
El periodista con raíces asturianas Gerardo López López –uno de los promotores del proyecto #Néxodos– visita ARCO 2026 y nos descubre las propuestas de tres artistas activistas del feminismo y los derechos LGTBIQ+: la afgana Kubra Khademi, la mexicana Terry Holiday y el español Diego del Pozo Barriuso.
Cartografías ‘queer’ y feministas presentes en ARCO 2026
Por GERARDO LÓPEZ LÓPEZ
@gerloplop
De las 211 galerías presentes en ARCO hemos seleccionado las propuestas de tres, la madrileña Memoria, la parisina Éric Mouchet y la barcelonesa House of Chappaz, por la radicalidad de sus propuestas en un momento en el que en muchos países se están intentando revertir leyes sobre igualdad de género, educación sexual, violencias machistas, derechos LGTBI y salud reproductiva, a menudo recortando además estructuras institucionales de igualdad. No se trata de algo puntual, sino que forma parte de una reconfiguración conservadora más amplia. El arte como dispositivo de resistencia.
Un año más Madrid se convierte por unos días en el escaparate internacional de la creación contemporánea con la celebración de la 45ª edición de ARCO, que reúne en los pabellones 7 y 9 de IFEMA a 211 galerías de 30 países, 11 de ellos del continente americano. Argentina y Brasil son en esta edición los que tienen una presencia más significativa, sin embargo, vamos a prestar especial atención a los proyectos de tres galerías europeas que dan visibilidad a artistas que construyen relatos de contracultura de resistencia frente a la hegemonía patriarcal y capitalista.
:: Kubra Khademi y las mujeres afganas
La artista, performer y activista hazara afgana Kubra Khademi presenta en el espacio de la galería francesa Éric Mouchet la serie Bread, Work, Freedom (Pan, Trabajo, Libertad), posiblemente el trabajo más político de cuantos participan en la feria. La propuesta nace de “una profunda frustración” tras remitir la artista, en marzo de 2022, una carta abierta a varias mujeres influyentes de todo el mundo, pidiéndoles implicación en la lucha por los derechos de las mujeres afganas y no recibir ni una sola respuesta. Entre las destinatarias de esta misiva de socorro se encuentran Angela Merkel, Kamala Harris, Hillary Clinton, Ellen Johnson Sirleaf (ex presidenta de Liberia y Premio Nobel de la Paz) o Sanna Marín (ex primera ministra de Finlandia).

Al no ser escuchada comienza a concebir esta serie traduciendo en imágenes “su visión de la unificación del poder político entre sus destinatarias”. Así nacen una colección de desnudos a tamaño natural de estas mujeres y de ella misma, y ocho grandes escenas en las que se reapropia de motivos históricos, mitológicos o religiosos occidentales. La serie de grandes piezas parte de un encuentro de las protagonistas en el hammam, el único lugar donde las mujeres en Afganistán se pueden comportar con libertad, y culmina en una gran orgía sexual, pieza que se ha convertido en una de las más “polémicas” este año en la feria y que ha despertado un gran interés no exento en algunos casos de prejuicios patriarcales.

Estas escenas, según explica la propia artista “simbolizan metafóricamente el poder de la feminidad, el amor y la ternura, frente a la guerra y la violencia del patriarcado”. Kubra Khademi es rotunda en sus declaraciones: “La energía de las mujeres desnudas no es vergonzoso, lo que es vergonzoso es el silencio de la humanidad ante el drama de las mujeres afganas».

:: El camerino de Terry Holiday y la lucha por los derechos trans
La segunda propuesta a la que prestamos atención es “El camerino de Terry Holiday” de la galería Memoria que reproduce en el estand de la feria el camerino de la artista mexicana multidisciplinar y activista por los derechos trans, Terry Holiday, planteando una mirada crítica al propio relato artístico, poniendo en el centro lo que durante décadas ha sido relegado al espectáculo y considerado una práctica menor. Desde la galería dejan clara su intención: “No se trata de un gesto de inclusión simbólico sino de una toma de posición crítica. Este proyecto no solo pone en valor una biografía individual, sino que contribuye a reconfigurar la cartografía del arte contemporáneo”.
La instalación recoge una selección de la producción plástica de Terry Holiday desde los años sesenta hasta 2026, con acuarelas, patchwork, dibujos y collages. Pero también trajes, fotografías, bordados, lentejuelas y materiales que nos remiten a su universo teatral y performativo. Pero sin duda lo más interesante de la propuesta es la presencia de la artista en una performance continua a lo largo de la feria, que ofrece la posibilidad de compartir con ella todo ese universo en el que “la feminidad no se imita, se ensambla, se construye”.
Terry Holiday anticipa con su práctica artística y vital, con más de más de cinco décadas de trabajo, algunos de los temas centrales de la teoría queer y su consideración del cuerpo como territorio político y del género como una construcción. “Frente al espejo, el maquillaje y el vestuario dejan de ser artificios para convertirse en tecnologías de construcción del yo”. Conversar con ella es tener la oportunidad de acceder a un archivo vivo que pone cara y voz a una historia colectiva de resistencia. “Muchos de los pachwork los realicé en plena pandemia, el cabaré estaba cerrado y tenía tiempo y muchos materiales en mi casa, por lo que pensé que era el momento de homenajear a tantas figuras, amigas, de la lucha trans en México que habían perdido la vida víctimas de la violencia tránsfoba y de otras violencias”.

