Niños limpiabotas

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Por TOÑO MORALA

¿Qué se sentirá al estar tan sucio y padecer hambre y sueño?… Elías es el nombre de un niño que con siete años trabajaba por las tardes de limpiabotas; por la mañana su abuela lo mandaba a la escuela. La caja de betunes, cepillos y trapos para el lustre era más grande que él. De esa manera ayudaba con las cuatro perronas al sustento de la casa. Así podríamos nombrar a miles de niños que en aquella época de posguerra y hambruna, y ahora en muchos países, trabajaban duro, muy duro para sobrevivir.

Entre esos oficios manuales, el de limpiabotas tiene sus pros y contras. Los pros son la poca inversión en la caja y demás útiles (cepillos, betún, trapos y anilina) y los contras el trabajar en la calle, la mirada de los demás por encima del hombro… y la tristeza de la necesidad. En otras partes del mundo, los niños limpiabotas andan descalzos, limpiando zapatos de una clientela mordaz y oscura de pensamiento; no tienen betún, escupen para dar lustre, y lo que debería ser una gamuza para dar brillo, son unos andrajos.

Riqueza-pobreza, uno sentado y el otro de rodillas; exasperante diferencia entre una vida normal y otra de tristeza, miseria, hambruna y muerte adelantada, de explotación irracional de menores por un sistema capitalista caduco y obsesivo en buscar a todo trapo dinero fácil y dinero manchado por la desigualdad y las injusticias sociales. Y mientras tanto los organismos mundiales hacen como que filantropean entre intereses de multinacionales y gobiernos corruptos; parchean una realidad con migajas para que todo siga igual, y que los pueblos no se alcen en revoluciones e intentos de gobernar desde el pueblo y para el pueblo.

Hace ya años que esta lucha de los niños y niñas de la calle casi no conmueve a nadie. Asia, África y Sudamérica se llevan la  peor parte en explotación infantil. Pero Norteamérica y la vieja Europa no se quedan atrás. Aunque hay ejemplos que marcan las diferencias. En los EEUU tenemos aquel Rico Mc Pato o Tío Gilito, dibujos animados que metían el capitalismo por los ojos de los niños; recuerden que fue limpiabotas antes que multimillonario, y que guardaba su primera moneda como oro en paño. O aquel otro limpiabotas que avisó a un multimillonario antes del crack de la bolsa de 1929 y pudo retirar sus buenos dineros… pero no hay que olvidar que Martín Luther King y Malcolm X también fueron  limpiabotas. Tenemos que hacer algo. Uno no sabe muy bien qué: ¿Me apunto a una ONG? ¿Doy un donativo? ¿Denuncio a la ONU? ¿Al FMI? ¿Me puedo denunciar yo mismo?… Hay que quemar los sofás y denunciar a todo culpable de semejantes injusticias; a la calle… a la calle… Mientras tanto seguirán muriendo niños, y quiero imaginármelos con su caja de limpiabotas, dando brillo a las estrellas.

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