Inquinas personales entre estrellas del rock

Parece que los años han acabado con la enemistad entre Keith Richards y Elton John, aunque las sonrisas parecen algo forzadas.

Por CARLOS DEL RIEGO

Como en cualquier otro negocio o actividad, en el del rock también se producen enemistades, rencores e inquinas entre colegas. Y las causas son idénticas a las de otros ámbitos. Las estrellas del rock sólo son personas y, como tales, sujetas a las típicas debilidades humanas, envidias y celos profesionales, tirrias personales, desprecios, ideologías…

Los protagonistas del mundillo del rock compiten entre sí de igual modo que los profesionales de otras industrias, pero los encontronazos y las disputas son  dialécticas, de modo que rara vez han llegado a las manos (como cuando Chuck Berry sacudió un puñetazo a Keith Richards en Nueva York en 1981). En realidad hay muchas estrellas del rock, no todas afortunadamente, que son unos charlatanes deslenguados que se dejan decir las mayores estupideces, y esa suele ser la causa principal de enemistad. Lógicamente la mayor parte de los roces se producen en el seno de cada grupo, de hecho, no hay grupo famoso que no haya dado famosas peleas a la prensa. Las antipatías entre los que no comparten camerino son menos frecuentes, pero las hay bien sonoras.

Morrissey, excantante de The Smiths, ha largado contra muchos otros músicos de rock. De hecho, en el ambiente se le tiene como un auténtico bocazas que siempre anda haciendo gala de su estulticia; así, se recuerda cuando pidió ‘apalear’ a los Beckham por ser horteras e incultos; cuando dejó evidencia de su pensamiento totalitario y soberbio al decir que “los veganos somos seres superiores” o cuando llamó a los chinos “subespecie”. El caso es que de sus desvaríos y engreimiento no se salvan sus colegas, como Robert Smith, líder de The Cure. En una entrevista, conociendo la ojeriza que les profesaba, un periodista le preguntó: “¿A quién matarías antes, a Mark E. Smith, de The Fall, o a Robert Smith, de The Cure?”, a lo que el descerebrado ex cantante respondió: “Básicamente los mataría a los dos”. Robert Smith (un tipo de lo más discreto cuando se quita el traje de estrella del rock) se limitó a señalar que “Nunca me gustó Morrisey”. Éste, rabioso por tamaño insulto y echando espumarajos por la boca, graznó: “Robert Smith es un payaso gordo y maquillado que llora sobre una guitarra”. Cuando alguien, como es el caso del ex Smiths (curiosa la coincidencia de nombres), rabia contra todo y contra todos es síntoma de que el origen de su malestar es él mismo.

Michael Jackson y Prince están considerados dos de los más grandes artistas estadounidenses de todos los tiempos. De hecho, desde un punto de vista artístico, muestran no pocas coincidencias. Fueron rivales y nunca amigos, aunque rara vez se hizo pública su enemistad. A finales de los años ochenta del siglo pasado se conoció una grabación en la que Jackson hablaba de lo que pensaba de Prince: “Detesto que me comparen con Prince. Yo me he hecho a mí mismo y desde pequeño no he dejado de trabajar. No es justo que me comparen con él, pues aunque él lo crea, yo no soy su adversario. Espero que deje de verme así, pues tarde o temprano se sentirá dolorido…, es el tipo de gente que podría suicidarse…, o algo así”. Posteriormente Jackson añadió que, además, Prince se había comportado de modo “grosero y desagradable con mi familia”.  Tal vez en el otro barrio hagan duetos.

De muy atrás viene la enemistad entre Keith Richards (¡qué tendrá este tío que está en todos los saraos!) y Elton John, puesto que se vienen criticando y despotricando el uno del otro, a través de la prensa, desde hace décadas. El endurecido guitarrista dijo bien alto que “no echaría de menos” al pianista cuando se retirase. En 1997 Richards reprochó con desprecio a John por reutilizar el tema ‘Candle in the wind’, que había escrito en 1973 a Marilyn Monroe, para convertirlo ahora en homenaje a la recién fallecida princesa Diana de Gales. Elton respondió iracundo “Sería terrible ser como Keith Richards, es un tipo patético. Es como un mono con artritis que trata de subir al escenario y parecer joven. Respeto a los Stones, pero habrían sido mucho mejores si lo hubieran echado hace años. Es un imbécil desde hace mucho”. Va a ser difícil verlos tocando juntos alguna vez.

Otros rockeros con menos años de carrera también han encontrado enemigos entre sus compañeros de profesión. Muy sonoro fue el cruce de palabras entre los de Nirvana y los de Guns N’ Roses. Todo empezó cuando, en 1992, Axl Rose invitó a Nirvana (de quien siempre se proclamó admirador) a hacer una gira juntos, sin embargo, Kurt Cobain despreció la proposición porque, dijo, “Axl Rose es un vendido”. Éste no tardó en devolver el golpe contra Cobain y su esposa, Courtney Love, llamándolos “jodidos drogadictos”, y añadiendo, como un golpe bajo, que el hijo de ambos había nacido con minusvalías a causa de su drogadicción. La cosa siguió cuando, en los premios de la MTV de aquel año, Courtney Love le pidió con ironía a Rose que fuera el padrino de su hija; El cantante de los Guns respondió echando fuego por la boca: “Cállate perra o te arrastro por el suelo”… La guerra terminó al morir Kurt Cobain, e incluso algunos ex Nirvana han cantado junto a Rose y su banda.

Claro que lo que trasciende y se conoce tiene que ser una mínima parte de lo que hay por ahí.   

Visita el blog de Carlos del Riego.    

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