Las fotografías de Julia González Liébana viajan por tercera vez a Francia

Una imagen artística que muestra a dos mujeres vestidas con vestidos blancos, una sentada y otra de pie junto a una pared de ladrillos. La mujer sentada tiene una figura etérea o fantasma detrás de ella, lo que sugiere un efecto sobrenatural. Se puede ver un retrato enmarcado en la pared.
Fotografía de Julia G. Liébana, de la serie ‘Texturas del Tiempo’.

Por tercera vez en su trayectoria, la fotógrafa leonesa Julia González Liébana ha viajado a Francia, en esta ocasión para participar en el 8º Festival Internacional de Photographie Surrealiste y Creative de Fréjus, para el que fue seleccionada junto con artistas de 27 países, con su serie ‘Texturas del Tiempo’.

En el Festival, que se ha desarrollado del 26 de septiembre al 4 de octubre de 2026 en Fréjus, en la Región de la Provenza y Costa azul francesa, han participado fotógrafos de 27 países, entre ellos la leonesa Julia González Liébana.

«Yo presenté la serie ‘Texturas del Tiempo’ formada por 13 piezas, una serie que ya estuvo el año pasado en el Festival en Off de los encuentros Fotográficos de Arles, también en Francia, y que en León todavía no se ha visto. Y me seleccionaron», señala, contenta, la fotógrafa.

Y es que es el tercer año que viajan a Francia sus fotografías. La primera vez tuvo lugar en mayo de 2023, cuando mostró la exposición individual “Winter Herbarium Summer Herbarium» en el Colegio de España de la Cité International Universitaire de París.

Una joven sentada en una silla sosteniendo dos muñecas, mientras otra versión de ella está de pie detrás en un ambiente sencillo con paredes de ladrillo.
Fotografía de Julia G. Liébana, de la serie ‘Texturas del Tiempo’.

En esta ocasión ha mostrado sus obras en Villa Aurélienne, «una maravilla de edificio» inspirado en las obras maestras del arquitecto renacentista Andrea Palladio, convertido en un lugar dinámico de cultura en Fréjus.

A ello hay que destacar que, en este año 2026, Julia González Liébana ha sumado un nuevo galardón a su trayectoria, tras alzarse con uno de los premios del Concurso Nacional de Fotografía Ciudad de Córdoba con la serie ‘Mímesis’, que sí se pudo contemplar en León, concretamente en la galería Ármaga, en abril de 2025.

Una mujer de pie sobre una silla, vestida con un vestido blanco, mira hacia abajo en una habitación con paredes de bloques de cemento. En la pared hay un cuadro enmarcado.
Fotografía de Julia G. Liébana, de la serie ‘Texturas del Tiempo’.

:: “Texturas del tiempo”

«El proyecto ‘Texturas del Tiempo’, es una forma de transitar el pasado entre la memoria y el recuerdo. Construyo un espacio emocional donde la memoria se manifiesta a través de los objetos: muebles, retratos, tejidos que pertenecieron a mi madre y a mi abuela. Cada elemento carga una historia, una huella íntima que se resiste al olvido. Un espacio real donde el tiempo y el espacio presentes se fusionen y se superpongan con el tiempo y el espacio de la memoria y del recuerdo. Las mujeres que aparecen en las imágenes representan esa frontera difusa entre la ausencia y la presencia, siendo el paso del tiempo lo que modifica la condición de lo que existe —la presencia— en lo que deja de existir —ausencia—», explica Julia G. Liébana.

Una mujer de espaldas sentada en una banca, mirando una fotografía en la pared, junto a una figura tumbada con apariencia inquietante.
Fotografía de Julia G. Liébana, de la serie ‘Texturas del Tiempo’.

Este proyecto se expuso en la Galería Est_Art, Madrid y fue seleccionado en el Certamen White Balance, en 2023. También fue seleccionado en el Certamen ‘Iluminadas’ y fue proyectado en El Festival Off de los encuentros Fotográficos de Arles, Francia, de la mano de ‘Cómo ser Fotógrafa’ en 2025.

Cartel del 8º Festival Internacional de Fotografía Surrealista y Creativa de Fréjus, con información sobre fechas, horarios y exposición de obras de varios artistas.
Cartel del festival en Fréjus (Francia).

:: Sobre Julia González Liébana

Por LUIS GARCÍA MARTÍNEZ

Nacida en León, artista visual, curso estudios de Ciencias Empresariales, ejerciendo esta profesión en una empresa de Telecomunicaciones y alternando este trabajo con la fotografía y las artes visuales.

