Gervasio Sánchez: “Hay que exigir a la prensa que cumpla y vigile al poder”

El fotoperiodista Gervasio Sánchez.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez.

Por SERGIO JORGE

Fotoperiodista convencido, Gervasio Sánchez no tiene ninguna duda sobre dónde están los problemas de la profesión. Señala a los dirigentes de los medios, a los que llama “tiburones”, pero también a los periodistas que no han querido o no han podido hacer una buena labor al margen de presiones e intereses.

—¿Cómo ve ahora mismo la profesión periodística?

—La verdad es que la situación no puede ser peor desde el punto de vista laboral, la cantidad de gente que se ha quedado sin trabajo, la FAPE habla de 10.000 periodistas desde 2007. Más la cantidad de gente que sale de las universidades. Se está produciendo un cuello de botella y tendrá que pasar una época para que recuperamos lo de la década pasada.

¿Hay solución para esos miles de parados con la carrera de Periodismo, tanto para los que trabajaron como para los que nunca han llegado a tener un empleo?

—Mucha gente joven tiene que plantearse o bien estudiar otra cosa, lo cual no es otra alternativa porque todo está mal, o bien irse fuera. Por ejemplo a los países de América Latina, que están mucho mejor, como Chile, Colombia, que han mejorado mucho en los últimos tiempos.

—También hay un cierto desánimo porque no hay expectativas de trabajo.

—Hay falta de expectativa. Por ejemplo, cuando yo acabé la carrera en 1984, hace 30 años, había tres facultades de Periodismo, en Madrid, Barcelona y Pamplona. Ahora hay muchas más. Algo ha pasado para que haya tantas, a veces dos o tres en cada ciudad. Eso no es lógico. Se han creado expectativas totalmente falsas. Estudia Periodismo y Comunicación y aseguras trabajo, pero no era real. En 2003 o 2004 ya se veía que no era real.

¿Falta iniciativa?

—Es evidente. Llevo 30 años trabajando en este oficio como freelance. Nunca he tenido un puesto fijo. Esta especialidad en periodismo es dura, complicada e incluso peligrosa. Cuando voy a Afganistán o a Irak no me encuentro allí a decenas de periodistas o fotógrafos jóvenes haciéndome la competencia. En los conflictos muchos fotógrafos que trabajan fuera han sido maltratados en nuestro país. No hay iniciativa. Miden las consecuencias, los pasos, ven que es duro y complicado. Es algo generacional. No sólo en el periodismo. Los jóvenes de entre 15 y 35 años han vivido con una seguridad económica y laboral que no han tenido las generaciones anteriores. Esto hace que sean más pasivos.

—¿Se puede tener iniciativa en España?

—Sí, pero otra cosa es la financiación, porque gratis no se puede trabajar. Hay medios alternativos pero no pagan a los periodistas, o los tienen con becas. Hoy el inglés es obligatorio, pero también habría que especializarse en otros idiomas como el chino o el ruso. Son más complicados, también el árabe, ya que en muchos países se habla. Un ejemplo es que el único medio que tiene corresponsal en Afganistán es El Mundo, con Mónica Bernabé. La conozco bien y ella abandonó un trabajo fijo en Barcelona para irse a Afganistán con grandes riesgos, sacrificando mucho porque no iba a tener una vida normal, ni familia, estando diez meses allí. Está estudiando el idioma local, el dari. Se está especializando, y le han dado varios premios por sus años de gran sacrificio, trabajando duro, para hacer que los medios confíen en ella. Y tiene 34 años y ha cambiado su vida.

—Muchos medios se escudan en la falta de publicidad para justificar los despidos.

—El cinismo y la falta de escrúpulos en general en las empresas, especialmente algunas, que han tirado la casa por la ventana, por culpa de sus tiburones, colocados en puestos claves. Me refiero a Prisa, pero también a otras empresas. El caso de Prisa es más sangrante, con El País y la Cadena Ser. No creo que haya empresas informativas en Europa que hayan ganado tanto dinero. Han echado a los mejores periodistas. No me parece serio que en esto dijeran que era empresa privada, porque tiene responsabilidad civil. Hubo una gestión mala y también pelotazos mediáticos, igual que los inmobiliarios. En tiempos de dificultad, con ERE, siguen cobrando mucho. El presidente de EFE se llevó un par de millones de finiquito de Vocento. Esto es tan escandaloso… Igual que cuando hablamos de directivos del Banco Santander y de otros bancos. Son cantidades menores, pero son igual de escandalosas porque hay gente que se ha quedado sin trabajo para que otros cobren tanto.

—¿Estos medios pierden así su credibilidad?

—Lo que hacen es secuestrar la libertad de prensa y entonces la sociedad se queda sin buen periodismo, aunque hay buenos periodistas. La mayor parte son buenos periodistas, pero no pueden trabajar en los medios con profundidad. Están condenados a la manipulación. Así son más fáciles de manipular. El periodismo es igual de importante que la sanidad y la educación. Son los tres troncos básicos de la sociedad, porque somos vigilantes. Los periodistas miraban a otro lado cuando los políticos hacían lo que les daba la gana. Los altos directivos hacían lo mismo que los banqueros. La crisis de identidad empezó cuando más dinero se ganaba en el periodismo. Cuando las grandes multinacionales compraban el silencio. En todas las cajas ha habido pufos y los periodistas no han investigado en cada ciudad. Porque ponían mucho dinero en publicidad para sellar la boca. La verdad se está descubriendo ahora. ¿Dónde estaban los periodistas? Si me quiero enterar de lo que pasa ahora, ¿cuando lo vamos a investigar? ¿De que nos sirve enterarnos con tantos años de retraso? Los grandes inversores no han censurado, sino que han puesto en sus puestos clave a periodistas pusilánimes, cobardes, así que muchos medios, cuando ha llegado la hora, han cerrado las investigaciones.

—¿Qué soluciones se pueden tomar?

—Ha habido una pasividad absoluta de la opinión pública. He pasado años peleándome con amigos porque habría que leer lo interesante de cada periódico, luego otras páginas las paso unas detrás de otras. Me dicen: ‘Yo este diario lo leo porque es de derechas o de izquierdas’. Hay que leer los diarios con ojo crítico. Hay que ser autocríticos y exigir a la prensa que cumpla, que vigile al poder. Que deje de acostarse con el poder, de mantener esas relaciones impúdicas. Y de nuevo liderar la crítica al poder, como se hizo en la transición. El problema es que quién lo va a hacer. Ahora, las deudas de las empresas las han asumido los bancos y son los dueños. ¿Como se van a criticar si forman parte de las empresas? Me duele muchísimo y me da vergüenza. Es normal que la sociedad nos trate así a los periodistas porque nos hemos bajado los pantalones. Hemos destruido una carrera construida durante años.

—¿No hay margen para el optimismo?

—Veo las cosas cada vez con más tristeza. Tengo 53 años y estoy rodeado de gente sin trabajo. Algunos han jugado con fuego y se han quemado, pero otros son periodistas decentes, no de los que critican y luego están vinculados a partidos.

—¿Qué proyectos tiene en mente?

—Sigo trabajando como siempre, hago cosas de actualidad y también a largo plazo. Y lo mezclo con otras, como talleres o cursos. Al final, lo que he hecho toda mi vida es que mi labora profesional esté apoyada en muchas patas para que si me quitan una no lo sufra. Si estás en un medio y no les gusta lo que dices, te puedes ir a otro. También lo hacía cuando era joven, con la fotografía, la radio, etc. Aunque te obligaba a trabajar mucho más.

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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