‘Tráeme flores mientras no esté muerto’

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La apuesta de la madrileña Fresh Gallery por los jóvenes talentos tiene en Nacho Torra (Gijón, 1989) uno de sus grandes hallazgos. El joven artista reflexiona en esta muestra, a través de más de cuarenta cuadros, sobre uno de los aspectos esenciales del género de la naturaleza muerta, los retratos de flores, desde una perspectiva vanguardista no exenta de ese trazo infantil pero vigoroso y brillante que caracteriza su obra.

 Por GERARDO LÓPEZ LÓPEZ

MADRID.— La contradicción es uno de los aspectos más destacados deTráeme flores mientras no esté muerto’ la muestra que Nacho Torra expone hasta el próximo 23 de noviembre en la madrileña Fresh Gallery. Las obras nacen de la observación del artista sobre las flores que la gente deja en los cementerios pero sin embargo no se trata de flores marchitas, sin vida, sino que están representadas con vitalidad, colores luminosos y formas y movimientos cambiantes.

“Me interesaba el hecho de regalar flores cuando uno está enfermo o se ha muerto y la corta vida que tienen esas flores, siempre se marchitan. Empecé a ir a los cementerios a ver las flores que la gente ponía a sus familiares y comencé a ver la ‘fauna del cementerio’: hormigas, gusanos, mariposas, moscas…”, apunta Torra, y el resultado son estos cuarenta lienzos en los que se establece un intenso diálogo entre vida y muerte.

Como principales referencias y punto de partida de este trabajo el artista señala la obra de maestros como Van Gogh, Matisse, Honckney o Henri Rosseau, pero también hay que destacar una relación especial de Torra con las flores: “a los 11 años pasé a la pintura. Recuerdo que aquel momento, que había estado esperando diez años, fueron tres simples margaritas para las que solo me dejaron utilizar verde, amarillo y blanco… pese a que contaba con una gran colección de colores”, y los colores brillantes son ahora una de las señas de identidad de su obra.

Esta es la segunda exposición individual que Nacho Torra, con poco más de 20 años y cursando aún sus estudios en la facultad de Bellas Artes de Cuenca, cuelga en las paredes de la Fresh Gallery. La primera fue ‘Abriendo paso a los monstruos y los ángeles‘ en 2010, y ya entonces se puso de manifiesto su obsesiva forma de construir los cuadros, pintándolos y repintándolos, creando pequeñas historias surrealistas en las que, como afirma el comisario y gestor cultural Rafael Doctor, “lo que vemos es siempre mucho más de lo que vemos”.

 La Fresh Gallery, creada en 2008 por la artista y galerista Topacio Fresh, además de ser un espacio expositivo para artistas emergentes pretende romper con lo que denominan “prácticas viciadas y usuales del entramado artístico” acercando a los propios artistas a los coleccionistas y clientes, tratando de posibilitar un contacto efectivo y un diálogo entre todos los agentes del mundo del arte para generar un tráfico de ideas libre y estimulante. En estos años se ha convertido en referencia obligatoria en el circuito underground de la capital.

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