Wall Street: el dinero nunca duerme

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Por JESÚS SUÁREZ

Los banqueros han tenido una discreta presencia en el cine, nada que ver con profesiones mucho más peliculeras como policías, abogados y bomberos. Podemos encontrar, en esa joya que es ‘Qué bello es vivir’, cómo Lionel Barrymore y James Stewart entendían de forma diversa el negocio de los préstamo, pero no será hasta los 80, con la llegada de Reagan y los psicópatas del pensamiento único, cuando los financieros se hagan con un lugar en la gran pantalla. Los dos arquetipos serían encarnados por Tom Hanks, el Sherman McCoy de ‘La hoguera de las vanidades’, y por Michael Douglas, interpretando el ‘Gordon Gekko de Wall Stret’. Y bajo el lema ‘la codicia es buena’ resultó que todo estaba permitido.

Los financieros de las películas podían ser mezquinos, seguramente malvados, pero al menos parecía que hacían bien su trabajo, es decir, ganar dinero, no sólo para ellos sino también para sus empresas o sus accionistas. Muchos de nuestros banqueros, en cambio, han resultado ser unos incompetentes y las consecuencias son claras y demoledoras: nuestro sistema financiero está podrido y muchas Cajas están abocadas a la nacionalización o al rescate. Unos son los responsables, pero el desastre lo pagaremos entre todos.

Aquí, en León, hace tiempo, tuvimos una entidad financiera de prestigio y arraigo llamada Caja España. Su trayectoria podría considerarse ejemplar y, entre otras cosas, la existencia de la Universidad de León se debe en parte a la entonces Caja León, que cedió los terrenos del Campus de Vegazana. Pero la vida apacible de la Caja cambió cuando, caprichos del azar, los políticos clavaron sus garras en ella, decidieron que nadie en el mundo sabía más que ellos de finanzas y llenaron sus Consejos de Administración. A ello se unió que los directivos se creyeron los Amos del Universo y se dedicaron a ‘enladrillar’ sus cuentas de resultados, con el resultado tan conocido como desafortunado. Y ahora lo que nos queda es algo llamado CEISS, algo bastante difícil de colocar porque tiene más nombre de androide que de Banco.

Yo no sé si el título de la segunda parte de Wall Street –’El dinero nunca duerme’– se ajusta a la realidad o es una licencia poética. Pero, en cualquier caso, va siendo hora de que despertemos.

1 Comment

  1. Sin discutir lo que comentas, conviene también recordar, para no errar el tiro, que en el banco de los hermanos Lehman no había políticos, todos eran profesionales. Y que presencia política había en las cajas incluso en esos buenos tiempos en que se impulsó la Universidad. Por cierto, se ha preguntado alguien a quién van a pertenecer ahora buena parte de esos terrenos del campus o el propio edificio primero de la ULE, el de Filosofía y Letras.

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