“Manifiesto” por la presencia de las Humanidades en la enseñanza

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Montaje de una instalación del escultor Amancio González en el hall de Filosofía y Letras (León).

Reproducimos aquí el primer Manifiesto del Foro por las Humanidades, surgido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León tras la formulación de algunas preguntas elementales: “¿Se puede seguir sosteniendo que las Humanidades no son una fuente de productividad y riqueza? ¿Es lícito que las corporaciones económicas de ámbito privado dicten las coordenadas de la educación pública? ¿Es posible un desarrollo social y económico equilibrado sin la alianza entre las humanidades y las ciencias? ¿Son viables nuestras sociedades sin una sólida base humanística o sin el oxígeno del pensamiento crítico?”

MANIFIESTO

¡Por la presencia de las Humanidades en todos los niveles de la enseñanza!

¡A favor del conocimiento, la ética y la estética!

El discurso de la utilidad y, más exactamente, de la rentabilidad económica se ha convertido en el valor absoluto que dirige las políticas gubernamentales en todo el mundo, que regula las relaciones laborales, que estratifica la sociedad, que define la concepción del triunfo y del fracaso y, desde luego, es la brújula que signa la importancia y la eficacia de los estudios universitarios y no universitarios. Nada parece importar más allá de la competitividad económica individual y colectiva, de los índices bursátiles y mercantiles, de las grandes cifras macroeconómicas en el marco de una economía globalizada. Frente a los valores éticos, cívicos y solidarios, se ha impuesto la idolatría al valor de mercado, poco importa, según parece, que su comportamiento sea salvajemente destructor.

Esta nueva diosa de la rentabilidad ha llegado, sin duda, al ámbito de los estudios universitarios y está marginando a pasos agigantados todas aquellas disciplinas que han sido tildadas de «inútiles» porque supuestamente no se adecuan a esa proteica carrera de la productividad y la rentabilidad, porque no garantizan el triunfo social ni económico. Esa tendencia a la desaparición o destrucción paulatina de las Humanidades se viene traduciendo desde hace años en sucesivas reformas de planes de estudio, desde la primaria hasta la universidad, que de manera constante reducen la presencia de las disciplinas humanísticas en sus aulas: las Lenguas clásicas, la Filosofía, la Historia, la Lengua, la Literatura, el Arte… han ido perdiendo presencia e importancia en número de horas y en valoración académica. El Plan Bolonia se está convirtiendo en una herramienta eficaz en este sentido, pues, inspirado en criterios al parecer empresariales y productivos, facilita la desaparición de departamentos e incluso de titulaciones universitarias, en especial las de ámbito humanístico, que cada vez se ven más amenazadas y relegadas hasta quedar abocadas a su desaparición. Pero no solo en el mundo occidental, hace unos meses saltaba a los teletipos que el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón recomendaba la supresión de las carreras de Humanidades (estudios clásicos como los de Lengua y Literatura, Historia y Arte, pero también Educación, Economía o Derecho) de la universidad. En nuestra Universidad de León se conoce bien de lo que hablamos, pues todos tenemos muy presente el recuerdo de la amenaza cifrada que la Junta de Castilla y León había proyectado contra los grados de Geografía, Biblioteconomía, Arte e Historia. Todo parecía responder a una voladura controlada, aunque brutal, de las Humanidades. Y todo, paradójicamente, en una ciudad como León, en un viejo Reino como el de León, cuyo patrimonio histórico, artístico, geográfico-natural, bibliográfico o literario es, sin duda, uno de los más ricos, diversos y extraordinarios de esta vieja piel de toro.

Y, de nuevo, la coartada de la desaparición necesaria de las Humanidades arranca de verdaderas falsedades, puesto que desde el punto de vista puramente crematístico —es decir, desde la perspectiva de los mandarines del establishment (como los llama Chomsky)— es falaz la idea de que las humanidades no sean rentables ni productivas. ¿Cómo puede decirse que en un país, como por ejemplo España, las Humanidades —en el amplio sentido del término, que incluye obviamente todo el patrimonio artístico, musical y literario, fruto de una vastísima y variadísima tradición histórico-cultural— no son rentables? Los datos ofrecidos por el ministerio del Sr. Montoro nos dicen que la aportación del mundo de la cultura al PIB, en el pasado ejercicio, es del 3,5%, una cifra que ni siquiera recoge todos los ingresos que generan las infraestructuras culturales y toda una variedad de actividades que de forma directa o indirecta se relacionan con el ámbito de las Humanidades, lo que aumentaría considerablemente la mencionada cifra.

