La Ley de Moore en las tecnologías frente al cambio global

discoduro1956

Por ANTONIO MARTÍN

Fíjense en la foto. Es de 1956. Es una escena de un hecho entonces extraordinario, y ahora prácticamente cotidiano. El objeto que se transporta en el toro de almacén es un disco duro de 5 gigas. Se necesitan, como se observa, cuatro operarios, además del conductor, para introducirlo en la bodega de ese avión de la PanAm. Este disco duro lo acaba de inventar IBM y pesa una tonelada.

Ahora podemos llevar en nuestros bolsillos memorias USB con 128 gigas de capacidad. Supone más de 25 veces más de capacidad de almacenamiento en un espacio sensiblemente menor y más manejable. La foto nos habla de la evolución de la informática, y también es un claro ejemplo de cómo actúa la Ley de Moore.

Gordon Moore fue cofundador de Intel en 1968. Antes de eso, trabajaba en un laboratorio de una empresa de semiconductores y publicó en 1965 un artículo titulado ‘Cramming more components onto integrated circuits’ en la revista Electronics. En este texto, pronosticaba el crecimiento de los transistores en sistemas de circuitos integrados, lo que conocemos por microchips. Cada aproximadamente dos años, el número de estos transistores se duplicaría, lo que aumentaría progresivamente la capacidad de estos circuitos electrónicos. Hasta ahora, esta ley empírica, que se ha aplicado fundamentalmente al desarrollo de los equipos informáticos, se ha cumplido. Hay que decir que en 2007, el propio Moore le puso fecha de caducidad. En poco tiempo, otra tecnología substituirá a la actual, dijo, y el desarrollo tecnológico sería distinto.

Algo más que ordenadores

Hace unos días, investigadores del Instituto Santa Fe y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicaban en PLoS One los resultados de una investigación conjunta sobre diversas leyes empíricas que prevén el progreso tecnológico, entre ellas, la de Moore. El trabajo de investigación amplía el radio de acción de estas leyes. Los científicos descubrieron que no sólo son aplicables a ordenadores, sino también a otros ámbitos. Uno de ellos es crucial: las tecnologías que tratan de mitigar los efectos del cambio global. Un ejemplo de estas tecnologías los tenemos cercano en España: las tecnologías de captura y almacenamiento de CO2 que desarrolla la Ciuden (Ciudad de la Energía, en Ponferrada).

El fundador de IBM, Thomas J. Watson, decía en 1946 que el mundo sólo necesitaría cinco ordenadores. La Ley de Moore pronostica en cambio un crecimiento exponencial de sus capacidades en cuanto a número de transistores en los microchips y en cuanto a capacidad de los discos duros. El desarrollo tecnológico ha impulsado la popularización de los ordenadores a extremos impensados por el cauto Watson. Con esta nueva información proporcionada por los investigadores estadounidenses de Santa Fe y del MIT, ahora sabemos que esta ley es aplicable también a las tecnologías que se desarrollan para frenar el cambio climático. Sucede que más que de su evolución del mercado, estas tecnologías dependen de las políticas gubernamentales. La investigación da un argumento más a los defensores de las políticas de fomento de tecnologías como las de captura y almacenamiento de CO2 para defender su impulso desde los gobiernos, por si apareciera un Watson de turno que creyera que, como con los ordenadores, el mundo sólo necesitaría de unas pocas tecnologías para frenar el cambio global.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: