La figura del prófugo de la justicia a través del rock

 

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Bob Dylan escribió ‘Wanted man’ (‘Buscado’), y Johnny Cash la convirtió en clásico.

Por CARLOS DEL RIEGO

Cuando la ley te persigue, a veces huyes, especialmente si van a pedirte unas explicaciones que no vas a poder dar. Esa figura del prófugo de la justicia, que parece haberse puesto de moda en España, ha sido visitada a menudo por el rock & roll.

El huido de la justicia, el que no quiere enfrentarse a las consecuencias de sus actos suele proceder de la delincuencia común, aunque en los últimos tiempos se han visto por el mundo otras modalidades de prófugos, como los que se refugian en embajadas extranjeras con intención de no volver a pisar la calle. El caso es que eso de echar a correr cuando se le ven las orejas al ‘lobo con toga negra’ parece haberse convertido en un deporte muy popular en España, especialmente entre cierto tipo de politicastros que, tras quebrar la ley, han puesto tierra de por medio sin mirar atrás ni preocuparse por los que se quedaron. Correr, huir, escapar, esconderse de la justicia parece el primer objetivo de la figura del prófugo, personaje al que el rock & roll ha sacado partido en forma de inolvidables canciones.

Muchos de los títulos que hablan de la huida se refieren, ante todo, a relaciones sentimentales, aunque de casi todos se pueden extraer versos que, en realidad, también sirven para identificar al que se marcha para no tener que declarar. Por ejemplo el fantástico ‘Can´t you see’ (1973) de los siempre reconfortantes Marshall Tucker Band; considerada una de las mejores piezas de rock sureño, la deliciosa melodía (¡y esos arreglos!) permite cantar frases tan elocuentes como “voy a subir a un mercancías sin que importe a dónde va”, “voy a esconderme en una montaña (…) a meterme en un agujero de la pared”; cierto que todo es por lo que “esa mujer me está haciendo”, pero vale también para el que quiere perderse por cualquier motivo. Es contrario a lo que transmite el clásico ‘Nowhere to run’ de Matha & The Vandelas de 1967 (inquietante la versión que se escucha en la peli ‘The Warriors’), que más o menos explica que “no hay sitio a donde correr ni donde esconderse, pues allá donde miro, allá donde voy, siempre estás”…,  o sea, más o menos indica al fugado que no hay escondite donde se pueda estar tranquilo.

Chicago, con su ‘Run away’ de 1979 aconseja que te largues, que dejes todo atrás y seas libre; aunque no especifica por qué, el mensaje le viene muy bien a todo  fugitivo: “deja atrás tus problemas  y corre por tu vida para no volver nunca (…) lárgate, haz caso a la voz que te lo dice”. Más explícito es Paul McCartney en su ‘Band on the run’ (1973), en cuyo texto se lamenta de su triste condición de preso, después promete dar todo a beneficencia si alguna vez sale de la cárcel para, finalmente, conseguir que toda la banda escape y que nadie les encuentre, aunque “el juez del condado nunca dejará de buscarnos”, o sea, el evadido siempre vivirá con la amenazante espada de Damocles sobre su cabeza.

En 1967 The Equals y en 1980 The Clash aportaron la visión del que no puede pensar en otra cosa que en la policía pisándole los talones, y repite obsesivamente “corriendo siempre con la poli a la espalda (…), siempre corriendo, lunes, martes, miércoles… siempre con la policía detrás”; claro que al principio explica el por qué de la huida: “hubo un tiroteo y la víctima ya no volverá”, así que el tipo se resigna a correr y correr…, hasta que le pillen. Algo parecido cuenta Steve Miller Band en ‘Take the money & run’ (Coge el dinero y corre, 1976), en la que dos jóvenes amantes dan un palo en una casa y disparan al dueño, agarran la pasta y corren, pero el sheriff de Texas comienza entonces a perseguirlos; lo curioso es que el policía no quiere que se despilfarren los impuestos del ciudadano, así que nunca cesará la caza.

Aunque firmado por Bob Dylan, el errante ‘Wanted man’ es uno de los grandes clásicos de Johnny Cash, quien incluso grabó este ‘Buscado’ en la prisión de San Quintin en 1969. El tema es una continua huida por todo Usa de estado en estado: “buscado en California, buscado en Buffalo, en Kansas, en Ohio…”, siempre huyendo y desconfiando: “si me ves y me reconoces, no se lo digas a nadie, porque soy un prófugo”; pero como no hay una buena fuga por Estados Unidos que no pase por México: “tras parar en El Paso, tomé el camino equivocado a Juárez, con Juanita en mi regazo”. Sólo le falta el ‘dead or alive’, vivo o muerto. En todo caso la pieza parece confirmar esa vieja amenaza: ‘puedes correr pero no esconderte’.

Escapar, correr, esconderse se ha vuelto una actividad popular en España para ciertos personajillos que, si tienen en cuenta los mensajes de estas canciones, verán que lo que les espera no es nada deseable.

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