La pintura no pintura de Nicolás Roa en el CLA

El Centro Leonés de Arte (CLA) inaugura este viernes 18 de octubre, la exposición ‘Horror Vacui’ del arquitecto y artista leonés Nicolás Roa. Está integrada por treinta piezas que recogen las investigaciones plásticas que realizó entre 2017 y 2019, en torno a las ideas de transito, movimiento y acción. También incluye otras obras que sirven como síntesis del desarrollo de su trabajo en ese periodo. Será a las 20:00 horas. Reproducimos un texto del comisario de la muestra, Luis García Martínez.

Por LUIS GARCÍA MARTÍNEZ

La energía interior como creación

Nicolás Martínez Roa nació en León en 1977 y realizó estudios de arquitectura en Madrid licenciándose en el año 2007. Vivió varios años entre Chile y Perú, siendo su residencia habitual desde entonces León, lugar en el que viene desarrollando una intensa actividad compaginando al mismo tiempo su trabajo profesional de arquitecto con otros proyectos creativos de tipo plástico como la ilustración y la pintura. Cuenta con una sólida formación y un amplio bagaje plástico que se inicia desde niño (el mismo indica en una entrevista que aprendió muy pronto la pasión por el arte como vehículo de expresión y de comunicación con todo lo que nos rodea, de su padre), aunque su currículum aporta una breve trayectoria expositiva. Trayectoria que se inicia en el año 2010 en León con una muestra titulada Ilustraciones. Desde entonces ha participado en cuatro comparecencias colectivas con su padre Jesús Martínez del Cerro, también creador plástico y arquitecto de profesión, con la serie titulada ‘Aguantamos’, presentada en varias muestras exhibidas en diferentes ocasiones en Madrid (Casa de León y Ateneo) y también en León (COAL y sala de exposiciones del Auditorio), todas realizadas entre el año 2012 y el 2015.

En solitario presenta en el 2015 ‘Ilustraciones’ (adaptaciones de Antígona) en el Taller de Teatro del Instituto Juan del Enzina.  En el 2016 también junto a Jesús Martínez del Cerro muestra en la sala de exposiciones del Auditorio de León la exposición ‘Plagios’. En el 2018 realiza el encargo de las ilustraciones del libro ‘El Blues para Cervantes’, del reconocido escritor y periodista Eduardo Aguirre. Hasta este momento su obra se podría encajar dentro de un expresionismo figurativo en el sentido amplio del término de referencias europeas y en algún caso, muy explícitas en relación al mundo de Saura.

La exposición que se presenta en esta ocasión en el Centro Leonés de Arte del Instituto Leonés de Cultura titulada ‘Horror Vacui’ aporta las investigaciones plásticas realizadas en el periodo que transcurre desde el año 2017 hasta el 2019. En la misma se han incorporado varios trabajos creativos que sirven, en cierto sentido, como esquema básico o síntesis del amplio y complejo desarrollo y evolución de su quehacer plástico de este periodo. Así se exhiben algunos estudios previos y varias piezas integrantes de algunas series, entre ellas ‘Basa’, ‘Fuste’, ‘Capitel’, que hacen hincapié y reflexionan en relación al sedimento, substrato cultural y aportaciones previas de imágenes, conceptos e ideas de las que el artista se apropia o toma como referencia o punto de partida para crear y generar una nueva realidad que tensiona el elemento o idea originaria. En este sentido defiende la idea genérica de que una nueva aportación creativa nunca puede surgir del vacío o de la nada, siempre tiene un punto de origen germinal. Esta serie toma como referencia de crecimiento estructural, el elemento constructivo y arquitectónico básico de la cultura mediterránea que evoca la naturaleza, la columna, concepto que relaciona y conexiona la tierra como símbolo orgánico vital, esencial y humano, con el cielo como elemento espiritual, del intelecto y los dioses. Este componente arquitectónico es el que toma como referencia de partida y del cual surgirán por medio de distorsiones, deformaciones y tensiones un amplio corpus de propuestas de gran interés que llegan hasta la deconstrucción de la referencia visual del elemento de referencia.

