Las versiones de “El baile de la boda” en Aliste desde los pinceles de Ricardo Segundo García

Última versión de “El baile de la boda”, de Ricardo Segundo García. Fotografía: Diputación de Zamora.

Las versiones de “El baile de la boda”

El pintor Ricardo Segundo García dedicó parte de su vida a retratar a personas de la comarca de Aliste y a dejar constancia gráfica de la indumentaria costumbrista de las gentes de esta zona zamorana y sus paisajes. El título de la muestra ya es expresivo: El baile de la boda y sus múltiples versiones. La exposición se puede contemplar hasta el 31 de marzo de 2019 en la sala de La Encarnación de la Diputación de Zamora. (Plaza de Viriato s/n, Zamora).

Por ISAAC MACHO

Pocas veces los visitantes acuden a ver una exposición de carácter monográfico sobre un cuadro y si el tema está relacionado con el El Baile, el hecho se convierte en un acontecimiento extraordinario. Sin embargo, es lo que sucede con la obra El baile de la boda, la última versión que el pintor Ricardo Segundo García realizó de un total de 6 interpretaciones, más un cuadro preparatorio. Se trata de uno de los trabajos preferidos de este autor madrileño, dibujado entre los años 1940 y 1983, y que ahora se muestra al público en la sala de La Encarnación de la Diputación de Zamora.

Vinculado con el movimiento pictórico regionalista, Ricardo Segundo García (Madrid, 1903) se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a maestros como Julio Romero de Torres o Joaquín Sorolla, además de otras residencias artísticas en distintos lugares. Según la comisaria de la exposición, Beatriz Sánchez Valdelvira, entre las preferencias del artista siempre se encontraba la pintura al natural y el gusto por los tipos populares.

La obra de Segundo García, de todos modos, encierra concepciones más amplias. “Yo destacaría el gran dibujante y retratista que es, y de ello dan fe unos pequeños dibujos de los años 30 pintados en Barcelona que se exhiben en esta exposición. Igualmente su aprendizaje clásico y su estancia en Italia le formarán como un gran pintor de desnudos, faceta un tanto desconocida”, explica la responsable artística de la muestra.

En la cronología de las obras, centradas en el tema de El baile o, más bien, de Los bailes, es obligado referirse a los distintos matices que ofrecen los lienzos. La primera aproximación a este trabajo se remonta a 1946, momento en el que el artista “plantea las escenas o grupos que quiere representar”. En el recorrido por la exposición puede verse el primer cuadro, pintado en 1949, en el que destacan la luz y el movimiento en el marco de los diferentes personajes y planos.

Cuadro preparatorio de “El baile”, de Ricardo Segundo García. Fotografía: Fernando García Pertejo.

En opinión de Sánchez Valdelvira, “estas obras junto con el cuadro de Diputación de 1983 serán las que Ricardo Segundo pintará libremente, pues son cuadros propios, mientras que los otras versiones serán obras de encargo en el que los comitentes piden algunas variaciones. En una de estas versiones el promotor pide ser retratado como novio y que Ricardo aparezca también en el cuadro, introduciéndose este como músico con montera, otro de ellos ya en los años 80 pide un cuadro más suelto, casi abocetado y de amplia pincelada”.

El baile de la boda es una exposición donde aparecen importantes referencias del trabajo pictórico de este artista singular que no solo buscaba parajes y costumbres para inmortalizarlos, según la escuela del momento, sino otras aristas que definen su preocupación social, técnica y estética, a partir de la búsqueda de la luz “como valor máximo frente al color”.

En la sala de la Encarnación, el visitante puede encontrar además de bocetos de detalles, acuarelas, apuntes preparatorios de plantas, retratos, paisajes, dibujos y otra mucha documentación, especialmente, cartas. No obstante, el punto central de la exhibición de Ricardo Segundo es el gran cuadro de la Diputación que da título a la manifestación artística.

Primera versión de “El Baile”, de Ricardo Segundo García. Fotografía: Gloria García Pertejo.

La localidad de Sejas de Aliste es un lugar fundamental en la trayectoria del pintor, aunque él había nacido en Madrid. La comisaria de la muestra, Beatriz Sánchez Valdelvira, ofrece los motivos de esa decisión: “A pesar de haber vivido durante décadas en Madrid, haber impartido clases en Valdepeñas y Barcelona y haber realizado múltiples viajes, haber estado rodeado de la intelectualidad de la época, Ricardo quedó atrapado por Aliste. Desde 1925 tenemos constancia de que se desplaza a esta comarca zamorana a pintar. Creemos que él acompaña al cineasta Leopoldo Alonso a grabar en Aliste parte de las escenas de la serie documental Estampas Españolas en 1927 y es en ese momento donde Ricardo queda prendado del tema del baile al grabar una boda tradicional”.

La vida del autor cambia definitivamente cuando en 1943 decide abandonar su plaza de profesor de instituto en Barcelona. Opta, entonces, por vivir y trabajar en Sejas, a donde “se dirige ya con El baile en la cabeza”, según Beatriz Sánchez. Luego trasladará allí a su familia y crearía el estudio. Desde ese instante, su taller de trabajo se convertirá en lugar de encuentro de numerosas personas que acudirán al estudio a ser retratadas o a formarse como pintores.

Boceto para un retrato, dibujo de Ricardo Segundo García. Fotografía: Gloria García Pertejo.

La relación con los paisanos de Sejas será tan intensa, desde ese momento, que Ricardo Segundo se convertirá en embajador de Aliste y de esta localidad alistana (1928), así como de otro pueblo zamorano de la comarca de Alba, Carbajales (1930), “cuando anima y acompaña a la Escuela Madrileña de Cerámica a que hagan allí sus cursos de verano, lo que supuso un revuelo social, económico y cultural para estas dos pequeñas poblaciones”, recuerda la comisaria.

El trabajo metódico y silencioso de Ricardo Segundo García sirvió para registrar la arquitectura alistana, sus paisajes, su indumentaria, molinos, telares, músicos y tradiciones que el pueblo y sus vecinos siempre han demostrado agradecer. Todavía hoy, la familia del pintor acude a Sejas a pintar al aire libre y acoge a quienes deseen unirse a sus talleres.

Apuntes de Ricardo Segundo García. Fotografía: Beatriz Sánchez Valdelvira.

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