Carta del pintor Manuel Sierra ante el borrado de su mural en Piedrafita de Babia

El mural de la Escuela de Piedrafita de Babia.

Este es el mural de la Escuela de Piedrafita de Babia que ya no se podrá ver más, porque ha sido tapado por decisión municipal. Foto: Club Xeitu.

A través de las redes sociales, el Club Xeitu de la comarca leonesa de Babia lamentaba, hace unas semanas, la decisión del Ayuntamiento de Cabrillanes de eliminar el mural de la antigua escuela de Piedrafita de Babia. El mural era una obra colectiva realizada en 1995 por el artista de origen lacianiego Manuel Sierra junto a un grupo de alumnos de la localidad, cuyos nombres constaban en el propio mural. 

Ahora que la decisión municipal se ha consumado, desde Xeitu lamentan la desaparición de esta obra de Sierra, un pintor “que siempre se ha brindado a colaborar en cuantas iniciativas se le ha pedido”, y al que al que dan las gracias “por sembrar nuestros pueblos y nuestras paredes de arte y por mostrarnos, a través de sus pinceles, buena parte de lo mejor de nosotros mismos”.

Tras el borrado del mural, el pintor leonés afincado en Simancas ha escrito esta carta pública, dirigida tanto a los niños que lo pintaron como a la alcaldesa (Lina Freire) que ordenó taparlo:

Por MANUEL SIERRA

El artista y pintor Manuel Sierra. Fotografía: Juan Antonio Berzal.

El artista y pintor Manuel Sierra. Fotografía: Juan Antonio Berzal.

Cuando empiezo a escribir estas líneas que quieren ser una carta, dudo a quién dirigirme: a los niños y niñas con quienes pinté un mural en las Escuelas de Piedrafita de Babia allá por septiembre de 1995, o a la alcaldesa del Ayuntamiento de Cabrillanes, que mandó taparlo. Como la pintura mural es una pintura colectiva, pública, de todos y para todos, me dirigiré primero a esos niños y niñas cuyos nombres figuraban en la esquina inferior izquierda de la pared junto a mi propio nombre; niños y niñas que ahora serán padres y madres de criaturas en edad de aprender, de ilusionarse con lo compartido y de pintar.

Queridos pequeños compañeros que lo fuisteis en aquel mural de las escuelas: Como os decía entonces, un mural es un tipo de pintura realizada sobre una pared, que pretende expresar algo, contar algo a los demás y a los mismos que pintan. En cambio, un cuadro (una acuarela, una cera, un óleo…), que también es una expresión, responde a un ámbito más privado, al deseo personal del pintor. Sin embargo, el mural surge de un deseo colectivo, de las ganas que tiene un grupo (un colegio, un pueblo, una asociación…) de protestar y denunciar lo que les indigna, o bien nace para manifestar la alegría que nos produce haber conseguido algo entre todos, ser miembros de una comunidad, de una tierra, que nos gusta nuestro paisaje, nuestra escuela, nuestros amigos…, o simplemente para decir que estamos vivos. Los pintores, en la pintura mural, somos como especialistas que estamos entre ese deseo de quienes quieren proclamar algo a los demás y los demás. Somos como los albañiles: alguien tiene el deseo o la necesidad de hacer una casa, y el albañil traduce ese deseo en cimientos, paredes, tejado…, algo así.

Perdonad los adultos que leáis esto, pero estoy escribiendo como si hablase con aquellos rapaces del Colegio Público de Huergas, cada vez que iba a pintar otro mural más en los pasillos, en el vestíbulo o en el comedor.

Para un pintor, el propio oficio de pintar es un aprendizaje que no tiene fin, no sólo en el aspecto de aprender a pintar mejor, manejar más diestramente herramientas, colores, formas, luces y sombras…; no sólo eso. Para un pintor —o para mí al menos—, ser pintor de murales es aprender de los demás, precisamente por ser el mural un dictado colectivo. Los murales que pintamos en el Colegio (¡procurad que no os los borren!) los hicimos aprendiendo vosotros de mí y yo de vosotros. Yo puse, y pondré mientras pueda hacerlo, mi oficio (conocimiento, habilidad y experiencia) al servicio de ese deseo vuestro y de vuestros maestros de iluminar las paredes, y eso fue aprendizaje para vosotros. A su vez, compartisteis conmigo vuestras emociones y me disteis los motivos para pintar tal o cual pared; y eso fue y es aprendizaje para mí. Esta carta pretende ser un agradecimiento público a vosotros y a vuestros maestros por ayudarme a creer que es posible otro mundo mejor aquí.

El mural a medio tapar por decisión municipal (en la actualidad ya ha sido tapado del todo). Foto: Club Xeitu.

El mural a medio tapar por decisión municipal (en la actualidad ya ha sido tapado del todo). Foto: Club Xeitu.

Con respecto a la alcaldesa, y a su decisión de tapar sin previo aviso el mural de Piedrafita, tengo muy poco que decir, porque los hechos y sus declaraciones lo dicen todo. El mural se había ido deteriorando por el clima, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento; necesitaba restaurarse o, más bien, ser sustituido por otro (yo mismo lo dije públicamente docenas de veces). Pero no es ésa la cuestión: lo que no es de recibo, y menos como actitud de una alcaldesa democrática, es que el autor (o coautor con los niños) del mural borrado tuviese que enterarse por terceros y a «hechos consumados». Lo mismo pasó, aunque con el agravante de ser algo irreversible, con la decisión despótica y malintencionada (?) por parte de la misma alcaldesa de levantar una nave de dimensiones suficientes como para tapar (otra vez tapar…) toda posible vista desde nuestra casa familiar de Cabrillanes hacia la vega, al río Luna, a los montes de Peñalba…, teniendo para hacerlo todo un terreno ferial que se extiende cuesta abajo hasta el río. Llueve sobre mojado: tampoco en aquella ocasión fue posible (?) advertirnos de algo decidido de antemano, evitando así que pudiésemos alegar razones ante tal atropello.

En el fondo, señora alcaldesa, aparte de ser ambas decisiones manifiestamente despóticas, carecen de la menor ética, elegancia y respeto.

Posdata 1: Parece ser que otra de las razones esgrimidas para no avisarme del «borrado» del mural fue que yo cobraría 16.000 euros por restaurarlo. Sin comentarios, porque una mentira y una difamación de tal calibre no me descalifican a mí, sino a quien las difunde; aparte de que, señora alcaldesa, nadie se lo cree.

Posdata 2: En Mena de Babia, hay otro mural mío en un templete situado en la plaza. También está deteriorado por el tiempo y la humedad de una presa. La Junta Vecinal, a través del alcalde pedáneo, me planteó la restauración; y la haremos. En Quintanilla de Babia, pasa lo mismo con otro mural en la zona de la fiesta. La asociación El Rancón, que lleva 32 ediciones ininterrumpidas de jornadas culturales (y con quienes colaboro desde siempre), se puso en contacto conmigo para pintar un nuevo mural allí; lo pintaremos. Así se hacen las cosas, señora alcaldesa, con respeto y con elegancia.

De momento, esto es todo; y, como diría el Quijote: ladran, luego cabalgamos, querido Sancho.

Firmas de los niños y del pintor Manuel Sierra en el mural. Ya han sido tapadas.

Firmas de los niños y del pintor Manuel Sierra en el mural. Ya han sido tapadas.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: