España, ese país que antes tenía periodistas

Imagen de la concentración en Zamora de los extrabajadores de El Adelanto

Imagen de la concentración en Zamora de los extrabajadores de El Adelanto

Por SERGIO JORGE

10.000. Es la cifra de periodistas que se han quedado sin trabajo desde el inicio de la crisis, allá por noviembre de 2008, cuando la Federación de Asociaciones de Periodistas Españoles (Fape) comienza a ver cómo las consecuencias de la entonces desaceleración económica acababa con el panorama mediático que entonces disfrutaba España.

De esos 10.000 nuevos parados, prácticamente la mitad, unos 4.800, se apuntaron a las listas del Inem el año pasado. Y eso que parecía imposible que el sector pudiera ir a peor, con la desaparición de más de 70 medios en apenas cinco años. Pero 2013 se prevé que siga esta línea descendente en medios y ascendente en desempleados, con los casos de Telemadrid o Intereconomía pendientes aún de finiquitar sus ajustes de plantilla.

Atrás quedan los años 90 y la primera década de este siglo, cuando decenas de medios nacieron en todas las ciudades, al albur muchos de ellos del dinero que provenía de la construcción. Fueron esos famosos ladrilleros los que empezaron a plantearse en que con el control de las televisiones, periódicos y radios, podrían también aspirar a influir en el poder político para hacerse con más contratos, ya fuera de grandes obras públicas o de otro tipo de servicios que también empezaron a ofrecer.

¿Y ahora qué? Pues ahora muchos de esos medios han cerrado, otros se han fusionado (como las televisiones de Castilla y León, que no han dejado de despedir a trabajadores) y muchos más sobreviven sin pagar a sus empleados, aprovechando aún los exiguos ingresos publicitarios sin apenas saber cómo afrontar el futuro (a veces, ni el presente).

El sábado se producía una imagen insólita en Zamora. Allí, los extrabajadores del periódico El Adelanto protestaban frente al negocio en el que trabaja la mujer del dueño del rotativo. Una manifestación, con apenas una decena de personas, que ponía de manifiesto la impunidad con la que algunos empresarios siguen funcionando. Y es que no sólo no pagan a los que se fueron del diario cansados de que no ingresaran sus nóminas o los despedidos por la dirección (con los que tienen una deuda de 500.000 euros), sino que tampoco las reciben los actuales periodistas del medio (tampoco los de Salamanca, la matriz del periódico y decano de la prensa de la capital del Tormes).

Mientras, esos miles de periodistas desempleados buscan trabajo en diferentes grados de desesperación, algo que aprovechan muchas empresas para ofrecer sueldos que en ninguna otra profesión se ha visto en años. Un claro ejemplo lo contó el periodista Antonio Martín, al que pagarían 300 euros por media jornada, que se convertía en completa por el mismo sueldo de forma tácita.

Esto, al fin y al cabo, es también un desprecio al periodismo, ese que todos los estamentos públicos (políticos incluidos) no dejan de defenderlo para luego apuñalarlo por la espalda. O a la cara, como esa terrible moda de decenas de dirigentes que no aceptan preguntas en sus comparecencias públicas. El siguiente paso ya se está dando: la pantalla en la que se ha visto en alguna ocasión al presidente del Gobierno en ruedas de prensa desde la sede de su partido.

Es cierto que cada vez son más los proyectos periodísticos que surgen desde profesionales del sector, que hacen vislumbrar una cierta luz sobre el azotado panorama mediático. Estos medios, desde lo nacional (Eldiario, La Marea, InfoLibre o Alternativas Económicas) hasta lo local (ÚltimoCero o AstorgaRedAcción), además de esta revista cultural, intentan sobrevivir con la aportación de sus lectores o mediante la publicidad tradicional, pero sobre todo con el trabajo y esfuerzo de personas que hasta ese momento jamás se habían planteado que tendrían que ser empresarios para poder trabajar.

¿Es lo que realmente necesita este país, cada vez un menor número de periodistas, cada vez menos medios? ¿Quién va a poder vigilar a los tres poderes del Estado, que como han demostrado en numerosas ocasiones, son poco de fiar? ¿Serán los gabinetes de comunicación de las administraciones o empresas los únicos que generarán noticias, con el consiguiente peligro de falta de transparencia?

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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