María José Pizarro: “Cuando soy consciente de mi identidad, de ser la hija del líder del M-19, empiezo a descubrir que mis ojos tal vez son sus ojos”

Cartel de la película

Desde astorgaredaccion.com

Por Javier Gutiérrez (Saberius)

‘Pizarro’ es un documental acerca de la carga de la herencia familiar. Comienza cuando María José Pizarro, hija del fundador del M-19 de Colombia, en el exilio encuentra una carta escrita por su padre 30 años atrás Se da cuenta que no importa lo lejos que corra, no podrá escapar de su fantasma. Veinte años después del asesinato de su padre, ella está dispuesta para levantar el velo y descubrir un capítulo de la historia de Colombia que ha sido silenciado por la violencia y el miedo.

La herencia genética de María José Pizarro no deja lugar a dudas, hija de Carlos Pizarro Leongómez, fundador de M-19 (o movimiento de un día 19 –fecha en la que se creó-), decidió oponerse a la vía armada de la guerrilla tradicional para firmar un acuerdo de paz con el gobierno veintisiete años antes del acuerdo definitivo de paz que ahora todos conocemos.

Hablamos con María José Pizarro de sus múltiples facetas como artista plástica, superviviente y activista en la defensa de los derechos humanos y en la construcción de la paz. Experta en el trabajo con organizaciones de víctimas, organizaciones sociales e instituciones públicas, en procesos de recuperación y construcción de la memoria histórica desde una perspectiva participativa, actualmente es directora de la Fundación Carlos Pizarro Leongómez y coordinadora de Participación de Víctimas de la Agenda Exilio del Centro Nacional de Memoria Histórica.

También pudimos conocer al realizador, de equidistantes inquietudes a la de su musa, Simón Hernández, productor y montador de su propios filmes, a veces ante la negativa de las grandes corporaciones a producir su obra, con una amplia experiencia en el documental. Director del Festival Inedit Colombia, ha trabajado en la BBC, Canal ARTE, CNN, DFI, TVE, TVC, Caracol y Señal Colombia. Además de los numerosos premios otorgados con PIZARRO como director, también ha sido partícipe en galardonados filmes como I will be murdered (Barcelona, Reino Unido, 2013), Gabo, la magia de lo real (Bogotá. Barcelona, 2015) o el cortometraje Espíritus de Drassanes.

María José detenta una mirada intensa y enigmática. Desde el azabache profundo e inabarcable de sus ojos parece contener todas esas preguntas que se ha hecho en vida, en torno a su existencia, su pasado y todo aquello que representa en nuestra sociedad. Sin embargo a la hora de realizar ‘Pizarro’ y de plasmar sus reflexiones, ha optado por huir del panegírico y comenzar por las preguntas más incómodas, las que siempre se hizo al referirse a su progenitor: “¿Por qué después de devolver las armas y de la Amnistía General continúas en el conflicto? ¿Cuál era la intención de conformar una familia si tú no ibas a estar aquí, con nosotros?… “

María José Pizarro

María José declara cómo al principio todos podían creer que era un lujo ser la hija de Carlos Pizarro; no obstante, habiendo reconocido este privilegio en múltiples ocasiones, también afirma: “No es nada sencillo ser la hija de un comandante guerrillero que, aunque haya logrado la paz, es necesario emplazar la historia de otra forma para que se pueda aportar un enfoque adecuado, más completo, más humano; un análisis diferente a lo que implica por sí mismo el momento histórico. En términos personales permite sanear, adecuar, exponer de una manera más limpia, cercana y humana el hecho de ser su hija, lo que a su vez me ayuda a transitar de nuevo por su vida, más orgullosa y más digna… Tras un proceso de cinco años para recuperar mi identidad, ya que el de mi padre era un crimen que estaba a punto de prescribir, y después de llevar a cabo pruebas de ADN, me tuve que constituir como parte civil en el caso para investigar no sólo los sucesos que rodeaban su muerte, sino los propios sucesos en la historia reciente colombiana con un trabajo de quince años. Esto permite una respuesta mucho más emocional. He procurado hacer un trabajo muy exhaustivo, de hecho fue requerido el documental como parte de las pruebas procesales del caso, tiene todo el rigor y es un aporte más al esclarecimiento de su muerte y de la verdad de Colombia…”

Tampoco duda en compartir su sueño más íntimo:

“Siempre sueño que llego al campamento y me dicen: Carlos está vivo. Y entonces yo pienso: pero ¿cómo me pudo haber hecho esto? ¿Cómo es que lleva veinte años vivo y yo muriéndome por hablar con él, por preguntarle: ¿Por qué me han abandonado a mí?… Y cuando ya lo voy a ver me despierto… Es como un fantasma, como un aire que pasó…”

Sobre su autoexilio, o quizás exilio forzoso a Barcelona, no alberga la menor duda:

“Ya no había las condiciones de seguridad para quedarme en mi país. Me acuerdo que miraba al mapa y decía: estoy demasiado cerca, tengo que ir más lejos…  Yo quería irme a un lugar donde no me conociera nadie, donde no encontrara recuerdos de él en ninguna esquina, perderme en el mapa en sí… Y entonces decido exiliarme pues a Barcelona. Llevé sus pertenencias: sus zapatos de la campaña, su radio, su sombrero, sus mejores fotografías, recupero todas estas cosas dieciocho años después… En esta ciudad encontré la paz que necesitaba para poder conocerme a mí misma y entre más buscaba información más me fui dando cuenta de que él estaba dentro de mí…”

Sin embargo, el deseo de retornar, nunca cesó, y allí encontró sus más valiosos hallazgos:

“Llegó un momento en el que debía tomar la decisión de regresar a Colombia a reconstruir esta historia…  Me encuentro entonces con titulares como los que asociaban al M-19 con el robo de un gran arsenal del Ejército, que aún están sin identificar, tengo tres cintas de video con imágenes inéditas que resultan sorprendentes sobre la lucha contra la guerrilla en las montañas… Cuando soy plenamente consciente de mi identidad, del hecho de ser la hija del comandante o líder del M-19, empiezo a descubrir que mis ojos tal vez son sus ojos, me concentro en sus discursos… “Con respeto al pueblo lleno de necesidades, al pueblo en lucha y al pueblo en combate”…

El líder del M-19 de Colombia Carlos Pizarro Leongómez

“Tras visionar escenas de lucha y oposición observo otras en la que entregan las armas y se escucha… “El M-19 hace dejación de la última arma por la paz y la dignidad de Colombia…”

Toma entonces la trascendental decisión de acudir, ‘in extremis’, a los tribunales de Justicia:

“Me desplazo hacia la Comisión Colombiana de Juristas para trabajar en torno al caso de mi padre, revisando todos sus expedientes… Realizo una campaña en la que constato que me encuentro allí con la voluntad de que se cumpla lo que se prometió momentos después de su asesinato. Me solidarizo entonces con reivindicación de las víctimas y sus derechos…”

Su discurso reivindicativo posee la intensidad y elocuencia de los de su propio padre:

“El pasado 26 de abril se cumplieron 25 años de la muerte de mi padre…  Yo he venido de una lucha muy larga contra la impunidad que ha rodeado el caso. Para este aniversario pudimos realizar la película y emitirla en la televisión nacional y las reacciones fueron conmovedoras, gratificantes… Fue muy sorprendente la calidez del público hacia la película y la respuesta masiva del 26 de abril nos dice que es posible… Creemos que esta película puede llegar a todos los rincones de este país y que puede ser vista por todos los sectores sociales, llevarla por todos los pueblos donde se pueda mostrar y que esté presente en las salas de cine, con una adecuada distribución que llevaría más allá este mensaje de reconciliación, de paz hacia el mañana…”

El director, por su parte, afirma que “es una película documental que mezcla la visión personal y política de Carlos Pizarro, que apela más a la emoción, a comprender la historia de Colombia, con el testimonio de su hija. Más allá de la suma de hechos o verdades parciales que forma la comprensión de la Historia, ¿qué tal si comenzamos a entenderla a través de la emoción, si todos los muertos que ha habido en la guerra, comenzamos a entenderlos no como una cifra más sino con su verdadero valor?… Por eso la fórmula que hemos creado es acercarnos a la historia desde los ojos de la hija, sin el análisis frío de los desaparecidos o asesinados. Su padre no fue un líder de guerra sino un líder de paz.

Es un gesto de resistencia al olvido, a esto que está destinado a no ser hablado ni comentado, porque si en un momento nos mostramos escépticos a la hora de alcanzar una respuesta, que al menos quede constancia de que no nos hallamos parados en las preguntas, sino que queremos llegar siempre al final, esa es nuestra posición: encontrar el final del proceso a pesar de lo injusto. Se trata de una posición muy fuerte y digna.

No debemos olvidar nunca que Carlos Pizarro fue y es un icono de la guerra pero también de la paz,  un canto a la capacidad de transformación, a poder cambiar la propia historia…”.

Información sobre la película:

www.pizarrolapelicula.com

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