El Museo de León celebra el 18 de mayo con actividades cargadas de historias y relatos

Entrada gratuita durante toda la semana, visitas guiadas, un concurso de fotografía, charlas sobre algunas de las obras curiosas… El Museo de León ha preparado  un programa de actividades para celebrar el Día Internacional de los Museos (18 de mayo), que este año tiene el siguiente lema: “Museos e historias controvertidas: decir lo indecible en los museos”. Reproducimos los textos del folleto que ha preparado el director del museo:

Por LUIS GRAU LOBO / Museo de León

Este  jueves 18 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de los Museos. Desde hace cuarenta años esa fecha es ocasión para el descubrimiento y la valoración de los museos en torno a un lema o asunto que sirva de nexo de unión y motivo de reflexión. Este año dice así: “Museos e historias controvertidas: decir lo indecible en los museos”.

Como recuerda ICOM-España: “Los museos, si realmente sirven para algo, dicen lo que ha de decirse: nada hay indecible para ellos. Como agente de cambio social y garante de valores humanísticos, el museo ha de desentrañar historias traumáticas pasadas y acoger todos los puntos de vista posibles para abordarlas. El museo es la casa de las historias; de todas las historias.”

Para la celebración del Día Internacional de los Museos, el Museo de León llevará a cabo las siguientes ACTIVIDADES:

  • Entrada gratuita general durante toda la semana, del 16 al 21 de mayo.
  • Apertura de la exposición temporal “La mirada contemporánea. Colección ABANCA de arte en el Museo de Leónel martes, 16 de mayo. Hasta el 16 de julio.
  • III Concurso de fotografía “Día Internacional de los Museos en el Museo de León” con temática relacionada con el lema de este año (bases en la web: http://www.museodeleon.com).
  • Comentarios a obras maestras del Museo. Alumnos del grado de Historia del arte de la Universidad de León expondrán sus trabajos monográficos sobre obras expuestas en el Museo mediante tres charlas sucesivas, de quince minutos cada una. Actividad en colaboración con la ULE. Jueves, 18 de mayo, a las 17 horas.
    · Retablo de San Marcelo, por Pablo Guisado Quintela
    · Estatua de San Fernando y altar portátil, por Adrián Díez López y Cristina Aragón Vázquez
    · Pinturas de paisaje del círculo de Ignacio Iriarte, por Claudia Ramos Moro y Pedro Gómez García.
  • Instalación de la escultura “Fregona”, depositada por su autor, Carlos Álvarez Cuenllas, desde el martes 16.
  • Recorrido guiado por el Museo con atención al lema del DIM: “Historias controvertidas: otras historias en el Museo de León” mediante la revisión de determinadas obras, narradas e interpretadas de diferente forma, revelando puntos de vista ignorados u ocultos en los discursos museísticos habituales. Desde el martes, 16 de mayo, hasta el domingo 21, todos los días a las 12:30 h. (ver textos infra).
  • Todas las actividades son de acceso libre y gratuito (hasta completar aforo en su caso)

Museos e historias controvertidas: otras historias en el Museo de León

Los museos custodian y exponen objetos, pero sobre todo, guardan mil y una historias, no siempre agradables, no siempre manifiestas, pero siempre necesarias. A veces, como sucede en nuestra propia vida, no queremos escuchar el relato de una parte de ellas o la perspectiva ajena no nos agrada, pero eso no anula o desactiva esa posibilidad: negándola o ignorándola simplemente nos negamos a nosotros mismos. El Día Internacional de los Museos se dedica en esta ocasión a esos relatos de los que no estamos orgullosos, nos ofende su recuerdo o, sencillamente, no los creemos oportunos, políticamente correctos, a la moda…

Con el objetivo de entrever una faceta no frontal, o menos normalizada, de esas historias, en esta ocasión el museo propone un recorrido de muestreo por apenas una decena de piezas señeras, que sirvan de ejemplo a la posibilidad de observar desde otro punto de vista lo que miramos tantas veces, una perspectiva distinta a la habitual pero no por ello menos cierta o factible.

Finalmente, para afianzar esta conmemoración, este breve circuito por el lado más eclipsado o discreto de los relatos museísticos, incorporamos una nueva obra a la exposición permanente que pretende rendir tributo al trabajo de tantos como hacen porque las cosas funcionen sin que, muchas veces, reparemos en ello.

Feliz visita a los museos.

Edicto de Augusto. Año 15 a.C. Foto: Imagen MAS.

Edicto de Augusto. Año 15 a.C.
Epígrafe en bronce, 24’4 x 15’3 x 0’3 cm
Hallado en los alrededores de Bembibre. Ingresó en 1999, nº de inventario: 1999/28

¿Roma nos conquistó o nos venció? ¿A nosotros? ¿Su dominio cambió las cosas? ¿Dónde se establecieron los romanos y cómo fue su convivencia antes, durante y después de las guerras?

