Las intenciones de esta nueva película van mucho más allá de la búsqueda planteada por la road movie tradicional”

Fernando León de Aranoa

Fernando León de Aranoa

El realizador astorgano Javier Gutiérrez ‘Saberius’ entrevista al director de cine Fernando León de Aranoa, a raíz del preestreno de su última película ‘Un día perfecto’, en la que actúan Tim Robbins y Benicio del Toro, y que se adentra en el conflicto de Kosovo que tuvo lugar durante los años 90 y que desembocó en la guerra de Bosnia.

Por JAVIER GUTIÉRREZ, “SABERIUS”
Desde astorgaredaccion.com

—¿Cómo es posible llevar a buen término una coproducción de estas características en los tiempos actuales, donde priman la restricción de las subvenciones, la escasez de apoyos institucionales y la ausencia de riesgo por parte de las productoras en los nuevos proyectos cinematográficos?

—El proyecto, desde que se gestó, vio pasar una serie de años en los que resultaba difícil llegar a convencer a las distintas partes que habitualmente están involucradas en cada una de las etapas necesarias para su realización. En primer lugar tenía mis dudas sobre sí podría llegar a convencer de la necesidad de rodar un filme ambientado en el conflicto de Kosovo que tuvo lugar durante los años 90 y que desembocaría en la guerra de Bosnia. Fue un capítulo fundamental en nuestra historia reciente y por lo tanto uno de los primeros que habían sido ostensiblemente cubierto por los medios de comunicación, pero aún así sentía que había una parte de esa historia que aún no se había contado, la de los cooperantes y los trabajadores sociales en ese país durante el estallido de las hostilidades, el difícil papel que se encontraron obligados a desempeñar en tan complejas circunstancias.

—¿Cuáles pueden ser los fundamentos de un guión que termina siendo primordial para actores de la talla de Tim Robbins y Benicio del Toro?

—Convenimos en que lo importante era tener clara la historia en la cabeza y saber reflejar fielmente el tipo de trabajo que estos cooperantes eran capaces de realizar en un país tan diverso y en un momento tan conflictivo como el que estaban viviendo en aquellos momentos. Todo el guión se desarrolla desde lo que pudiera parecer una mera anécdota, a partir de la cual se va generando el conflicto principal, que se desgrana a lo largo de toda la película a medida que se ramifica y se extiende por entre los diversos conflictos surgidos en las complicadas relaciones que se establecen tanto en los distintos estamentos pertenecientes a la misión de cascos azules como entre las personas con las que conviven, las que les salen al paso, los argumentos de compensación, los que se oponen a los protegidos y las legítimas razones que, hasta cierto punto, todos ellos en un momento dado esgrimen.

—Muchos han considerado “Un día perfecto” como una “road movie” independiente, europea. ¿Ciertamente cumple con esta misma estructura de “road movie”?

—En efecto la han considerado así, pero las intenciones de la película van mucho más allá que la estructura de recorrido por una carretera y búsqueda planteada por la “road movie” tradicional… Tampoco se podría encuadrar únicamente dentro de la categoría de ‘buddie movie’, ya que el conflicto entre los cooperantes es latente, se respira. De esta forma a veces la supuesta camaradería sobreentendida se convierte en una constante pugna para que se imponga el sentido común.

Cartel última película de Fernando León de Aranoa

Cartel última película de Fernando León de Aranoa

—Llama la atención el uso del humor dentro de las situaciones tan dramáticas por las que atraviesan los personajes. ¿Era necesario descargar parte de la tensión vivida en el mencionado lugar y en los precisos momentos en los que coinciden los personajes con estas notas cómicas?

—Por supuesto… Ésta era la clave principal a la hora de elaborar un guión con aspiraciones más innovadoras. El sentido del humor de cada uno de los personajes, que a su vez es característico de su propia personalidad y los define como individuos

—Porque se trata de una película de personajes más que de situaciones.

—Sí. Sobre todo de personajes. Es ante todo un estudio sociológico, una pintura de tipos más que de ambientes. Y queríamos sacarle el mayor partido a cada una de estas personalidades que confluyen en esa red de avatares.

—La incorporación de los temas y canciones de la banda sonora ofrece también un interesante contrapunto en medio del drama que viven todos estos personajes.

—Era algo necesario incluso para su supervivencia del sentimiento humano en medio del caos que había supuesto aquella conflagración, como todas ellas, inútil y sin sentido. La presencia de la música, de un elemento propio de la creatividad que puede elevar a las personas sobre sus “egos” y hacerlas compartir momentos inolvidables, supone a su vez un “modus vivendi”, una manera de afrontar la existencia en las circunstancias más adversas y extremas en las que puede hallarse un ser humano.

—¿Cuáles fueron las motivaciones principales para plantear un conflicto de semejantes características, en el que sus personajes se encuentran abocados o bien a salvar a la población por la contaminación de un pozo del que depende todo un pueblo, o bien a asumir las órdenes de sus propios jefes al mando de ese destacamento de cascos azules?

—Se trata del eterno dilema entre optar por actuar según la propia conciencia, impidiendo en este caso condenar a toda una población a perecer por falta de agua, o bien acatar unas órdenes que implican un contrasentido incluso en su propia forma de proceder. Este dilema o disyuntiva me pareció tan interesante que no debía pasar por alto la posibilidad de plantearlo y procurar resolverlo de una u otra forma, teniendo en cuenta los diversos puntos de vista en litigio.

Fotograma

Fotograma “Un día perfecto”

—¿Qué nos puedes contar acerca de la selección de tu director de fotografía, Álex Catalá, y de esos planos cenitales que nos muestran las fractales y simetrías del terreno a vista de pájaro, y que recuerdan ineludiblemente a aquellos que había rodado para “La isla mínima”?

—Es un estilo muy personal el de este director, capaz de retratar mediante la luz, a través de un estudio de la fisonomía, incluso motivaciones ocultas de los personajes o facetas desconocidas de su personalidad. Y al mismo tiempo consigue con esos planos cenitales distanciarnos en cierta forma de cada uno de ellos y procurar adoptar un punto de vista lo más objetivo posible, para que el espectador pueda reconstruir todo el rompecabezas con ese alejamiento necesario respecto a cada una de las opciones, opiniones o puntos de vista. En este caso se dota a la película igualmente de una descripción orográfica y geográfica de su terreno, como si se tratara de una epidermis sobre la que van a plantearse los conflictos humanos.

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