JAVIER BARDEM: “Todo lo que llevó a cabo Pablo Escobar forma parte de algo que ojalá jamás hubiéramos tenido que retratar”

Fotograma de ‘Loving Pablo’.

Javier Gutiérrez entrevista al actor Javier Bardem a propósito de ‘Loving Pablo’, la última película  de Fernando León de Aranoa sobre el narcotraficante colombiano Pablo Escobar, cuyo estreno en la gran pantalla tuvo lugar el pasado 9 de marzo.  Comparte protagonismo con Penélope Cruz que encarna el papel de la periodista colombiana Virginia Vallejo, autora del libro ‘Amando a Pablo, odiando a Escobar’ y sobre el que se basa este drama.

Por JAVIER GUTIÉRREZ (SABERIUS)
Desde astorgaredaccion.com

En la distancia corta, Javier Bardem resulta directo y espontáneo, impulsivo y honesto, de respuestas rápidas y certeras a un tiempo, meditadas, más allá de lo que nos pueda delatar la contundente presencia que le caracteriza, como si procediera de la más pura estirpe del Actor’s Studio que creara actores del estilo de un Marlon Brando emocional y arrebatado…

—Supongo que haber tenido que defender un papel como el de Pablo Escobar en la última película de Fernando León de Aranoa ‘Loving Pablo’ resulta algo extremadamente complicado a la hora de justificarlo…

No puedes hacerte una idea… Pero para eso estamos los actores… Para explorar más allá de los límites del personaje que nos apetecería interpretar… Sin duda pocas personas puede haber tan alejadas de mí, pero por ello se trataba de todo un reto… Lograr encontrar ese mínimo de conexión, de humanidad, que pudiera haber en este tipo, si la ha habido, para poder así encarnarlo… Por supuesto: empatía ninguna…

—Es inevitable que comencemos la entrevista, por tanto, reconociendo que a priori te habrán llovido innumerables críticas, ya que en la mente de muchos espectadores cabría la pregunta: ¿Era realmente necesario luchar por producir y participar en una película dedicada al protagonismo de quien forma parte de la Historia de la Infamia?

—Siempre en un proyecto de este tipo, llueven miles de críticas…  Pero me acuerdo de cuando vi a Bruno Ganz interpretando a Hitler en ‘El hundimiento’, con su portentosa actuación, nada estereotipada ni afectada, y comprendí lo necesario que podía ser para el espectador de hoy en día, tener una visión completa del individuo, y para la Historia misma, por monstruoso que haya sido el personaje…

—El mismo título… ¿No puede dar pie a pesar que se trata de un melodrama, si no de un panegírico, al menos de una visión dulcificada sobre el narcotraficante, desde el punto de vista de quien pudo haberse enamorado de él? Aunque existe un claro referente principal en la propia obra de la periodista, escritora y modelo colombiana Virginia Vallejo, el personaje coprotagonista de la película, sobre todo en su libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, que narra en primera persona la propia autobiografía centrada en la relación amorosa que mantuvo con el jefe del Cartel de Medellín entre 1983 y 1987, y por ende, los vínculos de éste con la clase política de su país en aquél momento: presidentes como Alfonso López Michelsen, Ernesto Samper o Álvaro Uribe, pero también sus relaciones con otras dictaduras  y gobiernos caribeños, grupos paramilitares y rebeldes de su país… Esto también nos lleva a la elección del idioma en el que fue grabada la película…

— …y en realidad se trata precisamente de cómo alguien ha podido llegar a sentir fascinación por este individuo, aunque a veces pareciera que, más que por la persona en sí, quizás fuera por todo lo que le rodeaba: ese tren de vida fastuoso, el poder que detentaba, un cierto talento para las relaciones sociales, políticas, con los medios de comunicación, con promotores, constructores, con el fútbol de su país, a todos los niveles… Con respecto a la cuestión del idioma, por supuesto una película de semejantes características, en la que hay que recrear su tren de vida, con jets privados, mansiones de superlujo, un zoológico en medio de una selva que pertenecía a la Hacienda Nápoles (y esto nos da idea del tamaño de sus haciendas), secuencias espectaculares como las que recreaban las situaciones que él mismo vivía (camiones que paralizan una autopista para provocar un aterrizaje, helicópteros sofisticados, recreación de ejecuciones de sicarios recreando barrios completos de ciudades, etc…), por desgracia no se puede vender en un mercado como el del cine latinoamericano y la producción exigía que se grabara en inglés para poder exhibirla en muchos más países y abrirla además a productoras más solventes que filman en este idioma, porque todo esto encarecía mucho la producción…

—Y aunque muchos pudieran pensar que el libro de Virginia Vallejo publicado en 2007, el más leído ese año en lengua hispana en los Estados Unidos, que Fernando toma como evidente punto de partida, (de hecho la película parece narrada por ella, en primera persona, describiéndonos su perspectiva), tan sólo se trataba de una novela romántica, en estos textos Virginia llega a describir momentos esclarecedores como el capítulo completo que dedica a la toma del Palacio de Justicia en 1985 financiada por Escobar, y en otros capítulos la conexión cubana o la era del narcoterrorismo… Creo que incluso el expresidente Álvaro Uribe negó taxativamente algunas afirmaciones de Virginia Vallejo, acusando a Gonzalo Guillén, corresponsal del New Herald en Colombia, de haber urdido una trama para desacreditar a su gobierno…