En las paredes del recreado camerino cuelgan algunas fotografías que contribuyeron desde los años sesenta a la construcción de su figura pública, realizadas por “amigos que se han convertido en grandes nombres de la fotografía, como Yolanda Andrade, Teresa Margolles, Adolfo Patiño o Armando Cristeto”. Junto a esas imágenes figuran unas copias intervenidas por la artista con materiales que evocan códigos asociados a la construcción de su feminidad, brillos, puntillas, plumas o lentejuelas.
En la actualidad, Terry Holiday tiene obra en importantes colecciones y está presente en centros de arte tan relevantes como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Museo de Arte Moderno Ciudad de México, pero ha tenido que pelear duro para que su trabajo fuera considerado y luchar contra la doble discriminación de ser trans y ser mujer.

:: La reflexión sobre la memoria LGTB de Diego del Pozo Barriuso
Por último y desde una perspectiva más marica destaco el trabajo de Diego del Pozo Barriuso, presente en la propuesta de la galería House of Chappaz, que, con su Gong Catarata, recupera la memoria de los activistas del Frente de Liberación de Castilla que en 1978 protagonizaron la primera manifestación de reivindicación por los derechos LGTB que se celebró en Madrid. La instalación es un dispositivo mecánico con una hoz de la que cuelgan cuentas de perlas y que es golpeada por un martillo con una tira de seda enganchada de su mango, con algunas fotos de esa primera manifestación impresas. Las fotos muestran a un grupo de travestis, gays y lesbianas con puños en alto y sujetando la pancarta de cabecera de la manifestación. En la pared se ocultan más fotos del mismo momento que conseguimos ver cuando el martillo toca la hoz y se despeja la visión de la pared.
En conjunto la pieza es una reflexión sobre la construcción de la memoria histórica, la lucha por la visibilidad y los derechos, y el constante cuestionamiento de las narrativas dominantes que intentan silenciar las voces de los oprimidos. El artista explica que “la obra Gong Catarata no es una presentación estética del pasado, sino una invitación a escuchar, a mirar con más detenimiento y a reflexionar sobre el impacto de las luchas históricas en nuestra realidad presente”. Diego del Pozo habla en una poderosa alegoría de cómo la resistencia continúa, “en su mecanismo de repetición y revelación vemos como la resistencia y la memoria histórica pueden romper las barreras que intentan ocultar las historias de aquellos que han sido marginados”.

Pero el trabajo también esconde una ironía sobre la homofobia en las propias organizaciones de izquierdas vinculadas al Partido Comunista: “No solo la derecha y la extrema derecha eran homófobas, sino que el propio Partido Comunista y las organizaciones de izquierdas muchas veces también lo eran de una manera muy fuerte. Por eso con la pieza trato de queerizar la hoz y el martillo como símbolos marxistas, reivindicarlos, pero al mismo tiempo amanerarlos o ablandarlos, por eso la obra en resumen es un martillo que hace gong en una hoz que está capada por una cortina de perlas y todos los dispositivos mecánicos están de alguna manera amanerados”.
La práctica artística de Diego del Pozo presta mucha atención a la investigación y a la generación de mapas afectivos contra la invisibilización y el borrado. En ese sentido me gustaría mencionar una gran pieza del artista que forma parte de la colección del Museo Centro de Arte Reina Sofía titulada “El Porvenir de la revuelta. (Diagrama)” y que constituye un extraordinario archivo visual que recoge una memoria de las culturas y movimientos travestis, lesbianos, homosexuales, bolleros, maricas, trans y queer/cuir en el Estado español de los últimos cuarenta años.