El ilustrador y poeta leonés Toño Benavides regresa este jueves 3 de octubre a El Cajón del Arte (calle Serranos, 8, bajo C. León) para presentar la nueva edición del libro “El corazón de las tinieblas”, publicado por Reino de Cordelia y la exposición con las ilustraciones originales que ha realizado para el conocido relato de Joseph Conrad. La cita comienza a las 19:30 horas y estará acompañado por el escritor y profesor Álvaro Acebes.
Por CAMINO SAYAGO
Toño Benavides vuelve a El Cajón del Arte para mostrar la edición ilustrada que ha realizado Reino de Cordelia del libro de Joseph Conrad, así como las ilustraciones con las que ha intentado dar otra vida al trabajo más conocido del autor polaco. Una edición en la que el ilustrador leonés, fiel a su estilo, presenta una interpretación oscura y dramática del lisérgico viaje de Marlow, su protagonista, en la profundidad de las tinieblas. “No es nada difícil afrontar la oscuridad que propone este viaje, porque el estilo del dibujo se presta a ello”, asegura. “Como es un dibujo que se basa en grandes contrastes de blanco y negro adquiere un tomo dramático automáticamente, simplemente por esa técnica. Y es de corte expresionista, porque también se ajusta mucho a este tipo de relatos que vierten una gran dosis de oscuridad”.
Y aunque siempre es un reto convertir en imágenes un relato, en este trabajo el claroscuro y los contrastes otorgan identidad al dibujo, aunque reconoce que se le ha ido la mano con el negro: “el texto lo pedía y de alguna manera ese claroscuro es una forma de llevar al papel el dramatismo que Conrad pone en el texto”.
En la anterior muestra que realizó en este mismo espacio expositivo Toño Benavides ya colgó, como anticipo, alguna de las ilustraciones que incluye el libro. En concreto la primera que realizó para este proyecto que se ha extendido a lo largo de dos años de forma ininterrumpida y representa al rio Congo por el que serpentea un pequeño barco de vapor rodeado por una espesa selva y una quietud extraña. Una imagen introductoria, muy visual donde la selva es protagonista. “El libro lo comencé a ilustrar en 2022 y la primera ilustración que hice fue la del río. Es fundamental, básica, porque te adentra en la historia. Te sumerge en una selva de gran profusión arbórea, donde toda esa floresta se cierne sobre el barquito que navega como una especie de pequeño insecto por el agua”.
Otro de los atractivos de este libro es la naturaleza que está representando el estado anímico de los personajes, Marlow y Kurtz, a través de la descripción de esa selva tan volcánica, de exuberante vegetación. ”Las propias guardas del libro son una imagen de esa selva, de ese crecimiento vegetal desaforado”, explica.
Reconoce que la adaptación de Francis Ford Coppola de Apocalypse Now es una inspiración constante. “La fuerza de las imágenes, ese surrealismo es inspirador siempre, aparte de la banda sonora de la película que, a veces, inspira mucho más que cualquier otro factor”.
Fondo emocional
También hay otras ilustraciones que no se corresponden a ningún momento narrativo concreto, conforman una especie de fondo emocional que flota en todo el texto. Es el caso de la ilustración a doble página de una colección de calaveras que presagian el relato de muerte que hay inscrito en la propia selva. “Esta ilustración la hice porque hay un momento en la película de Apocalypse Now donde el barco está casi llegando a donde esta Kurtz y Coppola mezcla y superpone imágenes consiguiendo un efecto muy alucinatorio, donde aparecen calaveras, grandes esculturas que te van creando un ambiente inquietante, de incertidumbre, en el que no se sabe lo que se va encontrar al final del río. Está pensada en ese sentido y no representa un momento concreto, ya que no me gusta reflejar nada concreto porque es redundante. Ya lo ha hecho el escritor en el texto, y tú tienes que hacer otra cosa. Entre las funciones del ilustrador está reflejar lo que no está en el texto, lo que no es explícito”.
Crítica al colonialismo
A mitad de camino entre un cuento extenso y una novela corta “El corazón de las tinieblas” es uno de los grandes libros del siglo XX, que aborda temas como el colonialismo, el choque de culturas, el racismo y la violencia humana. “Es un libro que critica y refleja el salvaje genocidio del colonialismo belga en El Congo. Y el personaje de Kurtz refleja la contradicción entre lo que era la cultura europea del momento y el colonialismo y por eso enloquece, porque no hay forma de llevar adelante hasta sus últimas consecuencias la cultura europea sin el genocidio”.


Sobre su interpretación de este clásico de la literatura subraya que es un trabajo muy personal que el mismo propuso a su editor, el también leonés Jesús Egido. Siempre había querido ilustrarlo y el momento llegó para rendir homenaje a Conrad, con motivo de la conmemoración del centenario de su muerte. “Es un referente en mis lecturas, como los son otros títulos, y una de las razones por las que elegí este título es que siempre quise ilustrarlo porque precisamente el estilo de mi dibujo encaja esto. Me encantaría ilustrar a Kafka, Moby Dick, algún relato de Poe o cualquier obra clásica de terror, por ejemplo de Henry James, que es más complejo y me llevaría a hacer algo más abstracto. En fin, cualquier texto que contenga grandes dosis de pasión, de emocionalidad, de dramatismo, y conecte con este estilo de dibujo”.
:: Sobre Toño Benavides
Ha recibido diversos premios por su larga trayectoria como ilustrador entre los que se encuentran 24 Awards of Excelence, seis medallas de plata y una de oro, incluido el Special Jury Recognition de la Society Of Newspaper Design por trabajos publicados en el diario El Mundo del Siglo XXI. Ha ilustrado una veintena de libros, entre ellos El amadísimo Rolando, de Jacob y Wilhelm Grimm (Rey Lear, 2009), o “Vampirismo” de E.T.A. Hoffmann.
Como escritor, Benavides cuenta con publicaciones como “El sótano en llamas”, una aproximación al surrealismo narrativo en diez relatos. Y los poemarios “Paraíso”, “Los chicos del vertedero”, “Gran Sur” -por el que recibió en 2014 el Premio de Poesía Eladio Cabañero-, y “Panorámica” con el que gana en 2021 el Premio Ciudad de Pamplona-Iruña Hiria.
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