La ‘paideia’ y su contrario, la ‘apaideusia’

“Hace cuatro años el movimiento estudiantil sí fue sagaz y profético”.

Por GONZALO ABRIL / Columna en el desierto

Los estilitas no somos sabios ni profetas. Apenas moralizamos un poco sobre lo que ocurre y comemos lechuga en libertad total, como dijo Buñuel de mi maestro Simón.

Hace cuatro años el movimiento estudiantil sí fue sagaz y profético. Enfrentado al plan Bolonia —arrebato póstumo de Europa— denunció la catástrofe de mercantilización, clasismo y asalto a la enseñanza pública que se avecinaba. Quienes lo tildaron de exagerado han de reconocer hoy el acierto de un pronóstico que se ha cumplido en cuanto los poderes económicos y políticos han visto la oportunidad de consumarlo en sus términos más extremos. Está claro que no se trata sólo de subir las tasas y escatimar las becas. Se quiere abatir el principio mismo de la paideia, esa forma de praxis que hoy denominamos en parte educación y en parte cultura, y que es el núcleo del humanismo cívico desde hace 25 siglos. Jaeger, el más ilustre estudioso de esta idea, recuerda que Platón despreciaba la apaideusia, la incultura del “hombre oligárquico”, ahorrativo, obseso de la eficacia, la disciplina y el afán de acumular dinero, y del todo ajeno al refinamiento y al sentido de la belleza. La paideia, su contrario, impregna a la persona de la virtud ciudadana, fundamentada en la justicia. Y por ello mismo es superior a los saberes especializados o propios de un oficio particular. Se ha dicho que, con esta concepción, Platón trataba de generalizar los antiguos valores aristocráticos al común de los ciudadanos. Pero ¿no sigue siendo válida una acepción de comunismo entendido como aristocracia colectivizada —aristocratismo para todos, dice Badiou— al menos contra el sistema vigente e inverso de mesocracia (horterez) individualizada?

Hoy todo conspira a favor de la apaideusia, la rentabilidad, el instrumentalismo, el acoso al civismo y a la justicia, la promoción de la moral de esclavos. No son sólo los recortes presupuestarios. Es la pandemia neoliberal propagada por esos agentes nocivos a los que en la calle se canta: “Queremos aprender para no ser como Wert”. La gente sabe que son mucho más majaderos que los estilitas.

Publicado en Diagonal
bajo licencia Creative Commons.

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