Manolo Chinato, el poeta serrano

Por SERGIO JORGE

Cuando en el año 92 la mitad de los españoles no sabía si quería más a la Expo o a los Juegos, si se postraban ante el Barcelona de Cruyff o mantenían su ilusión en que el Real Madrid se podría recuperar de sus Dertycias particulares, Extremoduro editaba Deltoya, el disco con el que el grupo de Plasencia logró ser la banda de rock de varias generaciones de amantes de la música. Mientras, un poeta salmantino seguía regalando sus versos a los que quisieran escucharlos, algo que había hecho desde pequeño.

No había más que ir al pueblo de Manolo Chinato, Puerto de Béjar, en plena sierra bejarana, para descubrir que la poesía no sólo está en los grandes libros ni tampoco en los elitistas centros culturales. Eso es lo que hizo un día Roberto Iniesta y se llevó uno de los trofeos que más valor tienen: la letra de una canción. Ama, ama y ensancha el alma pronto se convirtió en uno de los himnos de Extremoduro, cantado hasta la extenuación en los últimos 20 años por miles de personas en todos y cada uno de los conciertos de los cacereños.

Allí empezó una colaboración que tendría su momento estelar cuando Iniesta, junto a los entonces plateros Fito Cabrales e Iñaki ‘Uoho’ Antón, logró convencer a Chinato para poner música a sus poemas, esos que llevaba años rumiando tras la barra de su bar o mientras daba de comer a sus vacas.

Así nació la Poesía Básica de Extrechinato y tú, un disco de 2001 que fue un hito en el rock español, al juntar al propio poeta con dos de los grupos que estaban marcando la línea del rock, Extremoduro y Platero y Tú. La música se ponía así al servicio de la poesía, escrita, madurada y recitada por Chinato cuando no eran Robe o Fito los que ponían sus inconfundibles voces a temas como Eterno viajero o A la sombra de mi sombra. Manolillo suena como es, grave e imponente, pero también cercano, sensible y cariñoso.

“Yo soy un hombre de campo y no quiero dejar de serlo”, dice Chinato en uno de sus poemas, una declaración de principios para dejar claro que primero es un serrano apegado a su tierra, y luego todo lo demás. “Anoche pasé frío y me desenamoré un poco. Anoche pasé frío y fui poeta”, explica en otro de sus poemas, Anoche pasé frío, que en el disco figura como Juguete de amor.

Otros muchos grupos han sido cautivados por Chinato, desde La Fuga, Sínkope o Marea hasta uno de los últimos, Tote García y las Malas Compañías. Pero Chinato sigue siendo ese poeta que regala los poemas a sus vecinos, a su mujer, a su hija.

Amor, rebeldía, libertad y sangre es su único libro publicado, una compilación de sus poesías, incluidas las que componen Poesía Básica, pero también otras muchas en las que la naturaleza, las mujeres de su vida (en especial su hija y su madre) o esas injusticias que tanto se han perpetuado en el tiempo son las musas particulares del poeta de Béjar. Y para hacerse con él, nada mejor que ir al bar de Chinato y comprárselo allí, en persona. Todo un lujo.

Ojillos 

Yo quisiera ser el sueño

de tus ojillos castaños.

Tú eres el sueño mío

desde hace casi un año.

A todas partes te llevo,

vamos a pie o a caballo.

Si sonríes, yo sonrío,

y si lloras yo te abrazo.

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