¿Se puede seguir sosteniendo, por lo tanto, que las Humanidades no son una fuente de productividad y riqueza? ¿Qué se esconde detrás de esos discursos de nuestros gobernantes y nuestros prohombres de negocios que disparan abiertamente contra las Humanidades, que vociferan su inutilidad, que proclaman su falta de rentabilidad, cuando se demuestra que es absolutamente falsa semejante argumentación? Cabría preguntarse si bajo esa máscara que exhibe el poder político y económico contra las Humanidades no se esconde el rechazo y el miedo a los valores que representa el humanismo, a los valores éticos y estéticos, críticos y solidarios, sociales y políticos, que ha caracterizado al pensamiento humanista desde varios siglos. Ciertamente, desde los tiempos de Nebrija, Pico de la Mirandola, Leonardo da Vinci, Juan Luis Vives, Erasmo, etc., la tradición humanística se convirtió en una fuente de sabiduría que tenía una vocación eminentemente social, pues el conocimiento debía contribuir al desarrollo del individuo y de la sociedad, de manera que el humanista asumía en todo momento un valor ético y político con su entorno.

¡Por la alianza de las ciencias y las letras!

En otras épocas de nuestra historia los ideales inspirados en la tradición humanística y el afán de progreso convivieron armoniosamente y se confabularon para alentar el desarrollo social, político, económico y cultural de nuestra sociedad. Uno de los hitos más destacados lo representó la Institución Libre de Enseñanza, preocupada por la creación y formación de una vanguardia intelectual que, bajo la inspiración humanística y científica, contribuyera al desarrollo de nuestro país. Los resultados fueron, una vez más, extraordinarios. De nuevo se demostraba que la alianza de las humanidades y el conocimiento científico es la única vía que tiene un país para prosperar de forma democrática y ética. Los países, las sociedades, y también sus empresas e industrias, se desarrollan solo cuando se hallan entretejidas con una buena base humanística y el ejercicio del pensamiento crítico, sin los cuales los individuos no son sino entes productivos y consumidores, alienados y, por lo tanto, ajenos a la participación social y política.

En consonancia con todo lo expuesto hasta ahora, la Facultad de Filosofía de Letras se ha propuesto celebrar a lo largo del presente curso 2015-16 (que tendrá sucesivas continuaciones en los próximos años) un Foro por las Humanidades en el que se pretende reflexionar acerca del papel, función y significado de las humanidades frente a los retos que se plantean nuestras sociedades en este siglo XXI. Más allá de perder el tiempo intentando responder a la idea maniquea y falaz de la inutilidad de las humanidades, en este Foro se quiere reflexionar acerca de los problemas, intereses y conflictos que dificultan o impiden el desarrollo social y económico de la humanidad bajo unos parámetros de solidaridad, justicia y paz. Más allá de la formación académica y profesional que ofrecen, creemos que las humanidades —como sostiene Martha Nussbaum— resultan fundamentales para el desarrollo de la democracia y el ejercicio político y civil del ciudadano. Desde este compromiso pretendemos que el Foro por las Humanidades responda a la función cívica que se deriva de su carácter esencial y, en este sentido, sea un ámbito para la reflexión y el debate acerca de la variada, compleja y problemática realidad que nos rodea: guerra, migraciones, diásporas y exilios, pobreza y marginación social, desarrollismo y medio ambiente, feminismo, poder y libertad, ciencia y cultura, etc. Una amplia red de cuestiones que se abordarán desde una perspectiva interdisciplinar y bajo un formato diverso que irá desde la conferencia a la mesa redonda, la exposición o el taller. El conjunto de actividades que se propondrá en las sucesivos Foros no irá dirigido solo a los estudiantes y profesores de nuestra Facultad, sino que estará abierto a la sociedad leonesa. Por este motivo el Foro realizará sus actos en diferentes espacios, principalmente la sede de la Fundación Sierra Pambley y la Facultad de Filosofía y Letras. Esperemos que la asistencia del público a este Foro por las Humanidades no solo sea la ratificación de su conveniencia y utilidad, sino, más aún, la constatación de la necesidad de la pervivencia y proyección de los estudios humanísticos.

¡Por el encuentro de la inspiración humanística con el conocimiento científico!

“El Quijote en Sierra Morena” (detalle), una escultura de Víctor de los Ríos en el campus universitario de León. © Fotografía: juanluisgx.

Un Comentario

  1. Ignacio Fernández

    Lo suscribo. Y animo a continuar la serie, si así se estima.

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