1972, un año glorioso para el rock & roll

Aquel año se produjo algo tan demencial como la suspensión del concierto de Led Zep en Singapur porque tenían el pelo muy largo.

Por CARLOS DEL RIEGO

Sí, ha transcurrido medio siglo, pero muchos de los acontecimientos de aquel año están en la memoria colectiva. Y para el rock & roll es uno de sus mejores años: están activos los artistas más legendarios, se editan álbumes y canciones clásicas, la industria del disco vive su mejor momento. El mundo vivió un año…, como muchos, con atentados, experimentos atómicos, viajes a la luna, sucesos increíbles… Hace cincuenta años de todo esto.

Fue año olímpico, con Fernández Ochoa ganando un oro en los Juegos de Invierno en Sapporo, Japón; los de verano fueron en Múnich y son recordados, sobre todo, por el atentado contra el equipo israelí. Con unos meses de diferencia, EE UU coloca en la luna las dos últimas naves tripuladas, las Apolo 16 y 17. Es el año del accidente en los Andes del equipo de rugby uruguayo, y la increíble aventura de los 16 rescatados con vida. Comienza el escándalo Watergate que terminó con el presidente Nixon.

En el planeta del rock & roll se viven buenos momentos, tanto desde el punto de vista artístico como del comercial. Entre otros acontecimientos y anécdotas, se recuerda la vez que Keith Richards subió al escenario para tocar con Chuck Berry, pero fue expulsado de allí por tocar demasiado alto; Led Zeppelin no pudieron tocar en Singapur, ya que los representantes del gobierno no les permitieron bajar del avión porque ¡tenían el pelo largo! Durante todo el año, y en los posteriores, John Lennon se ve obligado a acudir a varios juicios porque su visado ha caducado y las autoridades pretenden echarlo de EEUU, ya que, según las agencias de seguridad, ha cometido pecados tan perversos como manifestarse contra la guerra de Vietnam, declararse de izquierdas o fumar marihuana.

El guitarrista Les Harvey, del grupo escocés de blues Stone The Crows, se electrocuta en pleno concierto en Gales a causa de un micro mal conectado y peor aislado; su novia, Maggie Bell, cantante de la banda, al ver lo sucedido se desmaya y tiene que ser trasladada al hospital inconsciente. Lo del pelo largo, aunque hoy parezca una nimiedad, en otro tiempo era visto como un enorme delito; así, el batería de Edgar Winter, Bobby Ramírez, es asesinado a palos a las puertas de un bar en Chicago porque tenía el pelo muy largo. Las disputas entre músicos y managers ya eran cosa corriente; Terry Knight es despedido como manager de Grand Funk, iniciándose una serie de demandas, pleitos y juicios que tienen su auge poco antes de un concierto benéfico del grupo en el Madison de Nueva York, donde el tal Knight trató de ‘secuestrar’ el equipo de sonido del grupo poco antes de comenzar el concierto, que se retrasó hasta que llegó una orden judicial que daba la razón a la banda y autorizaba la celebración del concierto.

Se separaron gigantes del rock como los Creedence, los arrolladores MC 5 o la Velvet Underground, y se fundaron bandas como The Jam, que pocos años después sería una de las avanzadillas del punk-nueva ola, Styx, Van Halen o The Tramps, entre otros.

En cuanto a la música en sí, muchos de los elepés publicados hace cincuenta años están considerados como grandes clásicos. Así, el fabuloso ‘Harvest’ de Neil Young, el atrevido y genial ‘Thick as a brick’ de Jethro Tull, el arrollador ‘Machine Head de Deep Purple (que incluye el ‘Smoke on the water’ y ‘Highway Star’), el inagotable ‘Exile on main street’ de los Rolling Stones, el irresistible ‘Talking book’ de Stevie Wonder (con la hechizante ‘Superstition’), el tremendo ‘Transformer’ de Lou Reed o el asombroso y eterno ‘Ziggy Stardust’ de David Bowie. Por sólo citar unos pocos, pues hubo mucho más. 

Los grandes éxitos de aquel 1972 siguen siéndolo medio siglo después: ‘Heart of gold’ de Neil Young, que no pierde carga emotiva jamás; la inmortal ‘American Pie’ de Don McLean, que puede escucharse a diario en cualquier emisora de radio; la superventas ‘Without you’ a cargo de Harry Nilson (el original era de los desdichados Badfinger); el siempre evocador y bienvenido ‘Nights in white satin’ de los Moody Blues; el irresistible ‘A horse whit no name’ de America; igual que el ‘Black dog’ de Led Zep; y ‘Burning love’ de Elvis, ‘Changes’ de Bowie, ‘Crocodile rock’ de Elton John, ‘Easy livin’ de Uriah Heep, y muchísimos otros títulos que no pierden frescura a pesar de ser ya cincuentones.

En España el rock aún se veía como ‘música ratonera’ de ‘peludos sin vacunar’. Aún así había, y muy bueno. Los geniales Lone Star, los ‘africanos’ Barrabás, el valiente Bruno Lomas, Los Pekenikes y sus instrumentales, Micky, Módulos, Cecilia…, que rivalizaban con Diablos, Fórmula V, Camilo Sesto, Julio Iglesias, Nino Bravo

Desde entonces la tecnología ha avanzado de modo insospechado, casi tanto como ha retrocedido el poder, la calidad y la esencia del rock. Y es que 1972 fue uno de los años gloriosos de era dorada del rock. Por todo.

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