Luis Díaz Viana cierra el círculo de “Paganos” con una exposición de pintura expresionista

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Después de tres libros y una exposición sobre la vieja referencia de Paganos”, Luis Díaz Viana da por concluido un ciclo poético, literario y artístico que se ha alargado varias décadas. Esta filosofía, ajuste de cuentas, reto o cavilación, para nada dominguera, del antropólogo, escritor, poeta, pintor y último premio Castilla y León de Humanidades le ha traído el reencuentro consigo mismo.
La exposición “Paganos” se podrá ver hasta el 19 de junio en la Fundación Segundo y Santiago Montes (Valladolid).

Por ISAAC MACHO

No es casualidad que Luis Díaz Viana haya titulado a la exposición que cuelga en la Fundación Segundo y Santiago Montes y al libro homónimo, “Paganos”. Él es un viejo convencido del paganismo entendido como una forma de ser y de pensar, un tema recurrente en su obra desde hace décadas. Díaz Viana viene envuelto en la llama del “paganismo” desde una edad temprana. Uno de los textos que influyó en esa clave fue Marc Augé y su libro El genio del paganismo, así como otros escritos de diferentes autores. A partir de la década de los 90, del siglo pasado, sus reflexiones sobre esta cuestión empapan sus ensayos, su producción literaria y artística.

La devoción que profesa a la madre tierra y a la naturaleza, su reconocida reconciliación con los ancestros sean de Europa, África o la América Precolombina, capaces de engendrar una cultura y civilización diferentes a las oficiales del cristianismo, le permiten a este antropólogo amasar con orgullo sus propias teorías sobre identidad, ritos, símbolos y religiones.

El primer destello de esa luz politeísta aparece con la publicación de Pagano refugio (1996), un poemario en el que Luis Díaz Viana deja constancia de la vuelta de tuerca que dio su vida tras un grave accidente de tráfico que le llevó a replantearse muchos de los valores de su propia existencia. El libro le sirve para reencontrarse “con los paisajes de la niñez, en el entorno del río Cega, al que me escapaba continuamente y en el que me cargaba de energía”. En esos parajes, afirma, pasó algún tiempo “asilvestrado…”. Entre los pinos y las voces animadas de la fauna y la flora, próximas al agua, el niño Luis Díaz gozaba y, a veces, temía, por supuesto, cómo sobreponerse a las variopintas situaciones en sus peripecias por la zona.

En ese ambiente rural e idílico –donde sus padres contaban con una explotación ganadera con vacas, cerdos, gallinas, conejos…–, el infante tenía buen cuidado de no engancharse en los alambres que marcaban y separaban territorios, y salvar el cortafuegos antes de entrar en el ámbito fascinante del bosque de ribera en las márgenes del cauce. Ese era el camino de ida, pero había que volver y para eso el niño que soñaba con seductoras aventuras y tentaciones de todos los colores, necesitaba fijarse detenidamente en árboles, espesuras y otros detalles capitales para que la vuelta pudiese realizarse sin contratiempos. Estas campestres andanzas infantiles, de hondas raíces para la imaginación de aquel rapaz, atizan la memoria de Díaz Viana cuando habla del reencuentro con esos paisajes, mientras se recuperaba del desgraciado revés de tráfico. “El paisaje me salvó”, asume con sinceridad.

Exposición "Paganos" de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía:  Juan A. Berzal.

Exposición “Paganos” de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía: Juan A. Berzal.

Y en esos versos de Pagano Refugio duerme también algo del pensamiento del etnólogo francés Augé ya que, según reconoce Díaz Viana, “me iluminó en aspectos como la raíz pagana europea de nosotros mismos que ha estado muy tapada durante siglos, oculta desde la Edad Media…, él me hizo ver que nosotros fuimos eso y lo seguimos siendo”.

Pero la historia prosigue y un nuevo volumen vendrá a dejar testimonio de sus creencias paganas. En 2010 publica su primer libro de ficción, Los últimos paganos, cuyo protagonista, Antonio, plasma los recuerdos de sus correrías por la villa romana de Almenara de Adaja (Valladolid). Aunque no es una novela propiamente histórica, sí reconstruye al detalle una época desconocida para la gran mayoría y que, el autor califica como un espejo que “tiene mucho que ver con las angustias actuales”.

“Se trata de una fabulación de los posibles dueños de la villa romana del siglo V donde vemos cómo las cosas cambian pero no de la noche a la mañana, una especie de preludio de lo que ahora sufrimos con la globalización, un tema que me venía interesando desde años atrás”, reflexiona el profesor. Al igual que en el caso romano, el investigador señala que “dependemos de cosas muy frágiles, cada vez estamos más expuestos a las debilidades, que ya hemos vivido”, apunta. Incluso el ensayista-poeta advierte que “los efectos pueden ser todavía mucho mayores, y si no veamos los últimos 6 años de la crisis, una situación con un largo recorrido…”. Aun tratándose de una investigación y una temática alejadas de los circuitos comerciales, este descubrimiento en forma de novela ganó el Premio de Novela Ciudad de Salamanca de 2009.