Todavía hoy hay quien se posiciona en uno de los dos bandos enfrentados en la llamada conquista romana, durante las guerras cántabras de hace dos mil años. Pero si somos herederos de alguno de ellos, lo somos de ambos bandos, aunque precisamente la palabra bando no tenga el sentido que le damos en algunos conflictos modernos. El edicto firmado por el emperador Octavio Augusto el año 15 antes de la Era en su cancillería de Narbona nos pone en guardia sobre ello. “Roma sí pagaba a traidores” podría decirse, pero también que la guerra y el período posterior denominado “pax romana” no consistieron en una sumisión o relación de dominio en todos los casos. Algunos pueblos indígenas, enfrentados entre ellos quizás más decididamente que al nuevo poder en expansión, pactaron, y quizás mejoraron sus condiciones de vida; otros tal vez siguieron su camino con escasas alteraciones durante siglos… Nada siguió igual, pero nada cambió tanto, en un principio.

Cruz votiva de Santiago de Peñalba. Hacia el año 940. Foto: Imagen MAS.

Cruz votiva de Santiago de Peñalba. Hacia el año 940
Latón y pedrería repuesta modernamente, 49 x 49 x 0’4 cm
Iglesia de Santiago de Peñalba (León). Donación del obispado de Astorga en 1879, nº de inventario: 15

¿Por qué llamamos invasión a la llegada de los musulmanes y conquista cuando se trata de los romanos? ¿Por qué hablamos de “reconquista”? ¿De quién era para tener que “recuperarlo”? ¿Los pobladores de religión musulmana no eran españoles? ¿Había españoles entonces?

Esta cruz votiva es, posiblemente, el testimonio material más antiguo conservado del culto oficial de la monarquía astur-leonesa a la figura de Santiago, mediante la institución de su voto. Según la leyenda, el monarca leonés, Ramiro II fue amparado por el Apóstol en la batalla de Simancas contra Abderramán III y, en agradecimiento, otorgó dádivas a ese templo dedicado a Santiago, entre las que probablemente se encontraba esta cruz. Sin embargo, la pieza no revela ninguna aparición milagrosa, ni decisiva, y sí testimonia una operación de legitimación política de gran predicamento y longevidad histórica: la llamada “Reconquista”, idea urdida en la corte asturiana para avalar la pugna contra el Islam peninsular: si eran herederos del reino visigodo, “recuperaban” algo que había sido propio. Pero tan hispanos serían los musulmanes como los de religión cristiana. Aún nos referimos a esa “invasión” mientras que no decimos lo mismo de la “conquista romana”, tal vez por ese motivo.

Epitafio de Selomó bar David ben Parnaj. 15 de julio de 1097. Foto: Imagen MAS.

Epitafio de Selomó bar David ben Parnaj. 15 de julio de 1097
Mármol con epígrafe inciso, 38 x 31 x 7 cm
Procede del Castrum iudeorum de Puente Castro. Donación de la familia García de Arriba en 2000, nº de inventario: 2000/26

¿Durante la Edad Media hispana convivieron judíos, musulmanes y cristianos, o sólo cohabitaron? ¿Eran los judíos un pueblo estigmatizado, salvo cuando había que pedirles “favores”? ¿Por qué nada queda de ellos salvo un despoblado bajo tierra y las lápidas de un cementerio perdido?

Puente Castro, en las afueras de León, fue una importante judería al menos desde el siglo X hasta la destrucción del Castrum iudaeorum en el cerro sobre el Torío, durante la invasión del reino leonés por parte de los reyes Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón, a finales del XII. De las décadas florecientes de esa aljama arrasada resta un despoblado arqueológico y un grupo de inscripciones funerarias, símbolo de un trágico final. El mito de las tres culturas que cohabitaron durante la Edad Media hispana revela hasta qué punto querríamos un pasado a la medida de nuestros deseos de tolerancia y convivencia. Es cierto que como en ningún otro territorio europeo habitaron un espacio común, pero también lo es que ello significó traumas, violencia y desdén en mayor medida que en muchos otros lugares. Entender esos recelos, discriminación y la “solución final” de la expulsión de tantos compatriotas tal vez resulte más aleccionador y eficaz que contribuir a excitar discursos biempensantes.

Orisgonta. Ignacio Abarca y Valdés (h. 1680-1735). Foto: Imagen MAS.