—El periodista negó cualquier cooperación con la autora, pero en las siguientes cuarenta y ocho horas recibió veinticuatro amenazas de muerte de grupos paramilitares y se vio obligado a huir del país… Más tarde, el periodista Daniel Coronell, presentó las pruebas en el diario El Mundo de Medellín, en Junio de 1983, donde se confirmaba que un moderno helicóptero propiedad del hacendado Escobar fue enviado para recoger el cadáver de Alberto Uribe (padre de Álvaro Uribe asesinado por las FARC en un intento de secuestro), para traerlo desde su hacienda hasta Medellín… Pero sobre esto también existe mucha controversia, documentos que acreditaban que en envío de aquél helicóptero se produjo cinco meses después de su fallecimiento, y que éste tuvo lugar al intentar evacuarlo…

—¿Y cómo decidiste abordar este ejercicio de composición tan poco amable?…

—Por supuesto, desde el interior, desde las tripas… Tengo que reconocer que yo no soy un actor que pueda interpretar de una forma intelectual a ninguna celebridad o figura en este caso de la Historia de los Horrores… Hay otros actores que sí lo han hecho, admirablemente, pero no es mi caso… (Señalándose el rostro y riéndose) Salta a la vista… Por lo tanto mi labor consistió, aparte de la numerosa documentación sobre el personaje, en intentar hallar esas escasas parcelas en las que algo de su comportamiento pudiera coincidir, por remoto que éste fuera. Algo que me hiciera comprender cómo una persona, porque al fin y al cabo se trataba de una persona, pudo llegar a algo tan atroz… Lo  mencionábamos al principio: tratar de hallar algún punto de contacto… Pero procurando, por otra parte, contenerme… Cada vez que me dejaba llevar por la ira, o la sobreactuación que podía subrayar la correspondiente venganza, decidía contenerme… Hasta que al final de sus días su verdadero carácter terminaba aflorando, cuando tenía encima a la CIA, al FBI, con todas las órdenes de busca y captura, las escuchas… Las paranoias por tanto también se disparaban…

—Te propusieron encarnar al mismo Pablo Escobar en otros proyectos?

—Sí, me lo propusieron… Pero eran visiones que yo no acababa de ver… Incidían en lo mismo de siempre: en una recreación manida del tipo duro e implacable… Eran las típicas producciones de acción al uso… Y yo sabía que, de esta forma, no podría ofrecer nada con lo que pudiera aportar algo diferente o quedarme yo medianamente satisfecho… La única propuesta y visión que me convenció fue la de Fernando…

—Por lo tanto debías lograr, aún más, rizar el rizo… Es decir, lograr convencer al espectador del atractivo irrefrenable de alguien tan nocivo para una habilidosa periodista como Virginia…

—Claro… Representar estos sentimientos cuando prácticamente todo lo que llevó acabo Pablo Escobar forma parte de algo que ojalá jamás hubiéramos tenido que retratar… Por la cantidad de sufrimiento y dolor infligido a miles de familias, directa a e indirectamente, con los asesinatos y torturas de las que fue responsable en sus venganzas, y con su afán de lucro mediante el cual condenaba a otras miles de personas a la pesadilla de una vida marcada por la adicción y la desesperación…

—Y dónde fuiste capaz de encontrar algo de comprensión en el personaje?

—Sin duda, inicialmente tuve que situarme en el contexto que vivió… Cómo alguien ha podido llegar a encumbrarse como él lo hizo, debido a la miseria que él mismo experimentó en su país, pero también a la injusticia reinante amparada muchas veces por sus gobernantes… Alguien que procede de una familia muy humilde, que huye por tanto de la pobreza y a su alrededor encuentra numerosas injusticias… Los tipos que pudieron colaborar en el hecho de que alguien así llegara donde llegó o los que, en un momento dado, decidieron hacerse a un lado porque podía interesarles que estuviera encumbrado… Y respecto a su historia de amor con la periodista, supongo que en algún momento podría haber sentido esos sentimientos afectivos, como todo ser humano…

—¿Has tenido oportunidad de presenciar las series de Netflix o de Caracol sobre Escobar?

—Decidí no verlas para no contaminar mi construcción del personaje… Fernando sí las ha visto, como parte de su labor documental… Yo recuerdo haber visionado tan sólo pequeñas partes del primer capítulo de cada una de ellas, pero nada que me convenciera, porque además, el personaje de Pablo Escobar estaba tratado de una forma tangencial, como parte de otras tramas con otros personajes, y la única propuesta que terminó interesándome fue la de Fernando, ya que ofrecía un retrato más personal sobre todo desde el punto de vista de Virginia, la mujer periodista con la que tuvo esa intensa relación sentimental…

—¿Y sobre las numerosas publicaciones y memorias de su propio hijo, en la que hablaba de colaboraciones con la CIA y el FBI quizá en un doble juego…?