Comienza a interesarse por la fotografía en el año 1987, al principio de forma autodidacta y posteriormente mediante la participación en talleres y seminarios fotográficos como los de Pierre Gonnord, Alberto García Alix, Ricky Dávila, Isabel Muñoz, Ouka Léele, Ángel Marcos, Carmela García, etc.

Su primera exposición colectiva fue en el año 1990 y desde entonces ha participado en más de 70 exposiciones individuales y colectivas como las del Museo de León, en el Festival Internacional Recuore, en el MIHACALE Museo de la Industria Harinera “No lugares, no personal “o “6 ARTISTAS 6 PROPUESTAS” en la Fundación Merayo, “Estratos Fracturados” en la Vid de Gordón o “Tránsito” en el Palacio Pimentel de Valladolid con la colección de la Diputación de León. En el 2014 participa en el Festival Miradas de Mujeres con la Galería Ármaga y otras artistas con la exposición “Y……no están todas”.

Las principales temáticas sobre las que han versado sus trabajos en los últimos años han sido la identidad y las perspectivas de género; problemáticas que han sido plasmadas a través del retrato conceptual en trabajos recientes como el corto “Identidad” o la serie “Mujeres”.

Ha sido seleccionada y premiada en más de 30 Certámenes Nacionales de Fotografía y artes Plásticas. Sus últimos trabajos; el corto “Estudio 1 sobre la Luna con Armadanzas» (Convocatoria Lab 987 del MUSAC) y el corto “Color Violeta, Pliegues de la Memoria” codirigido con la bailarina y coreógrafa Paz Brozas cuya temática es “la memoria como posibilidad empática a través del itinerario de Violeta Parra”.

La aportación fotográfica que incorpora Julia González Liébana supone una implicación muy activa en el espacio crítico y reivindicativo de la mujer. Sus piezas incorporan una cierta melancolía y ensoñación que se hace presente por medio de la utilización de una coloración sepia, que implica, al mismo tiempo, la incorporación del componente fotográfico tradicional. El aspecto de imagen antigua se refuerza con la utilización de una matriz que se superpone sobre la imagen, y que se reitera en varias de las composiciones fotográficas, aportando a la obra un efecto de rayado, suciedad y desgaste que nos evoca el pasado y el transcurrir del tiempo.

Una mujer de pie junto a una fotografía en blanco y negro de otra mujer con hilo en la cara. La mujer a la derecha lleva una chaqueta clara y una blusa blanca, sonriendo levemente.
Julia González Liébana, ante una de sus fotografías.

Ambas cuestiones, el color y el envejecimiento de las fotografías contrastan con la imagen y prototipo de mujer actual que incorpora Julia a sus obras, situándonos de este modo en ese lugar ambiguo, complejo, inexistente y metafórico, que es la intersección entre el pasado y el presente. De esta manera nos plantea de forma directa, que los tiempos han cambiado desde los primeros pasos del feminismo hasta la actualidad, pero no tanto la situación de los derechos y libertad de las mujeres, baste recordar lo que está ocurriendo en nuestra sociedad en relación al aborto o las relaciones económico-laborales.

Esta hipótesis de crítica y denuncia se hace más intensa y se refuerza con crudeza, cuando nos enfrentamos directamente a una imagen tremendamente dura e impactante, en la cual se presenta una adolescente desnuda de torso para arriba, que cubre y niega su identidad con una gran melena a modo de burka islámico y aparece con sus manos inmovilizadas en la espalda. La sensación de indefensión y desprotección nos invade ante esta figura humana, a pesar de la delicada y cuidada estética tanto formal como compositiva que utiliza Julia.

Algo similar ocurre cuando se niega la comunicación visual y al mismo tiempo una parte muy importante de la identidad, que viene definida por nuestros ojos, así estos aparecen en todas las obras cerrados o anulados por manos o gorros. Se presenta de forma muy evidente que se niega uno de los sentidos fundamentales en el conocimiento, la vista, pero también la palabra; la mujer no se puede comunicar ni expresar, incluso la máscara surge en algunas obras como protagonista de ese cambio de personalidad, esa transformación en otro ser diferente, ese ser que niega y anula la verdadera personalidad de la mujer. En una de las obras, en el retrato de una mujer con pestañas postizas en las manos, hace un guiño a un gran fotógrafo español Chema Madoz, generando una imagen surrealista. Sin duda Julia nos presenta una aportación crítica de la sociedad actual de gran interés.

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