El rock siempre clamó contra la guerra: canciones por la paz

John Lennon pidió una oportunidad para la paz.

Por CARLOS DEL RIEGO

El rock siempre ha manifestado un espíritu pacifista a pesar de las actitudes pretendidamente agresivas de muchas de sus estrellas; puede haber excepción en algunos punk, pero con más ardor ingenuo e infantiloide que otra cosa. Así, hay muchas canciones que hablan de la guerra, casi todas centradas en las guerras del pasado siglo. Algunas se convirtieron en iconos pacifistas.

Uno de los temas más presentes en la Historia del Arte es el conflicto, el enfrentamiento, la pelea, la guerra; y los artistas lo han tenido fácil, puesto que en los últimos 5.300 años (cuando la escritura empieza a dejar constancia) no hay período sin guerra. ¡Cuántos cuadros, esculturas, novelas o piezas musicales encontraron en el choque de sables su temática! Un estilo musical tan ardiente como el rock no podía ser ajeno al campo de batalla, de modo que las guerras del siglo XX (las guerras púnicas o la invasión de los hunos quedan algo lejos) fueron inspiración inagotable para el rock, pop, soul, blues…

En primer lugar hay que dejar claro que es raro, muy raro, el autor, grupo o solista que, en mayor o menor medida, no ha mostrado su repulsa hacia la guerra. Una de las más evidentes referencias a la indeseable guerra es el ‘War’, compuesta para Temptations y, con más éxito, para Edwin Starr. En clave funk-soul y con un atractivo especial, repite un diálogo que es toda una declaración: “Guerra, ¿pará que sirve?, absolutamente para nada”.

John Lennon cantó mucho contra la guerra; su ‘Imagine’ dice “Imagina (…) nada por lo que matar o morir (…) imagina a toda la gente viviendo paz”; y aún más claro quedó con el coral ‘Dad una oportunidad a la paz’ (‘Give peace a chance’). Por su parte, Paul, años después publicó su Lp ‘Pipes of peace’.

‘All together now’, de los ingleses The Farm, mira hacia la Primera Guerra Mundial, y cuenta un suceso que ocurrió en las navidades de 1914 (y del que se ha hablado muchas veces): soldados británicos y alemanes apartaron momentáneamente las armas y, en tierra de nadie (“no man´s land”), jugaron un partido de fútbol “en las trincheras de Bélgica”. La base musical es el célebre ‘Cannon’ de Pachelbel, sobre el que The Farm construyó una canción aun con aires de los ochenta pero mirando a los noventa.

‘Masters of War’, de Bob Dylan, no denuncia la guerra, sino a los que las provocan y se benefician de ellas, es decir, acusa a todo el entramado industrial que pone en marcha una guerra: quienes construyen las armas y “se esconden detrás de la mesa del escritorio”, quienes “juegan con el mundo” y quienes “como Judas mienten y engañan”; a todos los maldice con el concluyente “incluso Jesús nunca olvidará lo que hacéis”. Igualmente, ‘Dogs of War’, de Pink Floyd, señala la motivación económica de la guerra, urdida por políticos e industriales de las armas, que usan “carne y hueso como moneda”.

Con ‘Enola Gay’, Orchestral Maneuvres in the Dark rememoran el horror de la bomba atómica que arrasó Hiroshima; a lo largo del tema se pregunta si “estará orgullosa la madre de Little boy”, nombre que se dio a la bomba, pero alude a la madre del piloto que la lanzó, Paul Tibbets, el cual, al parecer, bautizó al avión ‘Enola Gay’ en honor a su madre.

Divertida es ‘Two tribes’, de Frankie Goes to Holliwood, que escenifica la Guerra Fría y la amenaza nuclear. Las dos tribus que pelean son los dos bloques separados por ‘El telón de acero’ hasta 1989. El desternillante vídeo es más que ilustrativo: dobles de Reagan y del presidente soviético (Andropov o Chernenko) se zurran en la arena jaleados por sus aliados. También el ‘Wind of change’, de Scorpions, se localiza en los últimos momentos de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín; habla de la esperanza que traen estos ‘Vientos de cambio’, que danzan en una típica balada heavy.

La más recordada en torno a la Guerra de Vietnam (una obsesión para los estadounidenses) es el ‘Fortunate son’ de Creedence Clearwater Revival, que denuncia toda iniciativa bélica a través de la guerra del napalm. El propio John Fogerty explicaba que se le había ocurrido al enterarse del matrimonio entre el nieto del expresidente Dwight Eissenhower y la hija del presidente Nixon, y que entonces pensó en que ninguno iría a Vietnam, puesto que eran ‘Hijos afortunados’. Es ya un himno antimilitarista. Los inolvidables Ramones, en su ‘Commando’, hablan de las guerras a través de las películas, lanzando versos tan explícitos como “Ellos se preparan para Vietnam” y luego “Desde Hanoi a Berlín Este”. También el ‘19’ de Paul Hardcasttle peleaba en la jungla de Vietnam, señalando que la media de edad de los soldados USA era de 19 años. Y el ‘21st Century schizoid man’, de King Crimson, insinúa “la inocencia violada con fuego de napalm”; según desveló el guitarrista Robert Fripp, está dedicada a Spiro Agnew, el vice de Nixon, “que tan simpático nos caía”.

El ‘Brothers in arms’ de Dire Straits está escrita como repulsa a la Guerra de las Malvinas. El título, ‘Hermanos de armas’ o ‘Hermanos de guerra’, puede indicar  fraternidad tanto entre compañeros de trinchera como entre enemigos; en todo caso, sentencia: “Somos tontos en hacer la guerra”.

Sobre el conflicto irlandés hay mucho. ‘Sunday, boody sunday’, de U2, mira hacia el suceso conocido como ‘Domingo sangriento’: en enero de 1972 tropas inglesas dispararon contra una manifestación pacífica con resultado de 14 manifestantes muertos. Elvis Costello escribió el ‘Oliver´s Army’ tras un viaje a Belfast, pero además de referirse al conflicto norirlandés, pensaba también en Palestina o Sudáfrica (entonces, 1978, con régimen racista). Y ‘Zombie’, de The Cranberrys, denuncia la barbarie del Ira, y habla de  aquella bomba que acabó con dos niños. 

Greenday hizo su poderoso ‘American idiot’ cuando la Guerra del Golfo; denuncia el uso de la guerra en los medios de comunicación, sobre todo la tele, que alternaba escenas de gran violencia con los anuncios más frívolos.

‘Spanish bombs’, de The Clash, es acaso el título más famoso de los pocos que se sitúan en la Guerra Civil Española; en él se compara en tono crítico el enfrentamiento fraternal español con los aviones llenos de turistas que viajan a España; hay mención especial a los “negros coches de la Guardia Civil” y a Lorca; también se apuntó que esas ‘bombas españolas’ tenían una referencia a las bombas de la Eta en los últimos años 70. Muchas frases en español (con mala pronunciación y escaso sentido) y un ritmo endiablado la mantienen siempre fresca y lista para el combate.

Y también sobre la Guerra Civil escribió el excelente grupo leonés Fundición Odessa, que grabó dos versiones de ‘España en Guerra’, en 1988 y 1993. En sus versos se casi se escuchan los tiros: “Es tu guerra, ¿no la ves? España en guerra en el 36”.

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