Álbumes inolvidables publicados en 1970

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Aquel año los Creedence publicaron dos elepés, uno de ellos el ‘Cosmo´s factory’.

Por CARLOS DEL RIEGO

Varias veces se ha señalado que los años setenta fueron los más prolíficos y brillantes de la historia del rock. Pero para muchos fue precisamente 1970, el último de la década de los sesenta, el que regaló los mejores elepés que ha dado dicho género musical. Difícil es afirmar tal cosa, sin embargo, de lo que no cabe duda es que el 70 proporcionó discos que siguen escuchándose con gusto nada menos que medio siglo después.

La lista de álbumes históricos que vieron la luz a lo largo de aquellos 365 días es asombrosa. En los años anteriores los Beatles habían conseguido que la música rock se convirtiese en un fenómeno global; a lo largo de los setenta el rock & roll vivió su auténtica época dorada. 1970 (aun los sesenta) fue algo así como el punto de partida para aquellos luminosos años que, sin duda, nunca han sido igualados. Muchos de los discos que fueron lanzados aquel año permanecen en los altares del incondicional del rock, siguen vendiéndose y escuchándose a pesar del tiempo. Aquí va una muestra mínima pero significativa de lo que era el rock hace cincuenta años.

Para empezar, The Beatles. Así como otras bandas y artistas nacían para el rock o abrían una nueva etapa, The Beatles ponían su punto final. Lanzado un mes después de que la banda se separara oficialmente, ‘Let it be’ fue un final apropiado para su carrera, con temas llenos de melancolía, de sentimiento, de energía vital. No es preciso recordar las circunstancias, los títulos, las relaciones… Fue el canto de cisne de Beatles, ¡pero qué canto!

También hace cinco décadas salió el fabuloso ‘Bridge over troubled water’, también la despedida (de momento) de Simon y Garfunkel. Aquel estaba en lo alto de su capacidad compositiva, y Art seguía poseyendo una voz y gusto para el canto que aun hoy toca la fibra sensible. Un álbum magistral con una lista de títulos a cada cual mejor.

¡Y qué se puede decir del extraordinario ‘Moondance’ del imprescindible cascarrabias irlandés! Tercer Lp de Van Morrison (sin contar lo que hizo con Them). Su talento, su clase permanecen inalterados, aunque con este Lp demostró que también sabía dar un toque comercial que hechizara a todo tipo de público que supiera apreciar el blues-rock, el jazz, el folk…

Otro creador por encima de todo fue y es Neil Young. En el 70 lanzó uno de sus álbumes-cumbre, el sensacional ‘After the gold rush’, en el que asombran las texturas country-folk que logra, lo que combinado con unas melodías deliciosas da un resultado inigualable, irresistible. Y en esos doce meses aun  tuvo tiempo el canadiense de unirse a Crosby, Stils y Nash y meter su talento en el imprescindible ‘Deja vu’. Talento desbordado.

Otro americano al que se le caían las canciones era (es) John Fogerty, que aun estaba al frente de la Creedence. Tenía Fogerty tanto que decir que aquel año los Creedence sacaron ¡dos elepés!, ambos integrante ideados por él (salvo algunas gloriosas versiones). Fueron ‘Cosmos factory’ y Pendulum’, cuyos temas jamás han dejado de sonar desde entonces.

El rock duro, el heavy ya estaba ahí aunque pocos se dieron cuenta y pocos lo nombraron. ‘Led Zeppellin III’ fue su lanzamiento de aquel año. Tal vez menos brusco, pero aun dentro del ‘orden zepelliniano’. Se vendió durante toda la década a pesar de lo que salió después. Sus primeros segundos aun producen escalofríos. ¡Ah!, y ya que se habla de heavy, los Purple sacaron su ‘In rock’, Uriah Heep el densísimo ‘Very ‘eavy, very ‘humble’…

Vovliendo a EEUU, The Doors regaló al mundo su insuperable ‘Morrison Hotel, una de las más excitantes muestras de rock-blues que puedan imaginarse. Bastan los primeros segundo del tema de apertura para entender qué es eso del rock & roll.

Imposible olvidarse de David Bowie, que en 1970 demostró que no se conformaba nunca, que siempre estaba en movimiento. Tras un par de discos más bien acústicos, el genial artista, que ya empezaba a convertirse en una singularidad en el universo del rock, dio un giro (algo que será una constante en su carrera) e ‘inventó’ el hard-rock; como queda patente escuchando la canción que abre el álbum ‘The man who sold the world’, el cual contiene otras piezas por las que más de uno vendería su alma al diablo sin dudar.

Sí, aquel año fue especialmente brillante para la historia del rock & roll; algunos críticos y especialistas afirman que 1970 fue su mejor año o, al menos, uno de los mejores. No hay sitio para mencionar todos los discos memorables que vieron la luz a lo largo de aquellos doce meses: el ‘Live at Leeds de The Who, el ‘Abraxas’ de Santana, el primero de Emerson Lake & Palmer, el ‘Layla & other…’ de Dereck & Dominoes (o sea, Eric Clapton), el sinfónico ‘Time & word’ de Yes, el primero de Kraftwerk (que abrió la puerta del techno), el injustamente infravalorado ‘No dice’ de Badfinger (uno de cuyos temas, ‘Without yo’, significó la fortuna para otros), el ‘Jesus Christ Superstar’ en su primera versión (con Ian Gillan de los Purple)… Y además pueden añadirse cientos de singles memorables.

Cincuenta años después de todo aquello, el rock está domesticado, empaquetado, sometido. Podría decirse que sólo sigue presente gracias a aquellos años de vinilo.

Visita el blog de Carlos del Riego.

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