Olimpiadas, Geología y conciencia ambiental

Marta Pérez, la profesora, en primer plano, junto a Clara García y Gabriel Vaquero toman un bocadillo tras la realización de la yincana en la fase nacional de las VII Olimpiadas de Geología, en Jaca.

Marta Pérez, la profesora, en primer plano, junto a Clara García y Gabriel Vaquero toman un bocadillo tras la realización de la yincana en la fase nacional de las VII Olimpiadas de Geología, en Jaca.

Los dos jóvenes que ganaron la fase territorial de Zamora de cara a las VII Olimpiadas de Geología, celebradas en Jaca, estudian y viven en la comarca de Aliste, a la sombra de la Sierra de la Culebra. Su participación en estas peculiares pruebas ha aportado a Clara García y Gabriel Vaquero otra forma de mirar y entender la tierra y sus diferentes contrastes.

Por ISAAC MACHO

El ser humano siempre ha deseado entender su entorno y mejorarlo. Ahí entra en juego la Planetología que estudia el origen y evolución de los planetas, basada en las ciencias de la Tierra, una de cuyas disciplinas es la Geología. Precisamente, esta doctrina investiga la historia de la tierra, su origen, formación y las transformaciones que afectan a los minerales y las rocas de la superficie.

Ese interés por reflexionar sobre las entrañas de nuestro planeta fue el gusanillo que, poco a poco, les fue metiendo en el cuerpo la profesora Marta Pérez Folgado a media docena de alumnos del IES Aliste, de Alcañices (Zamora), para poder competir en las VII Olimpiadas de Geología.

Aspiraban a medirse a compañeros de toda España desde la comarca de Aliste, situada entre un conjunto de montañas húmedas de Galicia y León y las llanuras del interior de la Cuenca del Duero, dominada por materiales antiguos como las pizarras, las grauvacas y las cuarcitas ordovícico-silúricas.

Además de las penillanuras ganaderas, los espacios cerealistas, sus numerosos valles y un paisaje agradecido, su vegetación combina encinares y rebollos. Guardada al norte por la Sierra de la Culebra y al oeste por la frontera con Portugal, la zona está regada por el río Aliste y, en menor medida, por el cauce del Manzanas, conocido como “jardín de Aliste”.

Pero, sin duda, la estrella de este espacio geográfico de transición es la Sierra de la Culebra, “la más interesante desde el punto de vista geológico por sus relieves de cuarcita del ordovícico, plegada en la orogenia hercínica”, resume Pérez Folgado. “Como es una roca muy resistente, da crestones en el relieve, y como está plegada, va conformando los típicos cerros que forman las cumbres”, indica la docente geóloga.

En este espacio geográfico de transición, Marta Pérez Folgado quiso despertar en sus jóvenes alumnos la curiosidad por lo que sucede en el interior de la tierra. Este interés era una prolongación de la preocupación de las Universidades y la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT) porque, en los últimos años, las matrículas habían descendido de forma alarmante, hasta el punto de que algunas facultades corrían peligro de desaparecer. En Castilla y León, por ejemplo, el grado de Geología únicamente se imparte en la Universidad de Salamanca y su permanencia se considera estratégica en los planes de la Junta.

Las Olimpiadas de Geología nacen con el objetivo de fomentar el interés por los contenidos propios de la Geología y del conjunto de las Ciencias de la Tierra; animar a que los participantes comiencen estudios universitarios vinculados con la Geología y potenciar la importancia del entorno natural y la concienciación ambiental.

Clara García Lorenzo y Gabriel Vaquero García acaban de terminar primer curso de Bachillerato y son dos de los seis jóvenes que presentó el IES Aliste a la fase territorial de Zamora. Como ganadores de esta prueba en la provincia acudieron a disputar la fase final en Jaca (Huesca) donde quedaron entre los 30 primeros de 84 que participaban de todo el ámbito estatal. Además, Gabriel Vaquero quedó entre los tres equipos que hicieron perfecta la yincana.

Tanto Clara como Gabriel, ambos de 16 años, califican la experiencia de maravillosa en aspectos como el buen ambiente entre los participantes, el esfuerzo extra que tuvieron que realizar a la hora de preparar el test y la yincana y los nuevos contactos que han añadido en la agenda de sus móviles.

 -Paisaje de la comarca de Aliste con la Sierra de la Culebra, al fondo. © Fotografía: Gabriel Vaquero.

Paisaje de la comarca de Aliste con la Sierra de la Culebra, al fondo. © Fotografía: Gabriel Vaquero.

De hecho, dice Clara, esta inmersión en el campo de la Geología ha cambiado su manera de observar el paisaje y, al respecto, afirma que suele encontrarse con sorpresas: “perdiéndote por una carretera vieja llegas a un lugar extraordinario, y aunque no sepas explicarte el misterio de lo que esconden, sientes la tranquilidad que trasmiten y la alegría que supone encontrarlos”.

Ella, de un tiempo a esta parte, se fija en detalles que antes le eran imperceptibles. Por ejemplo, “las cárcavas que se forman en los barrancos de las carreteras, sus pliegues, algunas rocas que me llaman la atención porque sé diferenciarlas, los fósiles, los chistes que se pueden hacer con estos nuevos conocimientos…”

Algo parecido le sucede a Gabriel cuando recorre la zona y su pueblo, Pobladura de Aliste, al comprobar la nueva dimensión que ha tomado su campo de visión, más amplia y rica que antes de introducirse en este territorio de la Geología.

Define la comarca alistana, donde vive, como una zona que cuenta con “numerosos yacimientos de pizarra en Mahíde, Flechas, Palazuelo de las Cuevas, Riofrío o Abejera, sobre cuyas lascas aparecen ocasionalmente fósiles de animales marinos”.

Él se muestra defensor del medio ambiente de la comarca: “Hay parajes de gran belleza como la Sierra de la Culebra, en la que destaca una cueva cercana a la localidad de Boya donde se forman cristales de cuarzo con forma de prisma”, aunque actualmente, se lamenta, “los pocos que quedan son muy pequeños debido a que los visitantes de la cueva se han llevado los cristales más grandes”.

Los dos estudiantes reconocen que queda mucha materia por aprender e insisten en que les apetecería repetir estas pruebas –si el instituto les permitiera escoger esa asignatura– en las VIII Olimpiadas que en 2017 celebran la competición nacional en Béjar (Salamanca) y la internacional en Noruega. Como sus alumnos, también la profesora de Ciencias Naturales, Biología o Geología, entre otras materias, Marta Pérez Folgado, está dispuesta “a volver a intentarlo el año que viene”.

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