—Creo que Fernando estaba al tanto de todo ello… Aunque más que un doble juego supongo que en un momento de su vida no pudiera negarse a ello, cuando se encontraba más acosado, ya lejos del inicial carácter de negociador y de diplomático, sui generis, que también había tenido…

—Las diversas fuentes y versiones de los hechos parecen arrojar, en ocasiones, más leyenda que realidad sobre Escobar. Quizás la obra de Virginia, de nuevo, ofrece una mayor homogeneidad con referencia a las actuaciones y personalidad del capo… Desde que en 1983 se produjera su primera visita a la Hacienda Nápoles hasta su primera entrevista en Medellín, de cómo su relación con él terminaría con su carrera en televisión y provocaría su exilio a Estados Unidos en el 2006 para participar en el programa de protección de testigos y solicitar finalmente el asilo político por haber declarado contra la mafia colombiana y el cartel de Medellín, temiendo por su seguridad… ¿Realmente intentó acabar con su vida y por eso temía también las represalias de otras personas involucradas?

—Hay que tener en cuenta que Virginia había sido acusada por parte del Coronel Hugo Aguilar de infiltrar al llamado Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional con información privilegiada sobre el narcotraficante…

—Además de mostrarnos abiertamente las claves sobre la ascensión meteórica, en determinada época, de Pablo Escobar, sobre todo cuando sabemos que ofrecía a los sicarios cantidades por una sola ejecución que superaba con creces a lo que toda su familia podría ganar en vida, y si ellos ‘caían’, ésta se multiplicaba (algo que recuerda a la autoinmolación talibana aunque no sea exactamente lo mismo), la compra de voluntades políticas y de los medios de comunicación, la película también menciona otros aspectos del personaje: la construcción de viviendas para gente humilde que jamás tendría acceso a las mismas, la financiación de equipos de fútbol para ofrecer alguna alternativa a la de las calles o las donaciones de capitales a organizaciones sociales, aunque esto también se puede entender como un “lavado de la propia imagen”…

—Exacto… Hay quien decía que realmente lo sentía así y lo llegaba a considerar incluso como un ‘héroe del pueblo’, pero también debemos reconocer que se trataba de un excepcional negociador y diplomático, al menos en los años de ascensión, y que todo podía formar parte de una estrategia que le hizo incluso llegar como político al congreso, pasando todo tipo de filtros precisamente con esta compra de voluntades…

—La película ofrece ecos a Oliver Stone (un director cuyas películas mantienen un ritmo sostenido y a la vez ofrecen numerosos datos reveladores y plantean situaciones épicas de reconocida personalidad, sin renunciar incluso al cine de autor, es decir, nada que ver con el cine de acción al uso). Las anécdotas que Fernando relata parecen verdaderos hallazgos: la división de los estamentos sociales en las fiestas que organizaba Escobar, el reparto de los estupefacientes en Norteamérica (el cártel de Medellín para cubrir la zona de Florida y el de Cali para la de Nueva York), la utilización de aves enjauladas en las haciendas para liberarlas como método de defensa, ya que provocan la caída de los helicópteros que trataban de abatirles en la selva, al introducirse en sus motores (el símbolo tradicional de la paz y la libertad aquí utilizado como vehículo de destrucción); la persecución del propio Pablo desnudo por la selva (una verdadera metáfora de alguien que lo ha tenido todo y además ha sido uno de los individuos más protegidos del mundo y se ve privado de lo más básico en su persecución), utilizando una estructura de “auge y caída” que también afecta a Virginia (de sentirse “intocable” al lado de Pablo a perder su empleo, toda posibilidad de colocación e incluso llegar a experimentar aterrorizada cómo a nadie parece importarle ni siquiera su propia integridad, con una secuencia en la que, a punto de ser ejecutada por sicarios en una sucursal de transacciones, el empleado decide encerrarse en el establecimiento dejándola a ella en la antecámara, con la única salvación de los cristales blindados y que la fortuna decida a su favor tan sólo cuando los mercenarios se hayan cansado de disparar desde el otro lado…)

—Todos esos detalles fueron los que me llevaron a decidirme por el proyecto de Fernando, ¡sí, señor!… Quizás se trate de lo más ingenioso de la película, junto a aquella escena del camión que se cruza en la autopista para convertirla en una pista de aterrizaje del avión de cargo que transporta los paquetes con la droga para realizar un reparto ‘con total impunidad’, ‘a plena luz del día’… Como antes decíamos, todo ello fue lo que encareció la producción pero al mismo tiempo nos relata anécdotas en las que no inciden las demás producciones que por otra parte insisten en los mismos aspectos y a veces resultan tan repetitivas o anodinas… Respecto a la secuencia de la selva sin ropa, he de decir que utilizaron un doble en todo momento, o al menos en la mayor parte, para grabarla (bromea). Mi trasero no se puede filmar… ¡Es imposible! (Risas)

—¿Con qué lectura final de la película te quedarías?

—Esta película nos debería hacer reflexionar a todos y pensar que si alguna vez se nos ocurre consumir alguna de estas sustancias que sepamos a qué desgraciados estamos financiando, aparte del riesgo para la propia salud…

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