“Qúerote canto”. Baldo Ramos y Eva Veiga / Un mundo habitable de palabras

Qúerote canto
BALDO RAMOS y EVA VEIGA
(Galaxia, 2020)

Un mundo habitable de palabras

Por MARIO PAZ GONZÁLEZ
Desde astorgaredaccion.com

Ante un libro tan singular como Qúerote canto (Galaxia, 2020), el poemario conjunto de Baldo Ramos y Eva Veiga, a uno le viene a la cabeza la propuesta del poeta Wystan Hugh Auden de ver la poesía como un acertijo. No tanto a la hora de interpretar las palabras de los poetas, sino en lo referente a la tentación de tratar de distinguir qué parte de las composiciones pertenece a uno u otro. Tentación que, sin embargo, se esfuma en cuanto comienza la lectura. La razón es sencilla. Las voces de sus dos autores se mimetizan, se funden y se confunden en una sola, propia, concisa en su expresión, pero de enorme densidad en cuanto a contenido.

El poemario surgió de la estancia de ambos creadores en el monasterio de Oseira (Ourense) durante tres días de agosto de 2018. Tres días en los que decidieron mimetizarse con los monjes y, sin contacto alguno con el mundo exterior, dejar que fluyese por sí sola la palabra poética. El proyecto consistía, según ellos mismos, en escribir, no de forma conjunta, sino en paralelo, sin comunicar al otro el fruto de sus reflexiones.

Partiendo de esta premisa, el resultado final sorprende por lo homogéneo de la voz única creada, cuya multiplicidad temática es de una amplitud y riqueza enormes. Tal vez debido a que, a lo largo del conjunto, se encadenan algunas de las preocupaciones reconocibles en la obra individual de cada uno de ellos, creando un diálogo intimista con uno mismo y su reverso, el otro.

El silencio es una de esas preocupaciones destacadas. Se trata de un tema muy presente en los últimos poemarios de Eva Veiga, así como en toda la obra de Baldo Ramos. “Reservo”, nos dicen, “a derradeira páxina deste caderno / para escribir dúas palabras ao deixar Oseira / silencio / buxo”. Este silencio se muestra con sus contradicciones y ambivalencias. Un silencio que se trata de asfixiar, pero que es refugio, recogimiento, escenario, contexto para la creación, revelación, búsqueda o fin. Un silencio que se transmuta, al mismo tiempo, en sus múltiples variantes semánticas: el olvido, el vacío, la ceguera… El olvido que trae, unas veces, la salvación, “para non repetir os mesmos erros”, pero otras es enemigo de la memoria. Sus variantes, el vacío o la ceguera, sirven como estado, como preparación, como vía casi zen para el autoconocimiento. Pero también el silencio se transforma en oscuridad, sombra, soledad o ausencia: “onde habitar a ausencia / nos devolve / o tempo feito memoria”.

Frente al silencio, la búsqueda de una verdad a través de la luz, que puede ser inaccesible o una compañía, un camino, una esperanza, un bien preciado compartido “con / aqueles / que non te comprenden”. También a través de la escritura y sus contradicciones, pues es consuelo, cicatriz, búsqueda… Son abundantes las reflexiones metaliterarias en las que la palabra adquiere corporeidad propia, se convierte en “sacrificio de purificación”, así como el propio espacio de la escritura, el monasterio, “onde as palabras pesan máis que o baleiro”, se transforma también en un elemento más en el que las sensaciones acústicas, musicales, y las referencias a las aves o a la piedra forman parte indisoluble.

Del mismo modo que la obra individual de cada uno de ellos, la poesía que encontramos en este libro de casi doscientas páginas está cargada de significados densos y de reflexiones que son una invitación constante a navegar por un mundo poético cargado de un profundo intimismo. Formalmente, el hecho de que las composiciones que lo integran se presenten sin signos de puntuación (salvo las marcas de inciso) y en un único bloque y no se adjudiquen a uno u otro autor puede desconcertar al principio, pero, como ya apuntamos, resulta plenamente justificado a medida que se inicia la lectura. Gracias a este recurso, los textos adquieren corporeidad propia, nueva, ajena a sus propios autores, proponiendo una voz única, de talante reflexivo, que los convierte en una suerte de camino hacia el autoconocimiento, en un diálogo con el otro a la par que con el lector, buscando “crear un mundo habitable” a través de la palabra.

Eva Veiga y Baldo Ramos.

:: Fragmentos de ‘Qúerote canto’

Saberte
en cegueira
dunha a outra
estancia -tropezar-
polas escadas que
ascenden
e baixan
luces ás que nunca
accederás
(facer no escuro
un pequeño lume)

**

dende abaixo
a bóveda da voz contén
o aire que tensa a humidade
o silencio atragoado
polos ecos que sosteñen o sentido das palabras
como círculos concéntricos
o desexo tan humano
tan afastado da arxila dos afectos

**

hai tempo dixen:
volverei aquí
non hai rastro material que probe o recoñecemento
só a inocencia dun ollar dun xesto involuntario
que resiste o aniquilamento da desmemoria
(. . .)

**

nin fora nin dentro
onde a respiración se compasa coa humidade da
pedra
onde a ollada esvara polo silencio que precede o
desenlace
nin fora nin dentro
(…)

 

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