El poemario y la exposición bajo el nombre de Paganos” concentra, siguiendo los pasos de Luis Díaz Viana, una especie de vademécum existencial.  Tanto es así que se comprende al “bosque, los ríos, el sentido de la vida y la muerte, un panteísmo apacible y pacífico, la relación con los animales y la naturaleza en general, el sentido de lo sobrenatural sin el lastre del monoteísmo patriarcal, el poder creativo de la palabra, la narración y las historias, la memoria de un pasado oculto, pero perenne, y presente a la mano si se le quiere encontrar”.

MÍNIMA MEMORIA

¿Qué habremos de dejar?

Unos libros y herrumbre

sobre las horas muertas.

¿Qué habremos de perder?

Los lirios y las dalias

de aquel tiempo gozoso

en las manos ardientes

de un amante impostor.

Cuando entres en tu baile

de nieblas y calaveras:

“Da el dolor a la tierra

y el placer

a las nubes”.

Pero junto a los versos del último libro, la mayor novedad de cara al público es la pintura, una actividad, en cierto modo, secreta del artista. Los cuadros y el color que acompañan a estos poemas, un trabajo de 20 años, complementarios del verbo, “fueron haciéndose al unísono como ilustraciones o ideogramas de la voz que se encuentra a sí misma”. Y es que “pinto como escribo poemas, a veces, incluso, una y otra cosa se confunden o juegan a ser lo mismo”.

Exposición "Paganos" de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía:  Juan A. Berzal.

Exposición “Paganos” de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía: Juan A. Berzal.

La muestra pictórica colgada en la Fundación Segundo y Santiago Montes reúne un conjunto de 38 obras, piezas de “poesía visual y de un expresionismo gestual” a caballo entre lo abstracto y la figuración. Díaz Viana pinta desde joven y su relación con la pintura, afirma, “puede compararse a la que se mantiene con una amante no demasiado fiel, o, quizá, el infiel haya sido yo”. Fue una de sus primeras vocaciones y dedicaciones profesionales, junto a la escritura, para ganarse la vida tras dejar su casa familiar, antes de cumplir las veinte primaveras.

Como reconoce el propio artista, en algún momento de su vida la pintura le ayudó a recomponer “casi literalmente mis trozos y reconstruirme en lo físico y mental, acompañándome como los viejos amigos que jamás te fallan”. “De hecho, las palabras, las frases que fueron surgiendo de mi mano sobre el papel, el poemario que me salvó de las negruras de la inactividad más solitaria, lo hicieron confundidos con imágenes, con pictogramas que señalizaban mi regreso a un lugar en el mundo: el paisaje del río y los pinares que conocí de niño”. Ya entonces entendió que su encuentro con lo pictórico sería, en adelante, “secreto y esporádico pero intenso”.

De las obras más antiguas de la exposición, que surgieron durante su estancia en California, “como un adiós consciente a todo aquello que había descubierto entre las brumas postrevolucionarias y algo nostálgicas del Bay Area (Área de la Bahía de San Francisco, conocida como San Francisco Bay Area, un espacio que incluye a las ciudades de San Francisco, Oakland y San José, en el estado de California), a las pinturas de las verdes forestas que te envuelven en su frescor y rumor de agua en las orillas del Cega, discurre un trayecto por la vida y las inmediaciones de la muerte, transformado en poemas que son imágenes y pinturas que son signos”.

Exposición "Paganos" de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía:  Juan A. Berzal.

Exposición “Paganos” de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía: Juan A. Berzal.

La muestra Paganos ofrece a quien la visita “al fondo, las aldeas y villas de los paganos que poblaron estas tierras; sus caminos, calzadas y puentes, sus viñedos o sus ruinas, sus pasos adentrándose y todavía resonando por el bosque, sus manes y sus lares que siguen siendo también los nuestros”.

¿Con la exposición Paganos cierra el círculo a su serie sobre esta temática? El escritor responde que “debería cerrar el círculo…”, y en el viaje de arreglar las cuentas consigo mismo, acto seguido, echa mano de dos máximas en su vida. Una, acudiendo a su experiencia docente: “suelo aconsejar a mis doctorandos que nunca dejen muertos sin enterrar. Precisamente esta era una cuestión que me preocupaba y que necesitaba resolver”. Y dos, “es necesario hacer todo aquello que uno puede y quiere hacer, compitiendo con uno mismo, hay que intentarlo siempre…”.

En relación con esta materia y su identificación con lo pagano, el pintor-escritor recuerda la enseñanza de los pobladores de las villas romanas excavadas que cerraban el círculo en el cementerio donde estaban enterrados. “Eso me pasa a mí: desde mi casa, si sigo la curva del río llego al cementerio donde están enterrados mis padres, ahí cierro el ciclo completo pero no por un asunto religioso sino espiritual., eso clarifica mucho tu vida…”, concluye.

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*La exposición “Paganos” puede verse, hasta el 19 de junio, en la Fundación Segundo y Santiago Montes. C/Núñez de Arce, 9, Valladolid. Horario: viernes: 19,30-21,30 horas; sábados: 12-14 y 19,30-21,30 horas; domingos: 12-14 horas.

Exposición "Paganos" de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía:  Juan A. Berzal.

Exposición “Paganos” de Luis Díaz Viana en la Fundación Montes. Fotografía: Juan A. Berzal.

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