Orisgonta. Ignacio Abarca y Valdés (h. 1680-1735). Primer tercio del siglo XVIII
Óleo sobre lienzo, 180 x 105 cm
Procede del convento del Carmen de La Bañeza, ingresó en 1898, con inventario nº 2894

¿Dónde están las mujeres en los museos? ¿No pintaban, no esculpían, no creaban como los hombres? ¿Tampoco hacían otra cosa que no fuera posar o dar ejemplo cuando eran representadas? ¿Todo lo que hacían debía referirse a su padre, a su marido, a sus hijos?

Las mujeres no suelen habitar las paredes de los museos, ni como artistas ni como objeto de arte, a no ser como motivo de escenas al gusto de los hombres y su interpretación. Santas o carnales, mitológicas, virtuosas o deseables, no son mujeres, son arquetipos que enuncian un enfoque masculino. La historia de Orisgonta, relatada por Tito Livio y reproducida en este cuadro ejemplarizante pintado para un convento, describe la venganza de la esposa del régulo Orgiagonte contra el centurión romano que la violó durante su cautiverio, en el marco de las guerras contra los gálatas. Una “mujer fuerte”, que debe llevar la cabeza de su agresor como testimonio de venganza ante su marido para ser “perdonada”…

Colodra. Siglos XVIII – XIX. Foto: Imagen MAS.

Colodra. Siglos XVIII – XIX.
Asta, hierro y madera, 33 cm de largo x Ø 11 cm x ø 7’8 cm
Procede de Sahagún. Fue adquirida en 1968, con el nº de inventario: 3301

¿Llamamos artesanía a un supuesto “arte menor”, sin reputación, sin una alta cuna o genealogía? ¿No tienen nombre quienes elaboraban esos útiles? ¿Son sólo útiles?

A menudo la etnografía o el artesanado suponen la única ocasión de acceder a la creación popular por parte de los museos, y lo que sabemos de ellos se resume en unos cuantos tópicos, muchas veces reciclados de la erosión o simplificación de esquemas mentales del historiador de la “alta cultura”. Así este caso, ejemplo de un grupo de objetos, de materia, técnica y motivos peculiares que suelen clasificarse como “arte pastoril”, aunque no sean exclusivos de los pastores. Poco sabemos de una datación precisa que no creemos relevante, breve es nuestro conocimiento de los estilos y las áreas en que se desarrollaron; ninguna otra información existe sobre el Lorenzo Peláez que incluyó orgullosamente su nombre en este recipiente.

Traslado de las reliquias de los santos Claudio, Lupercio y Victorico. Anónimo de principios del siglo XVIII. Foto: Imagen MAS.

Traslado de las reliquias de los santos Claudio, Lupercio y Victorico. Anónimo de principios del siglo XVIII
Óleo sobre lienzo, 107 x 126 cm
Ingresó en el Museo en 1963, con el nº de inventario 2890

¿Representan los cuadros antiguos cómo vivía la gente entonces? ¿Hay “naturalidad social” en los cuadros naturalistas? ¿Están y son todos los que estuvieron y fueron?

Aunque sabemos que más del noventa por ciento de los habitantes del pasado vivieron en lo que hoy consideraríamos situación de pobreza, apenas los encontramos en las imágenes y los cuadros antiguos. O aparecen en las obras de algunos pintores encarnando a santos o personajes simbólicos (Caravaggio, Velázquez…) o son meras comparsas. Suele ser la gente pudiente, nobles, eclesiásticos y estamentos privilegiados quienes pueblan nuestro imaginario histórico.

Este cuadro, encargado para conmemorar el traslado de reliquias en el desaparecido monasterio de San Claudio de León y cuyo principal interés reside en la vista urbana del León de la época en que fue pintado, un auténtico sky line dieciochesco, contiene la figura de un menesteroso, tullido además, que figura como destinatario de la caridad de los nobles que asisten a la ceremonia. No es uno más, sino el símbolo que caracteriza a otros, y está ahí por ellos.

Colón ante los Reyes Católicos (boceto). Antonio González Velázquez (1723-1794). Hacia 1765. Foto: Imagen MAS.

Colón ante los Reyes Católicos (boceto). Antonio González Velázquez (1723-1794). Hacia 1765
Óleo sobre lienzo, 200 x 120 cm
Procedencia desconocida. Ingresó antes de 1898, nº de inventario: 96

¿Descubrió Colón América o sólo llegó allí? ¿Era nuevo el Nuevo mundo? ¿Pasó a ser propiedad de otros sin más? ¿Qué derecho asistiría a unos y otros?

Sabemos que Colón no fue el primero, aunque fuera el decisivo. Y que encontró un continente poblado por muchas civilizaciones y pueblos que sufrieron un enorme mazazo cultural y social. Conocemos el reverso de una historia oficial que, desde Las Casas, fue cuestionada, pero seguimos utilizando términos como “descubrimiento” y “colonización” con un sesgo que en nada desdicen la propuesta de este lienzo ofrecido a Carlos III como boceto de la que sería (y aún hoy es) bóveda del comedor de gala del Palacio Real de Madrid. Pura propaganda del poder en medio de una lectura interesada de la historia, la del vencedor.

