Voces

© Fotografía: Óscar García Bárcena.

Un nuevo relato de Sol Gomez Arteaga, escritora nacida en Valderas (León) y afincada en Madrid, dentro de su sección “Trazos de sombra”, sobre el sufrimiento relacionado con los misterios y desórdenes de la mente. En esta ocasión, la autora aborda algo que en el fondo no deja de ser un tema bastante desconocido: las voces en los psicóticos. Y lo hace metiéndose en la piel y en la cabeza de un niño que tiene sus primeras voces. / Ilustrado con una fotografía de ÓSCAR GARCÍA BÁRCENA.

VOCES

Por SOL GÓMEZ ARTEAGA

Las voces esquizofrénicas son clamores de amor y orfandad. Nacen del desvalimiento surgido por el desamparo primigenio. Compiten contra una pérdida irreparable que intentan sofocar a fuerza de un parloteo incesante.
“Sobre la locura”. Fernando Colina

…”Y llenarán sus oídos otras voces”.
“Alcestis”. Eurípides

A Leo le despierta en medio de la noche una voz grave y profunda que parece acompañar al ulular del viento. Se cuela por las rendijas de la desvencijada ventana, le ordena que se levante.

Aterrado, se hace un ovillo entre el rescoldo de las sábanas y para desoír la voz intenta quedarse dormido. Sueña que es el rey, también el único habitante, de un castillo enorme de plastilina cuyos muros se tambalean. Intenta sostenerlo con todo su cuerpo cuando le despierta un chasquido, como un manotazo:

—Deja en paz al chico y vete— dice ahora una voz severa de mujer.

Es la primera vez que le pasa algo así desde que la madre ingresó en la casa de reposo y él se llegó con su padre a la choza del bosque, donde vive esa anciana que no ha visto más que un par de veces y a la que llaman abuela. No era bueno, decidieron, que siguiera con la vida que hasta entonces había llevado, sin saber leer ni escribir, sin ir al colegio, sin relacionarse con los chicos de su edad. Tras despedirse, su padre continuó su itinerario de feria en feria.

Aunque en realidad fue ayer por la tarde cuando empezó a oír las voces. Ocurrió mientras jugaba con las sábanas puestas a secar en la parte de atrás de la choza. “Leooooo, uuuuuuu, no te escondas”.

No le dio importancia porque en realidad era a fantasmas a lo que jugaba y los fantasmas, todo el mundo lo sabe, no existen.

—Vamos, Leo, deja ya de hacerte el remolón, es hora de irnos.

—Adónde— se oye decir a sí mismo.

Una risa estertórea inunda la estancia de una forma extraña, pues como si burlara la ley del sonido suena cerca y lejos a un tiempo.

—Al infierno es donde tienes que ir tú, deja en paz al chico.

Mientras las voces se insultan acaloradas, Leo piensa que sería un buen momento para levantarse e irse al cuarto de la abuela separado por una cortina, pero el miedo le tiene paralizado. Además, no la conoce tanto. Es extraña, vieja, fuma sin cesar cigarros que lía y guarda en una riñonera sujeta a la tripa. Tapándose los oídos con ambas manos, musita una canción que le enseñó su madre:

“Toca que te toca,
afina y desafina,
la orquesta medio loca
alegra las esquinas”.

No cesa de repetir este estribillo hasta que horas más tarde la abuela abre las contraventanas y una luz amarilla inunda la estancia cegándole la vista.

—Vamos, hombretón, llegó el gran día.

A los pies de la cama está la mochila con los libros usados y el estuche con pinturas que le prestaron las señoras de la casa grande.

Leo se levanta y asomado a la ventana observa a la abuela destender las sábanas, doblarlas, y ya dentro de la choza posarlas en la silla de enea. Piensa que tal vez con estos pequeños actos cotidianos se ha roto el maléfico juego. La abuela le calienta el desayuno en un cazo desportillado, al tiempo que canturrea y fuma. Se lo acerca a la mesa. Al hacerlo, Leo se fija en el sinfín de arrugas que surcan su rostro milenario, como hecho a jirones.

Pero pese a esa apariencia desastrada es lo único que tiene. Saberlo, le tranquiliza.

Más relatos de Sol Gómez Arteaga en TAM TAM PRESS:

 

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: