Un oasis de cultura en el lejano oeste peninsular

Espectáculo

Espectáculo “Las expertas” de la compañía Albadulake. © Fotografía: José Vicente.

La XVIII Feria de Teatro de Castilla y León que se ha celebrado en Ciudad Rodrigo (Salamanca) a finales de agosto supone, para la autora de este artículo, “un verdadero oasis cultural de éxito que favorece el desarrollo integral del territorio, posible por el incansable trabajo de cientos de profesionales y un gran apoyo institucional y cívico”.

Por ALBA MONTERO CRUZ

Las localidades cuyo desarrollo económico y social depende del turismo escuchan durante la última semana de agosto el canto de cisne de lo que ha sido el corto sueño del verano y, sin embargo, en Ciudad Rodrigo, Salamanca, se produce el milagro: pocas veces se ve la ciudad con un ambiente tan renovado. Aquellos que estén al tanto de la agenda cultural nacional son capaces de situar en este pequeño municipio una de las citas ineludibles del estío: la Feria de Teatro de Castilla y León.

En esta edición, la décimo octava, se ha alcanzado la mayoría de edad, y con ella se cierra una etapa de la que se pueden hacer muchas lecturas. En primer lugar, la de que la Feria es un evento consolidado, con una tradición impecable y con una proyección de futuro en el que sembrar nuevos retos y, en segundo, la de que ha habido tiempo suficiente como para conseguir que la mayor parte de una población parca en recursos culturales el resto del año, se haya dejado seducir por el arte de Talía. Miróbriga, que así llamaban los romanos a esta noble ciudad, no se entiende ya sin el impulso de las artes escénicas.

El teatro impregna durante los cinco días que dura la cita escénica cada rincón de esta ciudad rayana, históricamente deprimida en el lejano oeste peninsular, al límite con Extremadura y Portugal, convirtiéndola en un auténtico escenario, metáfora palpable por quien pasea por sus calles abarrotadas y felizmente intransitables, hecho insólito el resto del año.

Las propuestas escénicas no se limitan a quedarse dentro del maravilloso Teatro Nuevo “Fernando Arrabal”, donde se acogen obras clásicas, ni a ser objeto de consumo minoritario, sino que convierte edificios no convencionales (gimnasios, bibliotecas, patios, plazas, iglesias y pabellones deportivos) en espacios teatrales, reconociendo el teatro en patrimonio común.

Espectáculo

Espectáculo “La ola flotante”, de la compañía Xata la Rifa. © Fotografía: José Vicente.

Este año hasta el río Águeda ha acogido una obra, generando una gran expectación: La ola flotante, de los asturianos Xata la Rifa. Con una programación equilibrada y panóptica, apta para todo tipo de públicos y de gustos, donde caben Shakespeare, Sófocles y Juan del Enzina, la danza, el circo, el monólogo, el teatro infantil y juvenil, la comedia negra y la ligera, así como las propuestas más vanguardistas y arriesgadas, la ciudad se transforma. Y lo más importante de la ciudad, sus ciudadanos, entienden la importancia y la suerte de contar un tesoro cultural como este.

Echando la vista atrás, es de justicia reconocer la valentía que tuvieron aquellos que idearon por un proyecto como este, así como quienes se han volcado en mantenerlo, pretendiendo que esta tierra tenga una oportunidad de desarrollo, de escape al ostracismo cultural que la condena el resto del año a vivir en stand by. Cuesta hablar de la Feria sin hacer alusión a los más de quinientos profesionales (programadores, medios de comunicación, miembros de compañías o personal de la Feria entre muchos otros) que acuden cada año a trabajar sin descanso, las más de mil compañías que presentan sus propuestas, o los treinta y cinco mil espectadores que respaldan la cita escénica y, sin embargo, los resultados más rotundos son los menos objetivables.

Para hacerlo más fácil es recomendable, concretamente, fijar la atención en el “Divierteatro”: jóvenes, por lo general, de entre dieciséis y veinticinco años que residen o están vinculados a Ciudad Rodrigo se ofrecen a participar como monitores en este programa, el cual forma y da la posibilidad de formar parte de la gran familia teatral, capacitándoles para brindar a los niños un programa de animación y pedagogía artística durante las mañanas en las que se desarrolla la Feria, sin parangón en otros eventos escénicos.

Si eres un joven mirobrigense y te sitúas en esa franja de edad, probablemente antes de haber sido monitor, habrás sido un niño que ha recordado con cariño los pintacaras, los “grandes juegos”, los títeres de mil formatos, o la paciencia infinita que contigo han tenido jóvenes con inquietudes y ganas de disfrutar y generar una forma de ocio alternativa en su ciudad que les permita conectar con gente a la que, de otro modo, no hubieran conocido. Es este un proceso circular que garantiza la educación de nuevos públicos y la creación de comunidad en torno al teatro y la cultura.

Y no solo eso, no hay comercio ni empresa que titubee en lucir el cartel de cada edición; además, casi un centenar de empresarios deciden convertirse oficialmente en “establecimientos colaboradores con la Feria”.

Hay otro grueso de la población, formada por gente de entre cero a noventa y nueve años que defiende el patrimonio escénico: la Asociación de Amigos del Teatro de Ciudad Rodrigo. Durante la Feria se le encomienda una tarea imprescindible: reconocer los mejores espectáculos que se han exhibido en el evento. En esta edición ha sobresalido, por ejemplo, Edipo Rey, de Teatro del Noctámbulo, el cual ha sido galardonado con la Mención al Mejor Espectáculo de Sala. La compañía ha depositado la confianza de adaptar el texto de Sófocles a Miguel Murillo y de dirigir al irlandés Denis Rafter, dando lugar a una inteligente propuesta dramática, equilibrada, sensorial y emocionante, que respeta el clásico y conecta con el público contemporáneo.

Espectáculo

Espectáculo “Edipo rey”, de la compañía Noctámbulo. © Fotografía: José Vicente.

La Mención al Mejor Espectáculo para público infantil y familiar ha recaído en Baobab Teatro y su espectáculo Luppo, estrenado en la Feria, el cual, huye de convencionalismos y, con una sensibilidad especial, inicia a los más pequeños en el descubrimiento de los procesos vitales y las relaciones humanas. Finalmente, la Mención a Mejor Espectáculo de Calle es para la compañía extremeña Albadulake, y Las expertas espectáculo atrevido que busca romper estereotipos, con una estética cuidada y la mejor técnica circense, mezclando cuerda aérea, equilibrio, acrobacia, magia y danza.

Por todo esto y mucho más, la Feria de Teatro de Castilla y León que se celebra en Ciudad Rodrigo es un verdadero oasis cultural de éxito que favorece el desarrollo integral del territorio, posible por el incansable trabajo de cientos de profesionales y un gran apoyo institucional y cívico. Cuando Lorca decía que un pueblo que no fomenta su teatro “si no está muerto, está moribundo”, lo decía con razón; en este pequeño terruño nos ayuda a resucitar cada verano: cada minuto de ficción dramática es un nuevo aliento que permite reconocernos con nuestras virtudes y defectos: da fuelle al largo invierno y nos sitúa en el tiempo.

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