Monolito en recuerdo del Campo de concentración de San Marcos. 2007. Foto: Imagen MAS.

Monolito en recuerdo del Campo de concentración de San Marcos. 2007
Talco y acero corten, 120 cm de altura
Diseño, L. Grau; donación del talco, Decolesa; ejecución de Empty

¿Por qué no se recuerda a los que duermen allí que hubo un tiempo en que fue un lugar de pesadilla? ¿Hay historias mejores que otras y por eso algunas deben callarse? ¿Es lo mismo conmemorar que recordar?

Según los testimonios que conservamos, el hoy orgullo de la Red de Paradores nacionales, antaño casa madre de la Orden de caballería de Santiago para el Reino de León y emblema monumental de arte del Renacimiento en estas tierras, fue el triste escenario de uno de los campos de concentración más crueles de la guerra civil española. A San Marcos fueron llevados multitud de presos políticos y cargos legítimos republicanos, de allí salieron muchos para ser fusilados, otros para doblegarse, algunos para malvivir la ofensa. Más aún, hasta San Marcos se trasladaron columnas de mineros del norte de la provincia para defender la legitimidad del gobierno contra los sublevados. Una vez atrincherados, acabarían incluso por arrojar piezas del museo a los militares insurrectos cuando la munición escaseó. Esta enorme piedra de talco traída, como aquellos valientes, desde Puebla de Lillo, es hendida pero no llega a ser fracturada por el acero, como aquella herida histórica, que mejor cicatriza cuanto más se trata.

Instalaciones provisionales del Museo de León. Siglo XX.

Instalaciones provisionales del Museo de León. Siglo XX

¿Son los museos lugares seguros y apropiados para custodiar el patrimonio de todos? ¿Es su historia la de instituciones ejemplares, simbólicas del celo cultural de una sociedad? ¿A todos nos preocupan?

A lo largo de sus más de ciento cincuenta años de historia, el Museo de León ha atravesado momentos muy críticos, como es normal. Algunos de ellos, sin embargo, y contra toda lógica, se prolongaron demasiado tiempo, situando sus dependencias y colecciones en condiciones precarias y peligrosas. Durante la mayor parte del siglo XX, sus instalaciones han oscilado entre la interinidad y la provisionalidad. Y desde que a mediados de los sesenta su antigua sede de San Marcos se viera hipotecada por la construcción del Parador, la falta de espacio, de dotación humana y material y el aumento irrefrenable de sus fondos, situó al museo en condiciones dramáticas, las más de las veces desconocidas, ignoradas (y hasta ocultadas) para la opinión pública. Mudanzas apuradas, sedes transitorias, medios humildes, continuada desatención… son la crónica de demasiadas décadas de apuros indignos para un museo.

Todo ello es, felizmente, historia. Y pese a tales episodios, durante ese siglo tan azaroso como ya concluido el Museo no perdió apenas ninguna de las miles de obras cuya custodia tiene encomendada, pero ello no debe hacernos bajar la guardia: es una historia cuyo conocimiento sirve. Para evitar su repetición.

Fregona. Carlos Álvarez Cuenllas. 2008. Foto: Imagen MAS.

Fregona. Carlos Álvarez Cuenllas. 2008
Acero inoxidable, 155 cm
Depósito del autor en el museo desde 2017

¿Qué clase de profesionales trabajan en hospitales, escuelas, museos, etc.? ¿Cuándo piensas en quién trabaja en un lugar, te acuerdas de los que trabajan en muchos lugares? ¿Qué te parece más importante de un sitio al que acudes? ¿Crees que un museo debe, sobre todo, ser un lugar limpio?

Pensamos en los museos y nos imaginamos cuadros famosos, esculturas antiguas, reliquias y joyas. Pero también un lugar limpio, ordenado, agradable. Nos interrogamos sobre quienes trabajan en ellos y se nos aparecen especialistas con batas blancas, restauradores, científicos, historiadores… Pero también hay otras batas, otras herramientas, otras tareas no menos imprescindibles. Siempre hay más, mucho más en todas partes. Solemos olvidar a quienes nos permiten disfrutar y habitar espacios muy personales con trabajos discretos pero indispensables.

Sirva esta escultura generosamente cedida por su autor en un material limpio y brillante para honrar a esos trabajadores cuya tarea no percibimos hasta que falta, hasta que deja de estar ahí. Gracias.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Un Comentario

  1. nino

    mola el reportaje…por Lupercio y Victorico, bueno,y Claudio. Gracias!

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