La segunda serie que incorpora ‘Recurso de Acontecimientos’ plantea la significación que puede alcanzar en el acto propio de la creación, la secuencia de sucesos encadenados de forma imprevista o casual fuera de la concepción previa de la obra. Sucesos o acciones que determinarán decisiones fundamentales que permitirán el cambio de enfoques, ideas y planteamientos, generando o produciendo una especie de transformación o mutación abierta, sin límite ni cortapisas previas en el proceso artístico en sí mismo, que desembocarán en una obra imprevista en su configuración final (en este caso reflexiona siguiendo algunos planteamientos del gran pintor del expresionismo abstracto San Francis, como el propio Nicolás afirma e indica en el catálogo). Por último, aporta algunas piezas integrantes de la serie ‘Recursos Atmosféricos Adversos’, en la cual plantea una pintura sincera y abierta en la que cabe en cierto sentido la improvisación casual, circunstancial, anecdótica, al admitir el reconocimiento y la presencia del error, del fallo, de la indecisión, como parte esencial, constitutiva e incluso constructiva de la propia obra, admitiendo así el artista el reflejo o la huella explícita, reconocible, concreta y directa de la duda, del error, del cambio o la transformación en la conformación final de la pieza, como parte esencial de ese viaje tremendamente complejo e incluso duro, terrible y desgarrador que supone el viaje de la creación artística.

Por otro lado, ante una visión rápida y sucinta de su trabajo y trayectoria (enfoque que con frecuencia suele ser sugerente e interesante puesto que desvela reflexiones que no aporta un estudio en profundidad) observamos que sigue en cierto modo los pasos casi tradicionales del quehacer de los grandes maestros de la pintura en su proceso evolutivo; partir de la inspiración y análisis de la cultura previa y en este caso de la obra de artistas predecesores y señeros como elementos de inspiración, tensionando este punto inicial hasta liberarse poco a poco y  alcanzar un lenguaje identificativo o propio en algunos casos.

Así vemos como su obra parte de una formación técnica solida, propia e implícita en la carrera de arquitectura y al mismo tiempo bebe como es lógico de las fuentes clásicas tanto de la arquitectura como de la pintura, concretándose a veces, incluso en relecturas un tanto expresivas, distorsionadoras y expresionistas de obras fundamentales de la historia del arte como las emblemáticas obras de El Greco ‘Entierro del conde Orgaz’, de Pablo Rubens ‘Las tres Gracias’ o el ‘Laocoonte’. Por lo tanto estamos ante un creador inmerso en un territorio de reflexión sobre fuentes previas de tipo canónico, hecho que dota e impregna significativamente su obra de una impronta clásica subyacente, a pesar de la sensación que puede producir su pintura en una visión inicial y despreocupada, de ser tensa, caótica, descompuesta, laberíntica y desestructurada.

Su proyecto creativo general, desde sus primeros pasos se concibe fundamentalmente a partir de un planteamiento o concepto que se convertirá en el eje esencial de su evolución, la serie. Cuestión que en principio puede parecer lógica, genérica y banal desde un punto de vista crítico, pero que comprobaremos que tiene matices y cierto interés por la significación que alcanza al intentar aproximarnos a los planteamientos teóricos en los que en estos momentos están inmersas sus propuestas plásticas.

La serie parte de la idea de ser un conjunto de obras plásticas o creativas (conjunto que puede ser cerrado o abierto, aspecto este último que nos interesará puesto que su propuesta se enmarca en esta vertiente) necesarias e imprescindibles para acotar, concretar y definir adecuadamente una propuesta o idea, procedimiento utilizado ampliamente por un gran número de creadores artísticos de todos los ámbitos y tendencias, y por lo tanto muy presente y en cierto sentido casi consustancial al hecho creativo en el arte contemporáneo y actual. Se supone que cada pieza que integra la serie, implica una nueva visión o enfoque sobre el tema central o cuestión que se debate, una variación, un cambio, una transformación o matización que es fundamental y estructural, una nueva aportación esencial y una concreción puramente parcial dentro del conjunto que sirve para definir o conformar el conjunto total de la serie ya sea ésta cerrada o abierta. Una serie integrada por diferentes elementos que pueden funcionar y existir de forma independientes entre sí, pero vinculados de forma esencial, secuencial y estructural en un conjunto, y que tiene sentido y entidad en sí mismo al mismo tiempo, aunque esto pueda parecer contradictorio. Así se introduce en cierto modo, en el procedimiento técnico de creación, el elemento secuencia, secuencia que aporta la modificación, el cambio, la transformación constante de lo preexistente y existente.

Al mismo tiempo surge la idea de tránsito, en cierto sentido narrativo y descriptivo, que aporta esa nueva visión, enfoque, tratamiento y planteamiento de la idea ya dada y formalizada. Se incorpora así como elemento fundamental y estructural un sentido de cambio, de modificación, de transcurrir, de cierto movimiento secuencial y narrativo en la propia construcción de la serie. En este punto es en el que podemos crear una cierta relación entre su pintura y su interés desde los inicios de su trayectoria por la ilustración, puesto que en el fondo la ilustración, supone la selección de formalizaciones estéticas y plásticas de diferentes fases esenciales, estructurales y fundamentales de una narración, texto o poema. Recordemos que en la página web de Nicolás Martínez Roa se puede comprobar cómo algunos de sus dibujos e ilustraciones se convierten en animaciones en movimiento, incorporando la idea de transcurrir, tránsito, movimiento y acción.

Ante la idea genérica y tradicional de la pintura como formulación específica y concreta de una realidad, imagen o forma que se fija en el tiempo y en el espacio en un instante y en un plano con intención de continuidad permanente en el tiempo, aquí se desvanece en cierto sentido y surgiría la negación de este concepto, alcanzando o asumiendo la idea de la pintura secuencial y transitoria que niega la esencia de la propia pintura, como aportación estable y permanente. Por lo tanto podríamos llegar a la afirmación de la pintura no pintura y confirmar  la esencialidad del movimiento, el cambio, el tránsito y el elemento de acción y sentido performativo como ejes fundamentales de la creación plástica, como me atrevo a sugerir que se produce en el caso del proceso artístico de Nicolás Martínez Roa, motivo por el cual, el propio artista ha seleccionado varias fotografías para el catálogo, haciendo hincapié en el hecho de que quedase constancia muy clara y evidente en las imágenes captadas en su estudio, del sentido del tránsito rítmico y del movimiento en las acciones de crear. Pero también en este aspecto vuelve a ser clásico en el sentido de beber o tener fuentes y precedentes previos, aunque con múltiples distancias y muy diferentes enfoques conceptuales; así deberíamos considerar el interés del futurismo por el hecho de plasmar la acción y el movimiento en la obra, del arte cinético o del Op Art, o el caso de la acción y sentido performativo de Yves Klein y sus antropometrías de los años 50, pero sin duda en el espacio en el que se encuentra más próximo referencial y conceptualmente es en relación a los planteamientos del movimiento action painting y en concreto con Jackson Pollock, basta con echar un vistazo a una de las fotografías del catálogo.

La Idea de transitoriedad, de modificación, de cambio e incluso desaparición, se refuerza por parte del propio artista en la utilización del soporte de la obra, al elegir unos  materiales de máxima pobreza y propios de actividades comerciales, como es el papel continuo de bovina de embalaje y el cartón, dos soportes de gran fragilidad, débiles, degradables y de escasa durabilidad o permanencia temporal, condenados en cierto modo a la desaparición. Al mismo tiempo, en la aplicación compositiva y cromática incorpora materiales muy poco estables, como el carboncillo o los esmaltes industriales, mezclando productos de comportamiento y reacciones muy dispares que aceleran este deterioro, cuestión que refuerza esa idea inicial de implicar en la propia creación de la obra el componente de deterioro, desgaste e incluso me atrevería a decir muerte latente, aspectos que refuerzan la idea de cambio y tránsito en su obra, aunque sea a la desaparición total. En este sentido me recuerda mucho a algunos planteamientos del gran creador Pablo Maojo, que parte de fragilidad, levedad y brevedad de la existencia de algunas de sus obras, al utilizar algunos materiales concretos como la madera en obras públicas (‘El muro de las lamentaciones’, Museo Evaristo Valle).

Otro aspecto de interés es la utilización generalizada de formatos grandes, diferencia clara con las etapas anteriores, al mismo tiempo que extremadamente longitudinales o verticales, que fuerza al espectador a una lectura de izquierda a derecha, casi secuencial, como si fuera un cómic o un libro desplegado en la pared, incorporando de forma muy sutil el concepto de tiempo en relación al espacio, en la aproximación del espectador a la obra para su análisis.

La pintura no pintura, en el caso de Nicolás se podría decir que su obra consiste fundamentalmente en el tránsito de una idea desde un espacio interior vivencial hasta la proyección exterior enérgica e incontrolada que se fija en un soporte, alcanzando una configuración formal y estética que se modifica y transforma de forma secuencial y permanente hasta perder su esencia plástica, desvaneciéndose para convertirse únicamente en una excrecencia o fase, sin gran significación en sí misma, convirtiéndose en una parte de la secuencia fílmica de un proceso evolutivo en permanente cambio, desarrollo y tensión creativa del artista como creador, que es lo realmente importante, no tanto la pintura plasmada en un instante o momento de este proceso. La esencia y fundamento del trabajo de Nicolás Martínez Roa está precisamente en esa expresión plástica de secuencia, de tránsito, de transcurrir, de energía interior que fluye desde ese punto cero permanentemente hasta el exterior, es este sentido es el que conecta con el mundo oriental, al igual que le ocurrió a creadores tan destacados como Luis Feito o Fernando Zóbel.

Una muestra que sin duda nos permitirá aproximarnos al mundo interior de este creador leonés.

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

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