Cocción

Foto de la hornada a la que se refiere el relato de Sonia Maestú.

Foto de la hornada a la que se refiere el relato de Sonia Maestú.

La ceramista y joyera artesana Sonia Maestú nos envía el relato de una de sus cocciones. Es en su taller en Tomiño, en la comarca pontevedresa del bajo Miño, donde esta artesana hace arte a base de barro y fuego. Cuece las piezas a 1.300 grados, siguiendo el más puro estilo tradicional y creando hermosas piezas y obras de joyería, bisutería y pequeñas esculturas. Todas son obras únicas, joyas con alma realizadas con paciencia, una gran técnica y enorme corazón.

Por SONIA MAESTÚ

Ayer cargué el horno a las 21 horas. Cerré el kiosco para dormir, no repetir ese estar hasta las tantas para meter algo más a última hora. Tengo 54ºC y hasta los 1280ºC me quedan 12 horas con apuntes de escalas… bombonas de propano, quemador (aire-presión), tiro… Un manómetro que va por libre… reloj digital del pirómetro… etc.

Un portátil patata me deja contar y compartir: Ventanas al valle me dejan disfrutar del día de diciembre, pájaros cantando de fondo ponen la música… El viento silba y los árboles tararean a su son, la estufa que encendí para calentar el tiro del horno, crispa… toda una fauna de sonidos e incertidumbres. 12 horas que pasaré sin saber qué sucederá ahí dentro. Hasta mañana en la tarde no podré abrirlo ya frío. Estaré sujeta a este espacio, con cachivaches, diálogos internos y soledad, pero poco.

Un libro cayó sobre unas bandejas donde tenía el trabajo de semanas y me rompió lo que tenía como piezas especiales. No quedaron más que añicos de tiza, débiles, de color indeterminado que guardaban ilusión…

He sacado adelante lo que he podido sin enfadarme, como con el tiempo; si llueve, llueve con impotencia. Sé que perdería horas si me quejo. Seguí como si nada, dejé las piezas rotas en el estante para ver lo burra que puede ser una después de tantos años en el oficio. Lo cuento para sacar la espina, para no olvidarme de que me llamo Sonia, y soy una auténtica imbécil. Pensar que un montón de palabras pueden hacer tanto daño! ¡Ay! Ay! Un par de ellas más para rematar.

Con retraso y poco trabajo físico contable, cargué, y ahora encendí.

Donde quiera que os encontréis, sabréis que, en este lugar, alguien juega con fuego. Destripo cada rincón buscando algo nuevo donde enfocar la vista. Apunto cada 15 minutos la temperatura y cuido de la presión, el aire… para que todo salga. No sé cómo, ni ahora me importa. Corredor que busca meta y no discute la velocidad, simplemente se impulsa y sigue camino.

Otro No Hacer.

Curiosamente esta mañana me levanté e hice todo con la mano izquierda, para recordarme que la derecha está aquí por si acaso, tengo dos manos. Recordar que puedo cambiar. Quizás hoy, bien dormida, con el frío de la mañana que no sentí hasta que os cuento ya parada, descubra algo nuevo, reinvente las horas, consiga olvidarme de mí misma, que sean útiles mis creencias, que mi amor se transforme allá dentro, se transforme, si consigo venderlas, en calor para el resto del invierno.

¡Ay! Ay! Ay! El frío es muy malo para mis oídos! Con todos los sonidos que me acompañan, estos grados me duelen. Este espacio donde está el horno se encuentra mal aislado, hasta la noche pondré los pies en alto enfundada en capas de ropas lanudas.

¿Ya sabéis que vais a hacer hoy? Poneros un Molimo, recordemos la playa, el encuentro de arenas, de soles, de vinos y modorras, de risas…

Voy a cuestionar la diagnosticidad de mi evidencia, voy a ver en otro tiempo el Bronx, el pequeño hilo repetido del felpudo y los incesantes saltos de las pequeñas piernas aun no nacidas entre sombras probables que fueron también mías.

Ya 259º,  37º cada 15, en el inicio del programa…

Llueve y no sirve queja, llueve y no podré pararlo… Ni el tiempo y sus grados.

Ya han dejado de cantar fuera los de plumas.

Un perro se lamenta, las gotas salpican los cristales, me río con mi suerte, está de mi lado.

Voy, Vamos! 300ºC!

  1. ANA GONZALEZ

    Me encantaría estar con la narradora ayudando a subir la temperatura del horno, escuchando su música.
    Magnífico relato. Magnífico vídeo.
    En qué momento los americanos dejaron de ser personas con alma?

  2. Francisco Iglesias

    Bonito relato de la pasión que emana de sus obras.

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