Desprogramados

RETE FINAL BUENO

Por MAGDALENA ALEJO

La figura del programador, ese intermediario por el que artistas y espectadores deben pasar para poder comunicarse, en ocasiones ha sido una figura denostada entre la profesión teatral. Quien diga lo contrario miente. Las razones de su poca estimación son varias. Una de ellas apunta al conocimiento sobre la materia en la que trabajan: artes escénicas en su amplio espectro (necesidades técnicas, autores de teatro, estilos, géneros, compañías, etc.). Algunos de ellos han expresado en foros de debate sus limitaciones demandando formación en dicho campo al ver necesario saber sobre lo que tratan, obvio. Se han hecho esfuerzos formativos y, en muchas ocasiones, autodidactas, para poder mejorar los recursos y las herramientas a las que día a día se tienen que enfrentar estos profesionales. Otras veces, simplemente se programa por el boca a boca de compañeros más experimentados en el tema o uno de ellos ha visto un espectáculo y se lo cuenta al resto. Pero no siempre se ha tratado con el debido respeto y rigor la responsabilidad que está en sus manos: dar a conocer la labor artística del teatro a través de las compañías. El programador decide qué ve o no su público, su público, muchos califican así a los asistentes al teatro de la localidad en la que trabajan y dinamizan, tratando como menores de edad cultural a sus conciudadanos.

Las reuniones de programadores en Circuitos Escénicos y en la Red de Teatros, me consta que no son lo que eran, en treinta minutos se soluciona la criba de las obras que se verán en los espacios de la región. Los recortes presupuestarios, ¿hacen necesario recortar en el tiempo de decisión? ¿Son ahora más eficaces? Entonces ¿qué ocurría antes?

Desde luego que hay que romper una lanza por esos programadores que se desviven por el municipio en el que trabajan, en ocasiones de lunes a domingo y más de 12 horas diarias. Teniendo que saber de arte, luces, necesidades técnicas y de farmacia de guardia. Estas personas, a los que pocas veces se reconoce su labor, son imprescindibles en entornos pequeños para poder dinamizar la actividad cultural, son los olvidados y es necesaria su visibilidad para un buen hacer cultural.

“Crear es resistir”
PICASSO

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: